Bolsa de Nueva York

Bernanke y el rebote del crudo amortiguan las pérdidas en Wall Street, que cede un 0,27% semanal

Las palabras del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y la caída de más de 6 dólares del petróleo atenuaron las pérdidas de los días precedentes. El Dow Jones se anotó un 1,73% el viernes y partirá el lunes desde los 11.628 puntos.

En el balance semanal, el selectivo industrial recortó un 0,27%. Al igual que los otros dos índices principales de la Bolsa neoyorquina. El S&P perdió un 0,46% en la semana y se queda a ocho puntos de los 1.300. Por su parte, el Nasdaq 100 se alzó el viernes un 1,13%, aunque en los últimas cinco sesiones retrocedió un 1,5%.

Bernanke alivió la tensión en los mercados. En su esperado discurso que cada año se celebra a finales de agosto en Jackson Hole, estado de Wyoming, el presidente de la Fed aseguró que espera que la inflación se modere a final de año.

Para la recuperación de la confianza de lo inversores también fue decisivo el comentario del magnate Warren Buffett. El carismático 'Oráculo de Omaha' y consejero delegado de Berkshire Hattaway señaló que no hace apuestas contra el dólar y que las acciones tenían un mayor atractivo que hace doce meses.

Con estas declaraciones se evaporaba el fondo negativo de las últimas sesiones en Wall Street. Principalmente en el sector financiero. Citigroup se alzó un 3,7%, mientras que JP Morgan y Bank of America se alzaron respectivos 3,6 y 3,5%. Aunque el mejor valor de la jornada fue General Motors. El consorcio automovilístico avanzó un 4,9%, pero fue el segundo valor más castigado esta semana al caer en torno al 7%.

La aseguradora AIG fue una vez más el 'farolillo rojo'. Sus títulos se devaluaron un 13,4% esta semana y ya pierden un 65% desde principios de año. Los bancos de inversión estadounidenses no salieron bien parados de las rebajas de estimaciones en sus resultados de este trimestre y en el cómputo semanal perdieron en conjunto más de un 3,5%.

Al otro lado de la tabla, Chevron y Exxon se anotaron las mayores subidas. Los títulos de las petroleras se alzaron más de un 4% con respecto al viernes pasado. Seguidos de cerca por Hewlett Packard, que al calor de los buenos resultados trimestrales sumó un 3,14%.

A la subida del viernes contribuyó también el descenso de más de seis dólares en el precio del crudo, que consiguió equilibrar la fuerte subida del día anterior por el aumento de tensión entre Rusia y EE UU por motivos geopolíticos. El barril de crudo West Texas cerró en 114,75 dólares, 98 centavos por encima del precio que se pagaba el pasado viernes.

En el S&P 500 Freddie MAc y Fannie Mae se desplomaron esta semana un 48 y 36% ante los rumores sobre la necesaria nacionalización por parte del Gobierno federal debido a sus problemas de liquidez. El propio Buffett comulga con esta idea.

General Motors afronta un difícil centenario

Las acciones del principal fabricante de automóviles de Estados Unidos continúan cayendo sin tocar suelo. Pese a la subida del viernes, los títulos del consorcio automovilístico han restado más de un 58%. Los inversores de GM han visto cómo las acciones han pasado de los 43,20 dólares a mediados del octubre pasado a 10,44 dólares con que se cambiaban al cierre de la jornada del viernes.

Además de continuar sin encontrar un comprador para su marca Hummer -el alza del petróleo a afectado sobre todo a las ventas de sus vehículos todoterrenos- la compañía sorprendió al mercado al anunciar que el próximo año retirará, por primera vez en su historia, los anuncios de publicidad en la ceremonia de los Oscar como otra medida para recortar sus gastos. Medida que se une al cierre de cuatro plantas.

Pero el fabricante de marcas como Cadillac, Chevrolet, Opel, SAAB y GMC es sólo la cabeza de un sector castigado. Según señalaba el viernes The Wall Street Journal los §Tres Grandes de Detroit§ (GM, Ford y Chrysler) presionan a las autoridades federales para obtener una ayuda de 25.000 millones de dólares.

El diario local, The Detroit News ya publicaba a finales de julio que los representantes en el Congreso de Michigan se encargaron de presentar a Washington la propuesta de ayuda que se repartiría en cinco años.