Crisis políglota

En EE UU, todo es más fácil. Cuando se desploma un banco, el broker irresponsable habla inglés. Y también el consejero delegado negligente. Y el secretario del Tesoro generoso con el dinero de los demás. Y hasta un presidente del país que sólo en el último momento se entera de la gravedad del acontecimiento.

En Europa, en cambio, la crisis de un banco transnacional obliga a ponerse de acuerdo a más de tres gobiernos y tres bancos centrales. Cada uno con su idioma. Por suerte, la primera entidad en sufrir la experiencia ha sido una entidad como Fortis, presente en todo el Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo). Esos tres países tienen una profunda relación histórica, cultural y económica. Y todos los protagonistas, con independencia de su nacionalidad, podían entenderse bastante bien (en francés y holandés) durante el gabinete de crisis internacional reunido este fin de semana en Bruselas para salvar al banco. De esa pequeña torre de Babel salió un comunicado en inglés con la factura de 11.200 milllones de euros para los contribuyentes belgas, holandeses y luxemburgueses. La zona euro superaba así con éxito la primera prueba de fuego a sus mecanismos de coordinación frente a una crisis bancaria paneuropea. ¿Será igual de sencillo entenderse si algún día la entidad en peligro opera principalmente en Italia y Polonia, por ejemplo? ¿O en España y el Reino Unido?

Comentarios

Los banqueros si hace falta se entienden por señas. Ya verán como quienes dirigen los bancos nunca van a perder, estén donde estén. Dibujandolacrisis.blogspot.com
Y cuando ocurra en España y nos demos cuenta que la inmensa mayoria de espaloles no habla inglés ni de lejos?
Gracias por vuestros comentarios. Coincido en que el desafío de las próximas crisis bancarias transfronterizas, si por desgracia las hubiera, puede ser mucho más difícil de resolver que la de Fortis. El Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) no sólo comparten lenguas, sino muchas décadas de colaboración institucional y económica. No hay que olvidar tampoco que antes del euro Bélgica y Luxemburgo ya compartían la moneda (el franco) y la política monetaria de ambos países estaba de facto ligada. Todos esos vínculos han facilitado la rápida búsqueda de una solución (¿temporal?) para Fortis. En otros casos, la colaboración entre autoridades puede ser mucho más complicada. No tanto por problemas lingüísitcos, porque en todos los países, incluido España, el idioma de las finanzas es el inglés. El riesgo es que haya desconfianza entre las autoridades de los diferentes países o ausencia de canales de información suficientemente fluidos. Y no en todos los bancos resultará tan sencillo como en Fortis repartir los activos y decidir cuánto pone cada Gobierno. El caso extremo puede llegar si se producen dificultades en un banco con sede en un país y la mayor parte de sus clientes en otro. ¿Qué Hacienda asumirá el coste?
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