Salida al mercado

La CAM despide la jornada de su debut sin pena ni gloria

Muchos no creían que llegaría este día y consideraban que, por el camino, algún obstáculo impediría que la CAM diera el salto al parqué. Pero no ha sido así. La cuarta caja de ahorros española ha visto hoy la luz, aunque no ha logrado sumarse a las alegrías del resto del mercado y ha cerrado al mismo precio de colocación, 5,84 euros.

¢Un momento de crisis es también un momento de oportunidad¢. Estas palabras, pronunciadas a finales de junio por Roberto López, director general de Caja de Ahorros del Mediterráneo, hacían evidentes las ganas de la entidad de ver la luz en el parqué. Apenas un mes después, la CAM ha dado el salto, convirtiéndose en la primera caja en salir a Bolsa. Sin embargo, las positivas previsiones se han quedado hoy en el tintero y las cuotas participativas (instrumentos financieros similares a las acciones pero sin derechos políticos) de la entidad sólo han logrado llegar a sumar un 0,17% hasta fijar su primer cambio en 5,85 euros. Unas subidas que poco han durado, sus cuotas han cerrado su primera sesión al mismo precio de colocación, 5,84 euros, evitando, eso sí, finalizar por debajo de esa cota. Durante la jornada, de forma muy breve, ha marcado el mínimo en 5,51 euros.

Por su parte, José Pina, director general y secretario general de Caja Mediterráneo, ha asegurado que han "somos una caja de ahorros, con resultados siempre uniformes, y nos gusta ir tranquilos. Hay inversores a los que les gusta este tipo de valor".

Valorada en 3.893 millones de euros, la CAM ha debutado en el parqué a través de una oferta pública de suscripción (OPS) de 50 millones de cuotas participativas con un valor nominal de dos euros cada una. El volumen de la emisión representa un 7,5% de su patrimonio y está dividida en tres tramos. Un 65,5% es el que se ha destinado a los inversores minoritarios, mientras que un 31% es para institucionales y otro 3,5% para los empleados.

De esta manera, y según la nota remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la demanda de cuotas participativas del tramo minorista superó en 2,2 veces la oferta mientras que la del tramo de inversores cualificados lo hizo en 1,3 veces. En el tramo destinado a los empleados se ha realizado una asignación gratuita a los beneficiarios del mismo de 1.707.084 cuotas participativas.

Desde la caja, Roberto López ha asegurado tras el toque de campana en la Bolsa de Madrid, que ¢desde hoy esto va a ser diferente, para bien. Es el resultado de muchos años de esfuerzo, el trabajo de mucha gente que ha asumido un riesgo importante¢. El director general de la entidad, cuyo primer agradecimiento ha sido para los 43.000 clientes, ha querido agradecer además el papel de todas las cajas, que han sido ¢nuestras compañeras de viaje¢.

La operación llevada a cabo por la CAM, cuyo coordinador global es Lehman Brothers, cuenta, además, con el interés de otras cajas como Bancaja, Caja Murcia, o Caixa Galicia, que tienen la intención de seguir sus pasos y colocar parte de su capital en Bolsa como un mecanismo para financiar sus proyectos de expansión.

"Es un día de satisfacción, de orgullo de haber culminado un trabajo bien hecho. Abrimos el mercado para todas las cajas y hemos tenido un respaldo fantástico del resto del sector", explica Roberto López. "Somos la entidad cotizada que más invierte en responsabilidad social corporativa", añade el director general de la CAM.

Ningún inversor institucional supera el 3% de la emisión de CAM

La directora general adjunta de Caja del Mediterráneo, María Dolores Amorós, ha asegurado este mediodía que ningún inversor institucional supera el 3% de la emisión. Amorós, que ha asistido al toque de campana en la Bolsa de Valencia por parte del presidente de la entidad, Vicente Sala, no desveló los nombres de las entidades que han cubierto este tramo, que suponía el 31% de los 50 millones de cuotas participativas. Sin embargo reconoció que un buen número de cajas de ahorros españolas han acompañado a la caja en este estreno. Amorós también afirmó que hay ¢inversores extranjeros que han entrado ya sea directamente o a través de sus filiales españolas¢. La legislación impide, en todo caso, que ningún inversor supere el 5% de las cuotas emitidas por una caja de ahorros.

Amorós insistió en que no se trata de una emisión destinada a generar liquidez. ¢Se trata de estar preparados para poder realizar nuevas emisiones en el futuro para aprovechar las oportunidades que se presenten¢, dijo la directora general adjunta. De momento, CAM no podrá realizar nuevas emisiones al menos en un plazo de seis meses.

Los §peros§ de la operación

Y es que ninguno de los obstáculos con los que se ha encontrado por el camino han arrebatado sus ganas de salir al parqué. En un momento delicado para el sector bancario, la CAM ofrece riesgos añadidos. Así, las cuotas participativas son un instrumento de renta variable cuya rentabilidad depende de los resultados de la caja, la forma que tenga la misma de distribuirlos y la variación del precio de éstas en el mercado, y los §cuotapartícipes§ no tienen representación ni derecho de asistencia en la asamblea de la caja. Pese a que las cuotas pueden venderse y comprarse de la misma manera que las acciones, si no se desarrolla un mercado activo el inversor podría encontrar problemas para la venta de las mismas, lo que afectaría al precio.

Asimismo, la caja alicantina se ha estrenado en el parqué con un PER (número de veces que el precio de la acción contiene el beneficio) de 9,33 veces, un ratio superior al de resto del sector bancario español, por lo que los analistas consideran caro su rango de valoración, a pesar de situarse en la parte más baja.

Sin embargo, el principal riesgo de la CAM está vinculado a su actividad crediticia y a la exposición al mercado inmobiliario, como queda reflejado a través de la cartera de participadas de la caja en este sector. Su escasa diversificación geográfica también supone un riesgo a tener en cuenta, ya que su evolución futura se podrá ver afectada por la de la economía española. Una vez dado el salto al parqué, la trayectoria bursátil de la CAM despierta curiosidad y expectación a partes iguales.

Los estrenos que faltan por venir

Una de las grandes OPVs que se esperaba para primera mitad de este año era la de la filial de energías renovables de Endesa, tras la fusión de sus activos §verdes§ con los de Acciona. Sin embargo, las diferencias en el consejo de administración de la eléctrica entre sus principales accionistas, Acciona y Enel, y el actual momento económico, han aplazado esta operación, ya acordada en el proyecto de compra.

Otra de las entidades interesadas en salir al mercado este año era la filial de atención al cliente de Telefónica, Atento. La compañía presidida por César Alierta tiene la intención de sacar a Bolsa un porcentaje minoritario de su filial, aunque no ha llegado a ser admitido por la propia compañía.

… y los que se han quedado en el intento

En un escenario en el que muchas compañías han dejado para mejor momento su salto al parqué, es comprensible que la operación de la CAM se haya tachado de valiente en gran número de ocasiones. Cinco días antes de la salida a Bolsa, Tremon abandonaba el estreno, afectado por la mala situación del mercado inmobiliario. El grupo consideró que "no se dan las condiciones adecuadas para seguir adelante con la oferta por no discriminar suficientemente el mercado en la actualidad entre los distintos modelos de negocio y la calidad de los activo de las diferentes compañías del sector".

Pero no ha sido la única. Itínere, la filial de concesiones de Sacyr Vallehermoso, se vio obligada a suspender la salida a Bolsa ante la falta de confianza que domina al mercado.