COLUMNA

Septiembre, temporada alta

Las últimas cifras del desempleo han sido evaluadas en relación con las tendencias propias del mes de agosto, que en un país donde el turismo tiene tanta relevancia suponían habitualmente una crecida temporal de la contratación laboral. Este comportamiento estacional afecta también a otros sectores productivos. El precio de los hoteles, que antes figuraba adherido por detrás de la puerta de las habitaciones, distinguía con claridad los precios de temporada alta, siempre muy superiores a los de temporada baja. La definición de las temporadas, alta y baja, como la de los días azules y blancos de los ferrocarriles, se fija en relación con las fechas de vacaciones y el clima benigno o adverso de las estaciones climáticas.

Queda claro que hay otros muchos negocios y empleos que vienen marcados por el factor de la estacionalidad. Por ejemplo, el negocio de la nieve, el de los cruceros o determinados momentos agrarios como la vendimia, la recolección de la fruta o la de la aceituna. En Correos eran temporada alta las fechas comprendidas entre la segunda quincena de diciembre y la segunda de enero a causa del alud de las felicitaciones de Navidad, Año Nuevo y Reyes. Para las pastelerías los momentos clave son el roscón, los huevos de Pascua, las rosquillas del Santo, las torrijas de Semana Santa o los pestiños, conforme a las tradiciones festivas o patronales de cada localidad. La gastronomía también refleja los acentos de temporada en los mariscos, determinados pescados o las trufas. Pero queda por descifrar de dónde dedujo Julio Camba que la cocina española estaba llena de ajo y de preocupaciones religiosas.

También registra altibajos la prostitución, actividad en la que los españoles se gastan un promedio de 50 millones de euros al día, con mayor incidencia en las comunidades autónomas de Andalucía, Valencia y Madrid. Según datos de la Asociación de Propietarios de Clubes de Alterne, este negocio mueve en España 18.000 millones de euros al año, sin contar con los ingresos millonarios que aporta a los medios de comunicación gracias a la inserción de la publicidad de contactos, que en España aparecen incluso en los medios de mayor solvencia, en contraste con el proceder habitual de otros países de nuestro entorno donde la prensa de calidad rehúsa publicarlos. Para la prostitución las épocas de reagrupamiento familiar, como Navidades, Semana Santa o vacaciones de verano, son temporada baja.

Competiciones deportivas de alto interés reducen a cero los ingresos hospitalarios como si supusieran una inyección colectiva de salud

Faltan estudios sociológicos rigurosos que expliquen por qué la afluencia a las consultas y urgencias de los hospitales tiene pautas de inundación y de sequía en razón de acontecimientos por completo ajenos a la incidencia de la enfermedad. De modo que por ejemplo una competición deportiva de alto interés reduce a cero los ingresos hospitalarios como si supusieran una inyección colectiva de salud. O la llegada de las vacaciones que multiplica la llegada a urgencias de los abuelos, aparcados bajo los cuidados de la sanidad pública para que la familia nuclear se vea liberada de prestar esas atenciones.

Pero en medio de estas alternancias hay al menos dos negocios, el de las pompas fúnebres y el del extremo lujo, que mantienen una regularidad excepcional. Además, en el negocio funerario, como reconocía hace años el gerente del tanatorio de la M-30 madrileña, no hay impagados. Parece que los españoles estamos imbuidos de la idea que una deuda en este asunto deja la suerte del finado irresuelta. Por eso incluso las clases más humildes adquirieron el hábito de abonar desde muy jóvenes las cuotas que cubren estos gastos con suscripciones mensuales a empresas como Santa Lucía o El Ocaso que se ocupan de todo. Recordemos que en el origen de muchos gremios figuraba la piadosa finalidad de dar sepultura a los muertos de la profesión.

Otra cosa es que la regularidad de los decesos tenga un reflejo contenido en las esquelas que publican los diarios. Queda averiguado que los finales de julio, agosto y el comienzo de septiembre son fechas inconvenientes para dar cuenta pública de quienes nos han dejado. Por eso, a partir del 10 de septiembre la publicidad funeraria es un verdadero festín, dando cuenta de la convocatoria de los funerales de rigor, embalsados durante 50 días. En Madrid, el diario Abc se lleva la palma como pregonero de los fallecimientos. Ningún colega le hace sombra, sin que se hayan cumplido los temores que Anson exponía cuando era su director.

Septiembre es pues temporada alta para esta peculiar publicidad. En cuanto al extremo lujo y su condición inalterable pese a las crisis que sobrevengan, merecerá comentario aparte el próximo día.

Miguel Ángel Aguilar. Periodista