Oficinas

La crisis aboca al cierre a la mitad de las reunificadoras de deuda

La crisis crediticia ha provocado una oleada de cierres en la incipiente industria española de la reunificación de deudas. Al igual que ha ocurrido con las inmobiliarias, más del 50% de las agencias dedicadas a la intermediación financiera han abandonado el sector.

Las empresas dedicadas a la reunificación de deudas y a la mediación entre bancos y consumidores para conseguir préstamos han sufrido un auténtico descalabro. La falta de créditos por parte de las entidades financieras ha hecho que muchas de ellas hayan cerrado el negocio.

Es difícil precisar cuántas oficinas han echado el cierre, puesto que nunca se ha elaborado un censo. Sin embargo, de acuerdo con la opinión de los principales directivos del sector, más del 50% de agencias ha dejado de funcionar en los últimos seis meses, lo que supone más de un millar de sucursales y varios miles de empleos.

El impacto de la crisis se ha dejado sentir tanto en las grandes firmas con modelo de franquicia (CreditServices, Finanfácil, GS Financial...), como en las pequeñas empresas. Una de las entidades más veteranas, la gallega Duckfin, se declaró en suspensión de pagos en mayo. Contaba con 130 puntos de venta. Además, el banco estadounidense especializado en trabajar con intermediarios, GMAC RFC también ha abandonado el sector.

'Las dificultades comenzaron hace un año, con la caída de la venta de viviendas', relata Sergio Solís, presidente de Capital Credit. 'El número de operaciones que asesorábamos cayó en picado. La situación empeoró cuando la banca cerró por completo el grifo del crédito en el segundo trimestre de 2008'. Esta firma ha cerrado el 50% de las oficinas, al pasar de 60 a 30.

La primera red de franquicias del país, CreditServices, tenía 500 agencias en 2007. Su presidente, Javier López, estima que 2008 acabarán con 300 locales (-40%). Sin embargo, en su página web tan sólo aparece la dirección de 288 oficinas.

La segunda enseña española, Finanfácil, también atraviesa aguas turbulentas. Uno de los dos socios, Ángel Pérez, ha abandonado el proyecto y su red de oficinas ha caído de 150 a 70, cuando hace un año, el objetivo era llegar a las 270 sucursales. El asociado de esta firma con sede Tarragona, Ignacio Bermejo, explica que sólo las entidades más sólidas y profesionales saldrán adelante. 'La banca está estrangulando a muchas familias al restringir tanto el crédito', sentencia.

La purga que está viviendo esta industria le ha llegado en su momento más dulce. Durante los últimos años de expansión económica (2005-2007), habían proliferado miles de empresas. Fuentes del sector cifraban en 8.000 el número de sucursales dedicadas al asesoramiento para buscar préstamos. Además, el Gobierno comenzó a tramitar un proyecto de ley para regular el sector. Ahora la nueva normativa ha pasado a un segundo plano.

'El 18 de septiembre finaliza el plazo para presentar alegaciones al proyecto de Ley', comenta Marc Castellarnau, presidente de Gestión Directa y de la patronal Asifin. Los intermediarios consideran dos de las medidas incluidas como excesivas: el plazo de 15 días para que el cliente pueda echarse atrás y la obligación de presentarle tres ofertas. 'Eso es algo que no se exige nunca a los bancos, que son quienes acaban concediendo el crédito. Nosotros tan sólo asesoramos', se queja. En cuanto a su visión de la coyuntura de la industria, Castellarnau es, si cabe, más pesimista que el resto. 'Ha habido una caída del 70% del volumen de préstamos , lo que se ha trasladado a empleados y número de oficinas'.

Perspectivas de futuro

En cuanto a lo que ocurrirá de ahora en adelante, varios directivos coinciden en que el próximo trimestre será clave. Ángel Bouzas, consejero delegado de Freedom Finance, explica que por ahora están capeando el temporal. 'Estoy convencido que para 2009 esto empezará a cambiar'. De la misma opinión es Javier López, de CreditServices. 'Vivimos un periodo difícil, pero estamos consiguiendo mantener la facturación y hasta hemos firmado nuevos acuerdos de distribución'.

La veterana Duck Fin quebró en mayo y el banco de EE UU GMAC RFC ha dejado de operar en el ramo

'Ni siquiera Phelps puede nadar contra un tsunami'

De la euforia a la desesperación. Esa ha sido la vertiginosa trayectoria que ha vivido la industria de las reunificadoras de deuda en un año. Durante los primeros meses de 2007, el sector estaba en plena ebullición. Se formaron tres asociaciones que aspiraban a convertirse en la patronal de referencia, el ritmo de apertura de oficinas era vertiginoso y se había establecido una interlocución con el Gobierno para sacar adelante una normativa. 12 meses más tarde, la única noticia que se repite machaconamente habla de la caída del negocio y el cierre de sucursales.

'Lo que ha ocurrido es un tsunami, contra el que no podíamos nadar. Ni si quiera Micheal Phelps habría podido hacerlo', comenta con amargor Manuel Dafonte. Hace 15 años fundó la firma Duck Fin en Vigo y, el pasado mes de mayo, vio cómo la crisis crediticia se llevaba por delante el proyecto empresarial de su vida. Ahora debe hacer frente con su otro socio al pago de una deuda de un millón de euros. 'Lo paradójico es que es ahora cuando más familias recurren a los intermediarios para buscarles una solución, pero los bancos han restringido muchísimo el crédito por la poca liquidez que tienen', comenta. Unos meses antes de echar el cierre habían invertido en una potente plataforma informática y habían elaborado un código deontológico.

No sólo los fundadores de reunificadores han tenido problemas, también los franquiciados de las grandes redes. 'En octubre voy a tener que cerrar mi oficina de CreditServices', comenta Isidro, de Ciempozuelos (Madrid). 'Después de seis años en este sector tendré que cerrar. La banca ya no concede créditos a través nuestro, y los inmigrantes se han convertido en tabú para ellos'.