Entrevista a la hija de Mario Conde

Alejandra Conde: “Mi padre siempre nos anima a hacer bien las cosas”

La hija del ex banquero dirige Los Carrizos desde un espacio sobrio y serio

Alejandra Conde, en el despacho que comparte con su padre, desde donde dirigen sus negocios familiares.
Alejandra Conde, en el despacho que comparte con su padre, desde donde dirigen sus negocios familiares.

Es la hija del exbanquero Mario Conde y ha heredado los inmensos ojos claros de su madre, Lourdes Arroyo. Alejandra Conde, madrileña, de 31 años , está al frente y es el rostro de la empresa de aceite Los Carrizos. Tiene claro el discurso y cuál es su misión dentro del grupo familiar, capitaneado en la sombra por su famoso padre. "Está implicado en el negocio, aunque todo se hace de forma unánime entre todos los miembros de la familia, que formamos un comité interno donde también hay una representación de empleados".

De sus palabras se deduce que la familia forma una piña y todos trabajan codo con codo por sacar adelante los proyectos empresariales. "Mi padre es el primero que nos anima a que tomemos nuestras propias decisiones y sigamos nuestros propios sueños. Siempre nos anima a que hagamos bien las cosas, porque si se hacen así se acaban recogiendo los frutos", afirma. De él ha aprendido a ser tenaz, a ser constante, a estudiar a fondo cada decisión e iniciativa y a dedicarle horas al trabajo.

Alejandra Conde asegura que es "tempranera", o lo que es lo mismo, que cada día se levanta a la siete de la mañana. Lo primero que hace en su casa es ponerse un café, abrir el ordenador y atender la correspondencia virtual pendiente. A las 8.30 de la mañana inicia su jornada a fondo. Si está en Sevilla, donde está ubicada la finca productora del aceite, reparte el día entre el campo, la bodega de conservación y comprobar los procesos de fabricación. "Soy muy organizada porque es la única manera de que todo funcione. Con desorden no puedo hacer nada. El día anterior siempre planeo mi agenda, las llamadas o las visitas que tengo que hacer a los clientes". Además de Los Carrizos, comparte con varias socias una empresa de organización de eventos, Atípica.

Un negocio requiere mucha dedicación y no desconectar. El resultado depende del esfuerzo

"Soy hiperactiva, no puedo estar quieta, siempre tengo que tener algo que hacer". A lo que sí reconoce adicción es al teléfono móvil, "no a la Blackberry porque prefiero la agenda y el ordenador tradicional". Cuenta que el proyecto de Los Carrizos nació hace una década, cuando la familia propuso aprovechar la finca, ubicada en la sierra norte de Sevilla, para plantar de forma masiva olivos. "Antes de hacerlo, hicimos un desarrollo del negocio, estudiamos las cifras, evaluamos los periodos de tiempo y evaluamos el proyecto completo. A esto se añade que somos defensores de la dieta mediterránea y del aceite de oliva, del que somos grandes consumidores".

La familia Conde también analizó todo lo relacionado con el olivo, con las podas y el mantenimiento. "Nos encargamos de todo el proceso, desde la plantación al envasado, pasando por el diseño de la lata. Es importante porque si pierdes el control de la producción se puede perjudicar el aceite". Alejandra Conde asegura que es perfeccionista y que lo supervisa todo. "Para que algo sea excelente, y nuestro aceite lo es, hay que estar encima de todo, aunque el día a día se delegue en profesionales de confianza". Gestionar una empresa implica numerosas responsabilidades. Ella no excluye ninguna. "Requiere mucha dedicación, no desconectar nunca, porque al final el resultado depende del esfuerzo que le dediques al proyecto".

Alejandra Conde estudió en el Instituto de Estudios Bursátiles la carrera de Derecho y realizó un máster en Bolsa. Inició su carrera profesional trabajando en la gestora de fondos de Morgan Stanley, donde permaneció durante tres años recién graduada. "Fue una experiencia buenísima, el mejor máster para saber cómo se dirige una compañía". El objetivo con el aceite es crear un producto de élite y colaborar a que el mercado español madure o se ponga al mismo nivel, por ejemplo, que el italiano. "Queremos que se reconozca internacionalmente. Para ello, estamos en conversaciones con un distribuidor, pero nuestro aceite se vende por internet. Lo enviamos directamente para que sus propiedades no disminuyan en el proceso de almacenaje y que se conserve en las mejores condiciones". Sirva como dato que Mario Conde se ha convertido en un apasionado de las nuevas tecnologías.