Secretos de despacho

Gesfor, espacio hecho a medida

José Manuel de la Riva ocupa un espacio amplio y luminoso decorado por su esposa.

Al margen de cuestiones estéticas, lo que valora José Manuel de la Riva, segoviano, de 57 años, presidente y consejero delegado de Gesfor, es el trabajo en equipo. Por una sencilla razón: la compañía, una multinacional de capital español, fundada en 1985 y dedicada a la consultoría y servicios en el sector de las tecnologías de la información, cuenta con nueve filiales internacionales que reportan a la presidencia, 'así que tengo delegada la gestión, el día a día'. De la Riva se ocupa fundamentalmente de ponerse siempre en los zapatos de la otra parte, 'intentando no ser dogmático ni imponer las decisiones'.

Para ello, cuenta con un comité de dirección y de un comité de operaciones, que son los que se encargan de marcar el ritmo y la estrategia de la organización. Además ha de ocuparse de todos los viajes que el puesto acarrea. De hecho, visita una vez al año los países en los que está presente. 'Todo esto no sería posible sin mi secretaria, una persona de gran confianza, y de un equipo de secretarias de apoyo. No tengo una agenda estricta del día a día, pero ocupo todas las horas'. El primer momento de la mañana lo destina a leer correos electrónicos y la prensa económica, y a atender las tareas más urgentes. Después, atiende las llamadas telefónicas, organiza reuniones y recibe a las visitas, sobre todo clientes. El 80% de los días tiene un almuerzo de trabajo. 'No tengo nada planificado porque mi día a día está donde hay un problema o una incidencia que resolver'. Su jornada laboral es flexible, aunque él suele trabajar alrededor de 12 horas. 'El horario está condicionado por el cliente y tengo que estar hasta tarde. Nuestra vertiente internacional hace que tengamos ese desfase horario'. En Gesfor trabajan 2.000 personas, de las cuales 800 están en España y el resto, en Latinoamérica.

José Manuel de Riva, ingeniero industrial y diplomado en Administración de Empresas y doctorando en Ingeniería Industrial, ocupa su actual despacho desde hace dos años y medio. El asunto de la decoración lo dejó en manos de la compañía proveedora del material de la oficina, aunque el toque final se lo dio su esposa, Kala Harvey. 'El edificio lo hemos construido todo nosotros y también fuimos los encargados de realizar la distribución pensando en nuestras necesidades'. De la Riva apostó por la luz y por un espacio amplio. 'Es el séptimo despacho que tengo y como espacio de representatividad tenía que dar la imagen que queremos ofrecer de la compañía. Por eso tenía que tener amplitud, ser funcional y ordenado'.

Este ejecutivo comenzó su trayectoria profesional en 1975, después de una breve estancia en IBM, en Unión Eléctrica como responsable informático en el área económica, financiera y comercial. En este periodo, inició su trayectoria docente como profesor de la ETSII de Madrid y se introdujo en el mundo de la inteligencia artificial como director de proyectos del Instituto de Ingeniería del Conocimiento, promovido por la UAM e IBM.

En 1985 crea Informática Gesfor, empresa que se ha constituido hoy en día en la matriz del Grupo Gesfor, un grupo multinacional enfocado a la consultoría y servicios en las tecnologías de la información que facturó 76,4 millones de euros en el 2007 y espera ingresar 89 millones en 2008. Sobre la crisis económica mundial asegura que 'se está notando y se notará mucho más durante el próximo año'. En este sentido, afirma estar tranquilo, porque 'nos hemos preparado para afrontar los momentos malos apostando por América Latina, y con estas filiales vamos a compensar el menor crecimiento que tengamos en Europa. Intentamos balancear'.

Reconoce que su profesión, a pesar de su formación, es la de empresario. 'Mi trabajo consiste en gestionar, aunque haber estudiado una ingeniería me ha ayudado a poder afrontar diferentes retos a lo largo de mi carrera profesional'. Lo que más valora en los que trabajan a su lado es la lealtad y la ilusión por afrontar diferentes proyectos. 'Me gustar tener a gente comprometida'.

Un apasionado de las máquinas

Su despacho está repleto de objetos relacionados con la empresa. Destaca un cuadro grande que adquirió en Chile a la pintora Patricia Sánchez. 'Se trata de un cruce de ideas y de cables, algo muy representativo del negocio al que nos dedicamos'. En otra pared cuelga un cuadro abstracto de la pintora española Carmen Ávila. Otro lugar es para una maqueta que le regaló su hijo, por la que le dieron un premio de arquitectura. Y repartidos en varias estanterías guarda regalos acumulados a lo largo de sus diferentes etapas profesionales. Entre ellos, la maqueta de un tren, una máquina de vapor, la misma que ocupa la entrada de la Escuela de Ingeniería Industrial, así como un barco de la compañía Trasmediterránea. Y un álabe de una turbina de Spanair, realizada por el escultor Juan de Ávalos. Y una escultura que le regalaron con el logo de Repsol. Entre sus aficiones se encuentra la arqueología, la aviación, 'de hecho tengo muchos aviones repartidos por el despacho', coches y máquinas. 'Me parece una maravilla todo lo que se ha conseguido con los avances tecnológicos'.