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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Botín se capitaliza en el mercado

Banco Santander desveló ayer lo que el mercado financiero barruntaba desde hace varias semanas, desde que las inyecciones de capital público en los mayores bancos europeos habían trastocado las reglas de juego financieras: una recomposición de la base de capital de la primera entidad de la eurozona por beneficios y capitalización. El banco cántabro, pese a negarlo por activa y por pasiva las últimas semanas, llevará a cabo una ampliación de capital de 7.200 millones de euros a la que tendrán derecho sus accionistas, con un abultado descuento, para elevar la ratio core capital desde el 6,31% hasta valores superiores al 7%, y recuperar así la desventaja generada por los movimientos de sus competidores en Europa.

El mensaje del presidente de Santander, Emilio Botín, en la conferencia que organizó hace unas semanas en Boadilla del Monte, era muy crítico con la actuación de los Gobiernos europeos en las ayudas indisimuladas a la banca de sus respectivos países. A su juicio, las inyecciones de capital público en Alemania, Reino Unido u Holanda en sus bancos estaba alterando las condiciones de la libre competencia en el mercado financiero. Y de paso, el banquero cántabro recordó que 'en España los bancos no precisan de la ayuda de capital público', en una señal diáfana de que, si la banca precisaba de mejoras en su capital, se haría con pleno respeto a la propiedad privada y con el derecho de suscripción preferente de los accionistas por delante.

En Europa se han utilizado fórmulas diversas para mejorar la solvencia de los bancos en dificultades. Pero en todos ellos, unas veces argumentando situaciones críticas y otras el miedo a un castigo bursátil, se han vulnerado derechos a los accionistas. En Reino Unido se ha permitido -Barclays es un buen ejemplo- que los gestores opten por reforzarse acudiendo al mercado, aunque a un coste muy elevado y sin que el capital del banco ejercitase su derecho preferente. En el resto de los casos británicos, así como en Alemania, Holanda y Bélgica, han sido fondos públicos los que han reforzado a las entidades, reservándose una suculenta remuneración, y prohibiéndola para las acciones ordinarias varios años.

Pero todas estas decisiones, que en muchos casos a buen seguro han evitado la quiebra de entidades, han deteriorado la posición de los bancos bien gestionados, echando mano incluso a veces de instrumentos que no pueden considerarse capital de primera categoría, tal como recuerda con espíritu crítico el Banco de España. Y entre los bien gestionados, por capacidad profesional y exigencias de la supervisión, están los españoles. Unos bancos que ahora tendrán que recomponer su base de capital, como hará Santander, para no perder posiciones relativas en el mercado.

Banco Santander ha descartado vender activos ahora por las dificultades para cerrar precios atractivos y ha preferido pedir a sus accionistas 7.200 millones, pese a haber reclamado al mercado ya más de 17.000 millones en 14 meses y pese al pesimismo creciente sobre la solvencia de la banca. La fórmula planteada por Santander, que combate parcialmente la dilución del valor con el reparto de dividendo, es un buen ejemplo para que el resto de la banca española recomponga capital echando mano del mercado y obviando al Estado.

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