Mercados

La reducida volatilidad limita el riesgo de una nueva espiral bajista

Los fuertes recortes experimentados por los mercados en las últimas sesiones se han producido en un entorno de volatilidad baja. Una característica que limita el riesgo de caídas adicionales en las Bolsas, según explican los expertos.

La volatilidad es uno de los parámetros que más se analiza para tratar de anticipar el rumbo que tomarán los mercados. No se trata de una ciencia exacta pero la estadística muestra que las caídas de calado suelen venir acompañadas de volatilidades altas, es decir superiores a 20.

'No siempre una Bolsa alcista cursa con volatilidades bajas -aunque suele ser lo habitual- pero es difícil ver una Bolsa bajista con volatilidad baja. Se trata de un tema psicológico. Cuando llegan las caídas el miedo hace que se acentúen las ventas y la volatilidad se dispara', explica José Luis Cárpatos, analista de Serenitymarkets.com.

Las bajadas recientes, por tanto, no entrañan tanto peligro, según este experto, ya que se han producido en un entorno de volatilidad baja. Es decir, con los índices de referencia por debajo de 20. 'Las bajadas son peligrosas cuando los índices de volatilidad son más altos de la cuenta', añade. Algo que de momento no se ha visto. De hecho, el alivio que se vivió en el mercado tras el rescate de Bear Stearns ha propiciado una importante caída de la volatilidad que algunos expertos interpretan como un indicio de mayor confianza hacia los mercados.

El VIX, uno de los parámetros más populares, índice que mide la volatilidad del S&P 500, se encuentra actualmente por debajo de 20 y lejos de los 32,24 de mediados de marzo. Por otra parte, el VDAX, también se encuentra por debajo de 20 y alejado los niveles de marzo, también superiores a 30.

Cuando los índices de volatilidad superan la barrera de 20 durante varios días llega el momento de extremar la cautela. Fuentes del mercado señalan que las mesas de negociación de grandes entidades han comprado volatilidad cuando el Ibex alcanzó los máximos del año la semana pasada, una estrategia que implica que apuestan por caídas adicionales de las Bolsas.

Por tanto, a pesar de que la volatilidad ha remitido, los expertos aconsejan cautela. 'Es indiscutible que caídas con volatilidad pintarían un escenario mucho peor para las Bolsas pero aconsejamos prudencia. La filtración de la crisis a la esfera del crecimiento es una amenaza que sigue ahí. La incertidumbre puede desatar algún susto, tanto caídas como repuntes de volatilidad', explica Pablo Guijarro, analista de AFI.

El índice que mide la volatilidad del Stoxx 600, de hecho, superó la cota de 20 el viernes, un síntoma de que la peligrosidad puede volver en cualquier momento.

Para Daniel Rojí, de IG Markets, 'la Bolsa no está para muchas alegrías. No hay volumen. Hay mucha rotación y no hay un cliente final. Con el precio del crudo por las nubes las caídas pueden seguir'. De momento, la caída de la volatilidad, el retroceso del Itraxx o el mayor apetito por los emergentes son síntomas de mayor confianza.

Ganar dinero en entornos de mucha inestabilidad también es posible

Las subidas de los mercados generalmente vienen acompañadas de volatilidades bajas, aunque la norma no siempre se cumple. Un estudio elaborado por Serenitymarkets.com revela que desde 1987 hasta hoy también ha habido épocas de incrementos de volatilidad que no supusieron pérdidas para los inversores.

El aumento de volatilidad que se produjo entre febrero de 1997 y enero de 1998, tras seis años de baja volatilidad, es un ejemplo. Un periodo durante el cual el Dow Jones subió de 7.000 a más de 8.000 puntos. Una ganancia, eso sí, que no se produjo de forma limpia, sino muy tortuosa.

En otros casos, los fuertes repuntes de volatilidad sí han ayudado a anticipar caídas posteriores en los mercados. El aumento que se produjo en octubre de 2000 supuso un anuncio de los años que venían.

Los valores de mala calidad crediticia sufren más en épocas volátiles

Muchas veces en épocas alcistas todo vale. Los inversores se dejan llevar por las ganancias y hacen pocas discriminaciones. Factores como la calidad crediticia o los fundamentales pueden relegarse a un segundo plano. La situación cambia cuando llegan las caídas y la volatilidad se dispara. En momentos así, los valores con peor calidad crediticia tienen las de perder, según un estudio de Merrill Lynch.

Las conclusiones del estudio son claras. Los valores de alto rating tiene una fuerte correlación positiva con los cambios el VIX. Es decir, cuando sube la volatilidad lo hacen mejor que el índice. Lo contrario ocurre con los valores de peor calificación. Cuanto peor es su calidad crediticia más peligro entrañan. Sufren mucho más que el resto cuando sube la volatilidad y tienden a a hacerlo peor que el índice.