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Álvaro Palacios

'En los grandes vinos la tradición es el mayor símbolo de calidad'

Nacido en Alfaro en 1964, fue el último de sus ocho hermanos que vino al mundo en la casa de la bodega original de su familia, en La Rioja. Ha recibido numerosos premios y entre sus últimos proyectos figura haber suministrado el vino para Vicky Cristina Barcelona, el último filme de Woody Allen

Aunque desde su nacimiento ha estado en contacto con el mundo del vino, Álvaro Palacios también puede presumir de una formación envidiable. Estudió enología en Burdeos y allí realizó prácticas en algunos de los mejores chateaux, como Pomerol o Saint-Emilion. Sus bodegas han alcanzado la fama internacional.

¿Cual es su función dentro de la bodega?

respuesta. Yo dirijo la bodega original de la familia que está en Alfaro, en la Rioja oriental, que es la zona más influenciada por el clima mediterráneo dentro de La Rioja. De ahí viene la tradición; soy la cuarta generación familiar en la bodega. En el año 89 me fui al Priorat, en Tarragona, y ahí empecé un proyecto que tiene ya casi 20 años. En el 99, empezamos en Corullón, en el Bierzo.

'Los vinos españoles están siendo muy observados en el extranjero. Existe una gran expectación'

¿Cuáles son las particularidades de estas tres zonas?

A todas las zonas les une un factor común. Hemos aprendido en los grandes vinos clásicos, de élite, es la tradición lo que le da la garantía de calidad. Buscamos zonas donde hubiese viñedos viejos, de altísima edad, y además, de origen religioso. Y es que incluso el champán, que es un vino tan glamouroso, sensual y festivo, fue fruto de los monasterios y de los monjes.

Como punto diferenciador están los climas, que proporciona las particularidades de cada bodega.

¿Cómo se valora en el extranjero el vino español? ¿Se puee hablar de una cultura española del vino?

En este momento el vino español en el extranjero está siendo muy observado. Es importante diferenciar entre vinos medios, sencillos o grandes vinos. En vinos medios, la expectación con España ahora es increíble, debido a la gran tradición que hay, que hace que el producto tenga una gran personalidad. Si hablamos de los grandes vinos nos faltan todavía muchas décadas de hacer lo que yo hago, que es tener la fe y la convicción absoluta de que en España, trabajando el patrimonio vitivinícola que ya teníamos con pasión, obtendremos los resultados en la calidad de envejecimiento, de la estabilidad del vino en el tiempo. Nos faltan entre una y dos generaciones más para que España pueda coger el estatus que tiene la Francia de los grandes vinos mitológicos.

¿Qué hay que tener para ser un buen enólogo?

Tener mucha pasión por lo que haces. Porque ésta es la que despierta la sensibilidad, desarrolla las virtudes y hace que trabajes sin contar el tiempo. También hay que ser una persona sensible, para entender conceptos tan importantes en el mundo del vino como perfume, delicadeza o armonía.

Eligieron sus vinos para la última película de Woody Allen, ¿cómo fue esa experiencia?

Me eligieron y acepté encantado, me pareció un honor poder colaborar con un personaje tan carismático y tan especial como Woody Allen. Un cine independiente, pequeño, se parecía un poco a nuestro proyecto. Además, uno de los vinos que tenemos del Priorat es como una bandera en Barcelona.

Dentro del maremágnun de las DO, ¿cómo el consumidor puede conocer y seleccionar los vinos españoles?

Hoy en día no hay símbolos de calidad claros; hay marcas, porque en realidad las DO que tenemos en España son todavía regionales; nada más. Lo que haría falta es, como ya existe en Francia y Alemania, empezar a hacer sub DO dentro de las DO regionales. Que haya denominación de origen también de pueblos y de fincas o parajes, y así poder hacer una pirámide que vaya del paraje al pueblo, a la región y luego al país. El consumidor más elitista quiere que le dé garantías, saber el lugar exacto de donde viene ese vino.

¿Qué opina de los concursos en el mundo vinícola?

Es un estimulante en el mercado y creo que está muy bien. Las medallas son para vinos medios y bajos y los puntos para los grandes vinos, como los cien puntos Parker u otras clasificaciones. Esto ha hecho que los americanos conozcan los vinos españoles y se haya creado un interés internacional muy importante, como ocurrió por ejemplo con el Pesquera. Esto mueve economías, crea orgullo y fe.

¿Qué se está haciendo en España en el mundo del vino? ¿Algún proyecto interesante?

Lo más bonito que está ocurriendo en España es que la gente está volviendo a los orígenes. Resulta algo paradójico, pero lo más novedoso es que las personas se han dado cuenta de que lo que teníamos es lo bueno. Las formas de viticultura originales son las que realmente pueden hacer vinos con carácter, originalidad y genuinos y ésa es la mayor modernidad que tenemos en este momento. Es importante aprender a conjugar la tradición con lo industrial.

Un caldo para cada estado de ánimo

La selección de un vino es una cuestión, para quien le gusta, realmente delicada. Este experto asegura que el estado de ánimo es fundamental. Aunque los gustos, por supuesto, también influyen. 'Si eres como yo no puedes tomar más que vinos clásicos. A los vinos modernos no les hago caso desde hace mucho tiempo. Y nunca puede faltar un espumoso, un cava o un buen champán, es el que de repente te saca de una fatiga física y psicológica, es una buena solución', dice.

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