Opinión

Las pymes, protagonistas del cambio económico

Los últimos treinta años representan el periodo de mayor prosperidad y de cambio de la historia reciente de España, que ha transformado a nuestro país en una economía moderna, capaz de competir con sus homólogas europeas, integrada desde el principio en la UEM y dispuesta a afrontar el reto de la globalización de los mercados.

Unas transformaciones que en 1978 podían parecernos impensables, pero que hoy son una realidad a la que todos, y de manera especial las empresas de menor dimensión, hemos contribuido en buena medida. La Constitución, que este año celebra también su treinta aniversario, consagró en España el principio de la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Eso significaba consolidar el sistema de libre empresa que los empresarios defendíamos y defendemos como uno de los fundamentos básicos de la iniciativa privada.

Treinta años después, podemos decir que desde nuestras empresas y desde las organizaciones empresariales que nos representan hemos sido capaces de hacer frente al enorme desafío que entonces se planteaba y hemos sabido responder a lo que la sociedad nos demandaba, creando riqueza y empleo.

Y en este proceso, las pequeñas empresas, que hace treinta años, como ahora, representaban el núcleo mayoritario y básico del tejido empresarial de nuestro país, han tenido un papel fundamental, llevando a cabo un enorme esfuerzo de inversión y de modernización de sus estructuras productivas que ha permitido que hoy sean responsables del 68% de las ventas y del 79% del empleo. Sólo las empresas con menos de 10 trabajadores, las llamadas microempresas, generan algo más del 50% del empleo en nuestro país, porcentaje superior a la media europea, que es del 39%.

El crecimiento durante estos treinta años, superior a la media europea en los últimos diez, ha situado a España como la séptima potencia económica del mundo por el volumen absoluto del PIB y ha permitido un avance espectacular en el proceso de convergencia real con Europa, situándose nuestro PIB per cápita en casi el 90% de la media europea, frente al 73% de 1979.

Además, en estos años hemos vivido un importante proceso de apertura económica al exterior, de manera que la economía española ha pasado de ser una economía cerrada al comienzo de la transición a convertirse en una de las economías más abiertas del mundo. En ello han tenido también un papel muy importante las empresas, incluidas las pymes, que han llevado y siguen llevando a cabo un importante proceso de internacionalización y un esfuerzo por abrir nuevos mercados que es reconocido y valorado internacionalmente.

Los productos españoles son valorados y reconocidos fuera de nuestras fronteras y cuentan con un prestigio avalado por su calidad y diseño. Estos avances no han sido producto de la casualidad, sino más bien el resultado de las decididas apuestas de la economía española por la consolidación de la apertura al exterior y la activa participación en el proceso de construcción europea; así como por el esfuerzo llevado a cabo en materia de estabilidad macroeconómica y el protagonismo del mercado y de la libertad de empresa.

Todo ello, sin olvidar el decisivo papel que durante estos treinta años hemos desempeñado los agentes sociales, los representantes de los empresarios y de los sindicatos, a través de los diversos procesos de diálogo social que han contribuido, mediante los acuerdos sociales alcanzados, a poner en marcha muchas de las reformas económicas y sociales más importantes para la consolidación del crecimiento económico y la creación de empleo en nuestro país.

Desde su creación, hace ya treinta años, Cepyme hizo del diálogo social y la concertación el principal instrumento de relación con las Administraciones públicas, el Gobierno y los demás agentes sociales. Un instrumento cuya eficacia podemos asegurar que ha quedado plenamente constatada en estos años, permitiéndonos acometer importantes reformas sin las tensiones y conflictos que, de otra forma, sin duda hubiesen generado.

Este es uno de los activos más importantes que podemos extraer del balance de estos treinta años y que debe servirnos para seguir avanzando en el futuro. Porque, aunque el esfuerzo de modernización llevado a cabo por la economía española ha sido importante y, sobre todo, en los últimos años se ha traducido en unas tasas de crecimiento elevadas y sostenidas, todavía queda camino por recorrer para mejorar la competitividad de nuestra economía ante la progresiva globalización de los mercados y seguir siendo capaces de generar la riqueza y el empleo que garanticen el bienestar de la sociedad.

Sin duda, el desarrollo económico de estos años y las reformas emprendidas nos sitúan en mejores condiciones para afrontar las incertidumbres que rodean el panorama económico mundial y la desaceleración que ya empezamos a notar. Y con la experiencia y el bagaje acumulados en estos años, seremos capaces de afrontar con éxito estos nuevos desafíos.

Jesús Bárcenas. Presidente de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme)