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Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

¿Por qué cuesta tanto mojarse?

En menos de 48 horas se suceden las siguientes secuencias. Leo una entrevista con el apetecible diseñador Tom Ford, impulsor de Gucci, ahora al frente de su propia marca, quien no tiene inconveniente en hablar abiertamente de todo lo concerniente a su vida, tanto profesional como personal. Y ahí se incluye su relación sentimental con el periodista de moda Richard Buckley, con el que vive desde hace dos décadas. Por la noche veo en televisión una entrevista con el actor español Antonio Banderas, afincado en Estados Unidos, quien se somete a las preguntas de varios periodistas, y no titubea cuando le preguntan a quién prefiere como próximo presidente de Estados Unidos, si a Barack Obama o a John McCain. El malagueño responde como un rayo: a Obama. Es más, explica que él y su familia han apoyado económicamente la campaña del candidato demócrata.

A la mañana siguiente escucho otra entrevista, esta vez en una emisora de radio, a Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). El locutor le hace la pregunta de rigor: ¿McCain u Obama? La respuesta debió dejar perplejo al periodista y seguro que a más de un oyente: 'El que elijan los ciudadanos norteamericanos, estoy convencido de que no se equivocarán'. Pues no es lo mismo que salga elegido uno que otro. Y estoy segura que el señor Díaz Ferrán tendrá sus preferencias, pero considera que mojarse por uno u otro candidato no es competencia del cargo que ocupa

Debe ser algo innato en el carácter español no responder de manera clara a lo que se le pregunta, sin miedo a las consecuencias de la respuesta. Horas más tarde entrevisto a un ejecutivo español, le preguntó por la facturación de la compañía que dirige, cuyo dato sospecho que no es para avergonzarse y que es más que digno, y me responde que no tienen por costumbre facilitarlo. ¿Cómo que no tienen por costumbre facilitarlo? ¿Dónde está la transparencia de la que hace gala a lo largo de la entrevista? ¿Ocultar el dato no es faltar al respeto, por ejemplo, al equipo de profesionales que trabaja en la organización? ¿Por qué ese miedo a que se conozcan los ingresos? Y ya ni hablamos si se pregunta por los beneficios. Ese dato, si no cotizas en Bolsa, apenas existe. Eso sí, el número de empleados siempre se facilita sin problemas.

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