Informe Improven

El 53% de los concesionarios tendrá que cerrar algún centro para sobrevivir

El 53% de los concesionarios tendrá que recurrir al cierre de algún centro o a abandonar alguna de las marcas con las que trabajan para asegurar su viabilidad, según datos de la empresa de gestión de compañías en crisis Improven, que celebró hoy la jornada "Claves para mejorar la competitividad de los concesionarios de automóviles".

El socio director de Improven, Eduardo Navarro, manifestó que los concesionarios tienen que plantearse cosas hasta ahora impensables, como la discontinuidad de centros o de marcas, porque "las ventas van a seguir mal en los próximos meses".

Según Improven, la mayor parte de los concesionarios no están reaccionando ante el nuevo entorno económico, debido, entre otros factores, a la falta de profesionalización en la gestión, lo que está comprometiendo la viabilidad de muchas empresas del sector.

Así, la continuidad está especialmente comprometida en los casos de empresas con "parálisis" en sus decisiones, y la situación se agrava cuando los concesionarios tiene una rentabilidad precaria o están altamente endeudadas por la adquisición de activos inmobiliarios para nuevas aperturas.

De acuerdo con el análisis de Improven, los principales problemas de los concesionarios son la baja eficiencia comercial, la presencia de centros no rentables, un 'stock' excesivo, la poca orientación al cliente, una operativa de taller poco optimizada, la falta de control en el departamento de usados y un sistema de control mejorable.

"Los concesionarios de automóviles han tenido muchos años boyantes, pero ahora no están reaccionando con la contundencia necesaria para el cambio de ciclo que estamos viviendo", apuntó Eduardo Navarro, quien abogó por una nueva relación entre marcas y concesiones. "La relación entre fabricantes y concesionarios siempre ha sido desigual, pero en estos momentos en particular es casi insostenible", enfatizó.

Por último, Improven apunta que las empresas del sector están acostumbradas a que sea el cliente quien compra, y poco preparadas para adoptar una actitud proactiva en la venta. En esta línea, el equipo comercial no está acostumbrado a luchar por la venta como los vendedores de otros sectores.