Lealtad, 1

Mad Max y los fondos monetarios

En el mundo que conocimos antes del estallido de la crisis subprime, la comunidad inversora quedaba dividida según su perfil de riesgo (su tolerancia a las pérdidas), y eso determinaba en qué activos invertían los ahorradores. Los había muy agresivos, que invertían en mercados emergentes y cosas por el estilo, y los había muy conservadores, cuyas carteras estaban prácticamente exentas de riesgo, formadas por depósitos, fondos monetarios o deuda pública. En el año 1 después de la crisis subprime, el panorama de la inversión parece sacado de una película pos apocalíptica, tipo Mad Max. Las reglas han cambiado, al menos de momento. Y lo que antes era un activo seguro hoy ya no lo es. Basta con echar un vistazo a los fondos monetarios estadounidenses. Un activo, teóricamente seguro, del que los ahorradores están huyendo en manada porque el fondo más antiguo, Reserve Primary, ha comunicado a sus partícipes que el valor liquidativo de la cartera es inferior a un dólar, es decir, que está perdiendo dinero. Y el motivo es que el gestor había invertido parte el fondo en emisiones de Lehman. Así que los inversores han puesto pies en polvorosa y han reembolsado en una semana 80.700 millones de dólares, mientras las entidades gestoras se apresuran a publicar la composición de sus carteras para demostrar que están limpias. Los fondos monetarios son -o eran- el activo más seguro después de la deuda del Estado y de los depósitos bancarios. Y con éstos últimos, vista la quiebra de Lehman, puede pasar de todo. Ahora es tal la aversión al riesgo que el dinero está entrando en tromba en las letras del Tesoro americano a corto plazo, hasta el punto de que algunas emisiones rinden poco más de cero. En este mundo pos subprime casi parece más sensato guardar los billetes bajo el colchón.