'El precio de la vivienda todavía no refleja la situación real'
El académico cree que la crisis financiera, 'provocada por la economía real', pondrá fin al uso de algunos instrumentos financieros 'exóticos'
El modelo de fijación de precios de activos de capital (Capital Asset Pricing Model) le valió el premio Nobel de Economía en 1990. Catedrático 'semirretirado' de Stanford, William Sharpe es doctor honoris causa por otras tres universidades. Ayer pronunció una conferencia en la Fundación Rafael del Pino de Madrid.
¿Cómo hemos llegado a encontrarnos en la actual crisis financiera?
Sencillamente, los mercados han reaccionado a lo que ha sucedido en la economía real, sobre todo con el desplome inmobiliario en EE UU. Los mercados reflejan hoy lo que ha pasado y lo que creen que va a pasar. Las cosas no están tan bien como hace un par de años y la gente no cree que vayan a mejorar muy pronto.
Parece que los inmuebles siguen sobrevalorados en EE UU y en España...
Así es. Es un mercado ilíquido, por lo que los precios vigentes no reflejan todavía la situación real. Para hallarla, hay que fijarse en los inventarios, las viviendas sin vender. En ambos países esa cantidad es ingente, por lo que, antes o después, los precios pueden bajar un 20% respecto a la situación actual.
¿Hemos dejado atrás lo peor de la crisis?
Aún hay incertidumbres por falta de información, aunque yo diría que la probabilidad de que mejoremos a corto plazo está algo por encima del 50%. Eso sí: cuando pase el temporal, algunos instrumentos financieros complejos dejarán de existir.
¿A qué se refiere?
A instrumentos exóticos, como obligaciones sobre deudas lateralizadas y otros similares. La gente ha aprendido economía financiera y buscará la sencillez, aunque ha salido muy caro.
¿Es sostenible un barril de petróleo a 130 dólares?
Parece que sí, porque se están pagando. Los precios se basan en la situación actual de oferta y demanda, pero también en las expectativas a futuro. Hace un año, los inversores pensaban que ahora podríamos estar, por ejemplo, entre 20 y 130 dólares, y por eso apostaban por 75. Lamentablemente, se ha cumplido el extremo alto.
¿Cree que el dólar seguirá depreciándose?
Dependerá en buena medida de la Reserva Federal y de la política fiscal. En los últimos años ha habido mucho dinero disponible y eso ha contribuido a la depreciación del dólar y a la inflación. Conozco a Ben Bernanke desde los tiempos de Stanford, pero ignoro lo que piensa hacer. Lo que sí parece es que hasta ahora ha dado mucha importancia a las tensiones económicas a corto plazo.
En eso se diferencia de la actuación del Banco Central Europeo...
Exacto. En el dilema entre crecimiento y estabilidad de precios a largo plazo, el BCE apuesta decididamente por esta última.
¿Qué puede hacer Europa para alcanzar los niveles de competitividad que tiene Estados Unidos?
En primer lugar, recortar las políticas que limitan el comercio, como las tarifas o las subvenciones. También debería introducir más liberalización en otros mercados, como el laboral. Pero, a largo plazo, la clave es invertir en educación de calidad.
¿Debe reducirse la protección de los trabajadores?
La protección puede ayudar a algunas personas a corto plazo, pero no es una solución a largo para la sociedad. Habría que buscar compensaciones para los que salgan más perjudicados, pero el camino más adecuado es la liberalización.
Más diálogo en la Casa Blanca
Sharpe cree que el próximo presidente de Estados Unidos tiene una tarea imprescindible: 'La política fiscal debe mejorar, tiene que mejorar. El Gobierno y también los individuos hemos gastado como marineros borrachos. Sin capacidad de ahorro, hemos recurrido a la deuda para consumir a costa de nuestros hijos y nietos'. A su juicio, la situación hace insostenible el sistema de pensiones del país: 'El sistema de retiro puede ser válido para los nuevos entrantes, pero no para los que han cotizado mucho y les queda poco para jubilarse. Los requerimientos ascienden a 15 billones de los españoles de dólares, más que el PIB anual y en la caja sólo hay dos billones. No queda otra solución que elevar los impuestos o reducir las prestaciones. Y, por supuesto, consumir menos'.A la hora de elegir entre Barak Obama o John McCain, Sharpe prefiere que su opinión no trascienda, aunque sí sostiene que tanto uno como otro 'parecen tener mucha más capacidad de diálogo con el otro partido que Bush y eso es algo que el país necesita desesperadamente'.