Finanzas

Las cajas tiran de la Bolsa para lograr liquidez

Disponen de 34.606 millones de euros en 48 compañías cotizadas de las que controlan el 14,4% del capital.

En tiempos de dificultades, como los actuales, la hucha con los ahorros de toda la vida cobra una importancia crucial. Y no sólo para los particulares, también para las empresas, los bancos y, por supuesto, las cajas de ahorro, que se sitúan en la primera línea de los afectados por la falta de liquidez global. Padecen los males de una gran dependencia geográfica agravada por una notable vinculación al epicentro de la crisis en España: el sector inmobiliario.

La desconfianza en el mercado es de tal magnitud que muchas entidades ni siquiera pueden pedir dinero. 'No es que tengan que ofrecer un diferencial muy elevado, es que no consiguen colocar las emisiones', explica el director de mercado de capitales de un banco extranjero.

Si, además, acudir a la ventanilla del BCE para obtener dinero fresco es cada vez más complicado, después de las últimas condiciones impuestas por Jean-Claude Trichet, ¿qué recurso tienen las cajas de ahorro si se encuentran con el agua al cuello? Los expertos señalan con el dedo el colchón que supone la cartera de participaciones en compañías cotizadas que han ido amasando en los últimos años. Antes de llegar al caso extremo de tener que fusionarse, 'agotarán la opción de deshacerse de parte de su cartera industrial', explica Francisco Riquel, analista de Cheuvreux, en un informe sobre el sector.

En la Bolsa española hay 48 compañías bajo su influencia directa. Como mínimo, tienen en su poder el 5% de las acciones de cada una de ellas y controlan el 14,4% de su capital conjunto, de manera que, en total, cuentan con una hucha bursátil de 34.606,7 millones de euros, equivalentes al 5,37% de la capitalización a cierre del viernes de todas las empresas que forman el mercado continuo. Vender esas participaciones se presenta como una vía rápida y sencilla de obtener liquidez, pero que, indudablemente, pasaría factura a las cotizaciones de las empresas afectadas.

Empujadas por el Banco de España, que ha reiterado una y otra vez que no es conveniente que utilicen sus recursos para adentrarse en aventuras bursátiles, las cajas han soltado lastre en los últimos tiempos. No en vano, hace menos de tres años, en noviembre de 2005, las participaciones de todas las cajas en la Bolsa superaban el 5,65% de toda la capitalización del parqué en ese momento.

Las desinversiones han sido muy importantes. La CAM ha firmado las últimas al deshacerse en mayo de este año del 5% de Enagás a cambio de 225,6 millones, mientras que el pasado 15 de agosto llegó a un acuerdo con Gas Natural para venderle su 5,15% en Fenosa por 827 millones sin tener que esperar a la opa. No ha sido, ni mucho menos, la única en realizar este tipo de jugada. Bancaja y Caja Castilla-La Mancha (CCM), históricas accionistas de Metrovacesa junto a su colega valenciana, fueron disminuyendo sus posiciones en la inmobiliaria hasta liquidarlas por completo.

Otros ejemplos representativos son Caixa Catalunya, que ha ido rebajando su participación en Abertis desde el 5,69% hasta el 0,18% actual; Caixa Galicia, que ha vendido pequeños paquetes de títulos de Unión Fenosa y Ence, y Caja Madrid, que acudió a la opa de Endesa con su 9,9% de la eléctrica. Julián Coca, gestor de Inversis, adelanta que lo más probable es que 'se mantenga la tendencia y que sigan reduciendo posiciones en las cotizadas'.

Diferentes condicionantes

También han tenido una influencia significativa en estas operaciones algunos aspectos regulatorios, pues las nuevas normas internacionales de contabilidad y los acuerdos de Basilea II penalizan esta clase de inversiones. En cualquier caso, hay que distinguir entre unas compañías y otras: 'No todas las inversiones tienen las mismas características. Algunas son estratégicas y otras son más financieras, lo que es de vital importancia a la hora de tomar una decisión', explica Antonio López, jefe de análisis de Fortis.

En todo caso, hay que tener en cuenta la evolución en Bolsa de las compañías en sus manos. Las 48 empresas analizadas retroceden un 27,65% de media en 2008, de forma que pierden más que el Ibex 35, que baja un 24,83%. 'Vender ahora supondría en algunos casos hacerlo por debajo de adquisición', agrega el experto. Caja Navarra, por ejemplo, aterrizó en Fluidra en noviembre de 2007 con la compra del 5%, cuando cotizaba en torno a 6,6 euros por acción. Ahora se paga a 3,73 euros. 'No creo que se produzcan ventas masivas ni desordenadas. Seguirán rotando sus carteras, pero como hasta el momento', sentencia Javier Mata, director de análisis de Nmás1.

No obstante, en muchos casos las plusvalías son jugosas, pues las inversiones se remontan a varios ejercicios atrás, como las participaciones de las cajas de Castilla y León -capitaneadas por Caja Duero y Caja España- y de la BBK en el capital de Iberdrola o de La Caixa, ahora a través de Criteria, en Gas Natural.

Tampoco hay que despreciar los vínculos regionales con un buen número de firmas, que se convierten en escudos ante potenciales ventas. Son los casos, entre otros, de Caja Duero con Ebro Puleva, Caja España con Lingotes Especiales o de Caixanova con Adolfo Domínguez. Sus intereses van más allá de los económicos, de forma que es difícil que se desprendan de los títulos de algunas empresas, señala Javier Mata. También las participaciones estratégicas, como las de Caja Madrid en Iberia, Mapfre y Realia, trascienden lo que supondría una inversión meramente financiera.

