Lealtad 1

David 'vs' Goliath con incierto resultado

Dice Joaquín Almunia, en una entrevista al diario La Vanguardia, que la inflación es un veneno económico que lo destroza todo; acertada metáfora que hoy cobra todo su sentido en el campo del ahorro. Por no hablar de cómo ese veneno está corrompiendo, como ácido sulfúrico, el bolsillo de los ciudadanos.

En finanzas, todo rendimiento que se sitúa por debajo del alza de los precios no es tal, sino todo lo contrario; es decir, que la rentabilidad que no supera el coste de la vida es minusvalía en términos reales.

A día de hoy el alza de los precios se ha convertido en un problema de primer orden para los países desarrollados; compite en igualdad de condiciones con la crisis crediticia, y es de manera indirecta consecuencia de aquélla, porque mucho del dinero que ha salido del ladrillo, de las emisiones estructuradas y de las Bolsas se ha dirigido en tromba hacia el mercado de materias primas hinchando la siguiente burbuja especulativa.

El problema -o uno de ellos- es que en la presente coyuntura es tarea de titanes batir a la inflación; David contra Goliath con incierto resultado.

La combinación de desaceleración y precios altos es un nudo gordiano para los gestores de carteras. La Bolsa vive inmersa en una espiral bajista a la que nadie se atreve a poner suelo; el precio de los bonos cae, afectado por las perspectivas inflacionarias; la renta fija a corto a duras penas es capaz de batir a la inflación. Así que poco se puede sacar de los activos tradicionales, más allá de conservar el capital.

El mundo de la inversión se enfrenta a una difícil tesitura que requiere de altas dosis de imaginación. Los asesores han puesto el ojo en las materias primas -aunque hay voces que alertan de un pinchazo en esta burbuja- y la gestión alternativa, a la que se presupone la capacidad de ganar aunque bajen los mercados.

El ser humano es capaz de crecerse en situaciones adversas y desarrollar la imaginación. Y eso a veces es contraproducente; al menos en el mundo de las finanzas. No en vano, todo el entramado de titulizaciones subprime que hoy se desmembra nació porque en un entorno de tipos bajos los rendimientos de la renta fija eran muy pobres. Y pasó lo que pasó, que los bancos de inversión se aplicaron en desarrollar novedosas e imaginativas estructuras.