_
_
_
_
_
Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Ryanair y las agencias virtuales

Ryanair, la aerolínea irlandesa de bajo coste, ha emprendido una guerra contra las agencias de viajes virtuales que rastrean el mercado para ofrecer a los clientes los precios más competitivos tras una exhaustiva comparación de tarifas. Sus agresivos gestores no encajan que ser el líder del negocio del low cost no lleva aparejado ser líder en precios competitivos. Por ello, además de rebelarse contra la contratación de sus servicios a través de terceros con el consiguiente recargo sobre la tarifa original, cuestionan el ejercicio de transparencia de las comparativas de precios, en las que no salen bien parados.

Ryanair ha sido un abanderado de la competencia desde que se echó al mercado de la aviación comercial, poniendo contra las cuerdas a reputadas y centenarias compañías de bandera con precio y servicio, y el mercado se lo ha reconocido. Pero el mercado no reconocerá sino como una práctica abusiva la amenaza, que no ya la ejecución de la misma, de dejar en tierra a miles de viajeros que tienen sus vuelos contratados con Ryanair, sea a través del mecanismo que sea.

La aerolínea anunció que ayer no dejaría que los pasajeros que hubiesen contratado a través de determinadas webs subiesen a sus aviones. La amenaza no se cumplió, y sólo ha abierto un proceso de identificación de las reservas realizadas por tales procedimientos, que en cualquier caso genera un inaceptable desasosiego en los viajeros que no saben si podrán iniciar sus vacaciones. Ryanair tiene el derecho a criticar el encarecimiento de sus tarifas, cuando ellos hacen un gran esfuerzo por ajustar los precios. Pero dejar en tierra a los pasajeros no es la solución, puesto que son, a fin de cuentas, sus clientes. La confianza se forja en años de servicio profesional, pero se puede perder en unas semanas de ofuscada pelea con intermediarios.

Archivado En

_
_