'Todo dependerá de hasta qué punto se complique la situación. De momento, en términos generales, no tienen necesidades de lograr efectivo con sus participaciones de empresas cotizadas', señala Alfredo Álvarez-Pickman, director de inversiones de Espírito Santo Gestión.

Además los expertos coinciden en advertir que determinadas inversiones no podrían solventar los problemas potenciales de los balances de las cajas. 'Un 5% en una compañía como GAM representa apenas 17,9 millones, una cantidad incapaz de arreglar una situación realmente dificultosa', advierte Javier Mata. A esto se suma el hecho de que una buena parte de las empresas en las que participan están a merced de lo que hagan ellas con su participación. 'En el caso de que optaran por vender los títulos directamente en el mercado provocarían un auténtico estropicio en las cotizaciones, lo que sería contraproducente para ellas mismas. Sí, es muy probable que vayan deshaciéndose de parte de su cartera, pero intentarán llevar a cabo esas desinversiones mediante acuerdos para colocar esos paquetes entre inversores institucionales', advierte Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities.

Donde sí pueden arreciar las ventas es en las empresas de mayor tamaño, donde existe amplia liquidez y en las que, al mismo tiempo, los efectos de las ventas son menores. Iberdrola y Abertis son los casos más significativos.

Es necesario establecer diferencias entre unas cajas y otras, según los expertos. Precisamente, La Caixa y Caja Madrid, las dos entidades con las carteras industriales de mayor tamaño, son las que menos problemas tienen y van a tener en el futuro, añade Antonio López. Por ello se espera que dirigirán sus decisiones sobre la base de un interés eminentemente estratégico y no sólo de necesidades de liquidez.

En sus manos

Las más expuestas

NH Hoteles. El 28,4% de su capital está en poder de las cajas de ahorros.

Sos Cuétara. Las entidades andaluces controlan el 26,7% del grupo.

Indra. Caja Madrid, con el 14,9%, y Cajastur, con el 5%, son piezas clave en su accionariado.

Iberdrola. Entre CCM, BBK, Unicaja, Bancaja y las de Castilla y León poseen cerca del 20%.

GAM. Cuatro cajas tienen más del 20% de la compañía de alquiler de maquinaria industrial.

Un sector en apuros. Los Holdings empresariales

La Caixa abre el camino y otras cajas lo siguen

Una vía que han encontrado las cajas para mantenerse en las empresas, incluso como accionistas con peso en la gestión, pero reduciendo riesgo es a través de la creación de un holding. A él se le traspasa las participaciones en las compañías y después éste sale a Bolsa, con lo que además logran liquidez. La Caixa abrió esta estrategia con la constitución de Criteria, a la que además incluyó sociedades no cotizadas. Aunque el valor de este grupo ha caído un 32,19% desde su salida a los mercados bursátiles, para la entidad catalana la operación tiene más de éxito que de fracaso. Sin el holding, la crisis de la Bolsa que ha reducido el valor de Repsol, Gas Natural, Telefónica y otras filiales también le habría afectado, pero sin compartir las pérdidas con los socios minoritarios.

Aunque el perfil de Cibeles, la sociedad que prepara Caja Madrid, parece que será diferente -podrían no entrar las cotizadas-, algunos de los objetivos son similares. Y la entidad que preside Miguel Blesa mantiene su plan a la espera de que amainen las turbulencias bursátiles. Aunque con medidas más modestas, Bancaja, Caixa Galicia y Caja Navarra podrían sumarse a estos proyectos.

Cuotas participativas. Fortalecer el balance de la mano de la Bolsa

Fueron reguladas en marzo de hace cuatro años, pero hubo que esperar hasta el pasado mes de julio para ver la primera emisión de cuotas participativas. La crisis crediticia ha disparado el precio de la liquidez, mientras que este instrumento, similar a las acciones de una compañía cotizada aunque sin derechos políticos, supone la forma más sencilla para estas entidades de obtener recursos propios de primera categoría, frente a las cada vez más costosas emisiones de participaciones preferentes, deuda subordinada o titulizaciones. La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) fue la primera en dar el paso y, pese a reducir su objetivo inicial, consiguió colocar en el mercado 50 millones de cuotas, equivalentes al 7,5% de su patrimonio. Esto le permitió obtener 292 millones de euros. Eso sí, su trayectoria en Bolsa deja bastante que desear, pues retroceden un 5,82% respecto al precio de referencia fijado en el debut. Desde que fueron reguladas, la posibilidad de emitir cuotas ha sido barajada por Caja Madrid, Caixa Galicia, Caja Murcia y Caixanova.

Revisión de calificaciones. Bajo la lupa de las agencias de 'rating'

La crisis crediticia y el creciente deterioro económico han situado a las entidades financieras en el ojo del huracán. Las agencias de calificación de riesgos -Fitch, Standard & Poor's y Moody's- han tomado nota de la situación y se han puesto a escudriñar los balances de las cajas de ahorro españolas, con el resultado de que 17 de ellas, el 37,8% de las 45 que existen, ha sufrido en 2008 recortes de sus ratings de solvencia o en sus perspectivas. Y es que la tasa de morosidad de este tipo de entidades alcanzó el pasado junio el 1,9% de los créditos, muy por encima del 1,28% correspondiente a los bancos. De hecho, la tasa triplica a la que registraron en el mismo mes del año pasado. Los expertos señalan que la gran dependencia regional y la elevada exposición al sector inmobiliario son sus dos principales talones de Aquiles. Según las últimas estadísticas del Banco de España, los créditos a promotores concedidos por las cajas de ahorro alcanzaban a finales del primer trimestre los 170.180 millones de euros, un 42,1% de todos sus préstamos a empresas.