Desayuno Cinco Días

La liquidez marca el rumbo del capital riesgo

El sector afronta la crisis con las alforjas repletas de fondos. Las restricciones de crédito estánmodificando la forma de operar, los precios y la rentabilidad.

La crisis crediticia también está afectando al negocio de capital riesgo. Pero los operadores de este mercado creen que la situación creada tras las subprime puede suponer nuevas oportunidades para la inversión en private equity y un paso más en la madurez del sector. æpermil;ste es el sentimiento generalizado de los asistentes al desayuno organizado por Banco Madrid y CincoDías para debatir sobre los efectos de la situación actual en el capital riesgo.

El director de Carlyle, Alex Wagenberg, considera que ésta es 'la mayor crisis que han registrado los mercados financieros en los últimos 30 años. Y va a traer nuevas oportunidades'. Una afirmación que corrobora el presidente de GED, Enrique Centelles, que califica la crisis de 'muy relevante'.

En opinión de Wagenberg, 'las entidades financieras están muy tocadas y no tienen apetito por tomar riesgos. Los bancos, en este sector, se han dedicado fundamentalmente a asegurar operaciones, y ahora no quieren equivocarse. Capital hay, pero no está donde tiene que estar. Las empresas del sector no tienen problemas, la dificultad la tienen los bancos a la hora de colocar la deuda'.

Claudio Aguirre, presidente y socio de Altamar Capital, señala, además que no se vislumbra cuánto puede durar la crisis. 'Los grandes bancos están todos afectados y se habla de que las provisiones pueden llegar al billón de euros porque queda mucho por recapitalizar y hay que cumplir con Basilea II'. Aguirre también considera que el fin no está claro. 'La falta de financiación afecta a todos', afirma, 'el capital riesgo, en estos momentos, tiene muchísimo equity. Ahora las operaciones se hacen con más capital y menos apalancamiento y, por tanto, al haber menos riesgos, los retornos, necesariamente, serán más bajos. Los tres factores que se toman en cuenta en una operación -precio, ebitda y apalancamiento- deben ahora modificar su mix'.

El presidente de Altamar considera, además, que el capital riesgo va a estar cada vez más presente en las carteras de los fondos de pensiones y de las aseguradoras. 'Ahora es de donde obtienen mayores retornos y están aumentando el peso del capital riesgo en las carteras, que pasan del 7% al 10%', explica. Pero también añade que cada vez habrá más exigencias para a la hora de captar fondos, el mix de la inversión será distinto y no habrá megaoperaciones. 'El mercado se va a quedar en los 1.000 o 2.000 millones como mucho por operación', puntualiza.

Centelles, indica, sin embargo, que en el caso de GED, que se dedica al mercado de pequeñas y mediana empresas, 'el problema de la deuda no nos afecta tanto. Además, para el que lleve muchos años en el mercado, se da cuenta de que los megafondos son un fenómeno muy reciente. Lo de ahora es un cliclo más. Hay menos operaciones, el mercado prefiere esperar'. Es una situación típica, en su opinión, del inicio de cualquier crisis: la ralentización de las operaciones.

También el mercado se ha desenvuelto hasta la fecha en un contexto de precios altos que ha perjudicado a todos. 'Por eso el vendedor está en retirada, porque piensa que sus activos tienen un valor que ahora el mercado no está dispuesto a pagar. Hay que esperar a que las expectativas del vendedor y la disponibilidad del comprador encajen', señala Centelles. Una situación que ratifica Claudio Aguirre: 'Las operaciones no se cierran por las expectativas del vendedor'.

Pero, afortunadamente, todos coinciden en señalar que la crisis ha llegado en un momento en el que el negocio del private equity está plenamente consolidado, tiene ya experiencia de años y está dotado de activos financieros suficientes.

Precios altos

Gran parte de la culpa de la situación creada, según Claudio Aguirre, la tienen los bancos 'porque la facilidad con la que se apalancaban las operaciones permitía pagar precios muy altos'.

José Miguel López-Frade, director general de Banco Madrid, señala que es cierto que los bancos han acostumbrado muy mal a los operadores. 'La liquidez no ha sido un problema durante los últimos 15 años, pero ahora vuelve a serlo. En capital riesgo se está acelerando la digestión de la burbuja. Todo el mundo tiene que adaptarse. La inflación también nos está afectando, porque ya no hay factores deflacionistas como la mano de obra barata o la reducción de costes que aporta la tecnología'. Pero, en su opinión, la situación actual también obliga a modificar los planes de negocio de las empresas. 'Es la desconfianza generada lo que más está afectando al sector', indica.

El directivo de Carlyle señala que, ante la crisis, hay que realizar otro tipo de operaciones, buscar nuevas áreas y mantener las carteras durante más tiempo. 'Yo no creo que este sector esté en crisis. Tenemos la suerte de que no estamos obligados a cerrar operaciones cada día. Podemos esperar. El peor efecto de la crisis será que llegue a afectar a las compañías que están en nuestra cartera y que una recesión en el consumo tenga efectos sobre la actividad industrial de las empresas. Pero este efecto todavía no se ha dado'. Y en Europa, además, todavía no hay problemas graves ya que los bancos sólo se han encargado de asegurar las operaciones. 'Es cierto', afirma Wagenberg, 'el inversor institucional en deuda es el que tiene un problema'.

