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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Consolidar las cajas de ahorros

El presidente del Gobierno dio ayer un espaldarazo a las fusiones en la banca del que se puede inferir, sobre todo, un mensaje de estímulo a la consolidación de las cajas de ahorros. Este último fue subrayado inmediatamente por el presidente del PSOE, Manuel Chaves, quien anunció el 'impulso político' a la fusión de las cajas en Andalucía, la comunidad autónoma que preside.

Durante la sesión de control al Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero afirmó en el Congreso, con nitidez, que el proceso de consolidación del sector era 'probable' y mostró su interés por favorecerlo: 'Habrá que colaborar para tener un mapa más racionalizado, más eficaz, más competitivo de nuestras entidades financieras', dijo. Así marcó un camino a seguir.

La concentración de las cajas en un entorno económico difícil no es algo nuevo. La oleada producida en la década de los noventa, a la salida de la última recesión, propició que la mayoría de las entidades sobrepasaran su circunscripción provincial. Como consecuencia, en buen número de comunidades autónomas se concentró la competencia en dos cajas de cierto volumen. Entonces los Gobiernos regionales -con enorme peso en los órganos de administración- aspiraban a contar en sus territorios con entidades financieramente potentes. Sin embargo, las 45 cajas que hoy coexisten siguen siendo muchas incluso para un país tan bancarizado como España.

Las cajas han demostrado, en general, gestión profesional, pero el tamaño medio y los mercados limitados juegan en su contra en un sector tan competitivo. La crisis financiera puede ser una nueva oportunidad, cuando no una exigencia, para acelerar los procesos de integración. A pesar de algunos movimientos fallidos, desde las entidades se defiende la voluntad de llegar a acuerdos y se critica con razón que las trabas provengan del poder político, donde cada Ejecutivo regional tiene la última palabra. El varias veces aplazado proyecto de fusión de las cajas vascas o el impulso del PP a la integración de las seis de Castilla y León son planes en marcha que deben superar esas barreras políticas.

La llamada de Zapatero es una más, pero muy importante por su claridad, a los políticos regionales para que renuncien a los intereses localistas que interfieren en la lógica empresarial. Es la forma de cumplir con la racionalidad y contribuir a la eficiencia y la competitividad de las cajas.

Este nuevo proceso de consolidación no se debe interpretar como una salida de urgencia por mala salud financiera de las propias cajas. Es cierto que los índices de morosidad están creciendo a la sombra de la crisis y que de continuar la debilidad económica alguna entidad se verá afectada. Por esa razón, la consolidación puede ser un buen antídoto. La concentración no significa que las cajas tengan que perder su idiosincrasia regional, ni tiene que interferir en la labor de su obra social. Pero en el nuevo mapa financiero internacional que se está dibujando las cajas están obligadas a asegurar su papel. Y sólo lo van a conseguir con mercado y eficiencia, pero sobre todo con menos politización.

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