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Tribuna
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Nada de soluciones de urgencia

El Presupuesto presentado por el Gobierno a las Cortes responderá básicamente a solventar lo urgente, pero no lo importante, considera el autor. En su opinión, un Presupuesto anticrisis requiere del máximo acuerdo social

La brusca ralentización del PIB en 2008, que será mayor aún en 2009, la baja recaudación sobre todo en IVA y el impuesto sobre sociedades, como reflejo de la bajada del consumo y del beneficio de las empresas, unido al aumento considerable del desempleo que se va a producir y la voluntad del Gobierno español de mantener en lo posible el control sobre el déficit público y los compromisos en el ámbito social, limitan considerablemente la adopción de medidas necesarias para salir de actual situación.

Este Presupuesto responderá básicamente a solventar lo urgente pero no lo importante. ¿Y qué es lo importante? El grave problema estructural de la falta de competitividad de la economía (que se refleja en el enorme déficit exterior) y la baja productividad de la economía son las dos caras de la misma moneda que, unidas a otras características propias de la economía, como por ejemplo la burbuja inmobiliaria y el diferencial de inflación con Europa, hacen que el embate de la crisis financiera internacional pueda sumir a la economía española en una situación muy complicada, difícil de cuantificar y más difícil de prever hoy en día, pero cuyo alcance en todo caso puede ser desgraciadamente muy profundo.

Frente a un Presupuesto de crisis, un Presupuesto anticrisis requiere de otros ingredientes. En primer lugar, requiere del máximo acuerdo social y político posible. En segundo lugar, requiere redoblar los esfuerzos en aquellas políticas que están vinculadas a la competitividad, como son la formación, la innovación, las infraestructuras, etcétera. Requiere igualmente, y sin demora, abordar la reforma pendiente del gasto público. En definitiva, hacer más con menos, buscando la eficiencia y la eficacia de las políticas públicas. Así, nuestra receta conlleva el abordaje inaplazable ya del proceso de transferencias pendientes con las comunidades autónomas, en mi caso hablo de Euskadi. Se deben para ello eliminar los gastos duplicados e ineficientes que actualmente está desarrollando el Gobierno socialista. Piénsese por ejemplo en el gasto de vivienda, agricultura, cultura, dependencia, etcétera.

En definitiva, frente a una solución de urgencia, es preciso no demorar más la adopción de una política económica dirigida a resolver el problema de la falta de competitividad de la economía.

Pedro Azpiazu. Diputado portavoz en Asuntos Económicos del Grupo Vasco EAJ-PNV en el Congreso de los Diputados

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