Para Luis Regalado, director de Banca Privada de Banco Madrid, la crisis subprime deja al sector en una situación singular: 'están sentados en una pila de liquidez y junto con los hedge funds van a jugar un papel muy importante. Ahora compran deuda para proveer de liquidez al sistema. Los fondos soberanos toman posiciones en el sector gracias a que también cuentan con liquidez y solvencia'. En su opinión hay que buscar nuevas fórmulas. Como ejemplo señala que se están haciendo muchas operaciones en las que las sociedades de capital riesgo realizan la financiación intermedia (mezzanine) que antes estaba reservada a entidades financieras.

Burbuja

'Lo que está claro', señala Centelles, 'es que la crisis va a poner en su sitio a todos y se verá quiénes se quedan. 'Aquí también ha habido burbuja', explica Aguirre, 'es cierto que se han levantado muchos fondos. Pero ahora se inicia una nueva etapa y van a desaparecer muchos operadores, porque algunos ya no serán capaces de captar más capital'.

'Creo que también va a ser una oportunidad para diferenciarse', comenta Wagenberg. 'Tal vez hay que trabajar más en la gestión. Ahora sólo la reputación va a permitir que sigamos funcionando. También creo que las operaciones de salidas a Bolsa serán más abundantes y que los fondos soberanos tendrán un papel relevante'. Y habrá previsiblemente nuevos sectores, como el inmobiliario, aunque la normativa española no favorezca, desde el capital riesgo, la inversión en inmuebles. La normativa aprobada en 2005 permite que la exención del 99% de los dividendos y las plusvalías, pero no permite invertir ni en bancos ni en inmuebles. 'Hay que buscar la fórmula para poder acometer las inversiones. Nosotros hemos creado un fondo de inversión libre cerrado (Altan) que nos permite hacer esas inversiones, pero con otras características.

Los sectores con más futuro

Inmobiliario, salud y servicios se perfilan como los sectores que más van a atraer la inversión del capital riesgo en los próximos tiempos. Todos señalan que, en el caso de los inmuebles, el principal problema está en las valoraciones. Pero en este segmento hay muchas oportunidades y ya se han producido las primeras operaciones. También las empresas que sean líderes en sus nichos de mercado tienen el futuro asegurado.

La inversión muestra los síntomas de la desaceleración

El panorama del capital riesgo, en cualquier caso, está cambiando. Aunque la cifra de la inversión en Europa en el primer trimestre de este año (1.140 millones de euros), es muy similar a la del mismo trimestre del año pasado, el tipo de empresa y los sectores sí que han sufrido cambios significativos. El número de operaciones ha registrado un descenso del 25%, lo que significa que los inversores han puesto más dinero en menos operaciones, impulsando las compras de empresas medianas. La inversión media en estas compras es de 3,3 millones de euros, un 25% más.

Según Jessica Canning, directora de análisis de Dow Jones VentureSource, 'el capital riesgo está siendo muy selectivo en las compras que realiza. El mercado de las OPV prácticamente no existe y tampoco hay fusiones o adquisiciones. Por eso el capital riesgo es más cauto y se centra en compañías líderes, invierten más capital y saben que van a tardar más tiempo en abandonar la inversión'.

Otro de los datos que muestra el trimestre es la sustancial caída de las inversiones en tecnológicas (un 48% menos), y la subida de las operaciones en servicios de salud. Los datos muestran que las empresas del sector están dedicando sus fondos a desarrollar las empresas que están en las últimas fases de la inversión en la compañía para facilitar su salida.

En Estados Unidos el sector registró un descenso de la inversión del 5,3%, hasta 7.100 millones de dólares, respecto al primer trimestre. Allí también ha sido la tecnología la que ha visto más mermadas las inversiones.

En el caso español, y según los datos de Ascri, la inversión fue de 634,5 millones, un 44% menos que en 2007. El principal motivo de la caída es la ausencia de operaciones de gran tamaño. Sólo la compra de Gamesa Solar superó los 100 millones de euros de financiación. En este periodo se han llevado a cabo 168 transacciones. El mercado de las medianas continúa con una actividad notable, con casi una decena de operaciones. La compra de Arsys, Boomerang TV, Pretensa, Ros Roca o la propia Gamesa Solar han sido las operaciones más relevantes.

El proceso de levantamiento de nuevos fondos se ha complicado. En este periodo se han captado 864 millones. Proa Capital ha conseguido 250 millones y Baring Private Equity también ha presentado un nuevo fondo con unos 200 millones.

Las desinversiones, a precio de coste, ascendieron a 208 millones.

También hay que tener en cuenta que 2007 fue un año récord para la inversión en capital riesgo en España, con 4.330 millones de euros, 840 operaciones realizadas, 5.240 millones en recursos captados y 1.577 millones de euros en desinversiones.