Crisis

La constructora vasca Urazca presenta concurso de acreedores

La crisis del ladrillo sigue cobrándose víctimas. La última, de momento, el grupo promotor vasco Urazca, cuyo principal accionista, con el 51%, es el ex presidente del Athletic Club de Fútbol, Ignacio Ugarteche. Ayer presentó el mayor concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) en la historia empresarial de Euskadi, con un pasivo que ronda los 500 millones.

Urazca presentó la declaración de concurso de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil Número 2 de Bilbao, cuyo titular es Edorta Etxaerandio, que, precisamente, celebra hoy una vista sobre el pleito que mantienen la multinacional gala EDF e Iberdrola por el conflicto sobre el control de la eléctrica. La suspensión de pagos afecta a tres de las cuatro divisiones de negocio de Urazca, excluyendo el área de servicios y medio ambiente, que gestiona las adjudicaciones de recogida de basuras de residuos urbanos en varios ayuntamientos vascos.

16 entidades financieras

Según fuentes consultadas, el pasivo del grupo vasco ronda los 500 millones de euros, 300 millones pendientes de pago con 16 entidades financieras y otros 200 millones sin liquidar a proveedores. En el primer grupo, BBVA y Caja Laboral son los que mayor riesgo han contraído con la promotora de Bilbao, según las mismas fuentes. Urazca, con 900 empleados y una cifra de negocio de 250 millones en 2007, lleva desde principios de año con problemas de liquidez para gestionar el día a día, aunque cuenta con una importante cartera de pedidos (300 millones) y una serie de activos en los que pudiera desinvertir para aliviar su tesorería.

El grupo es propiedad al 51% de su consejero delegado Ignacio Ugarteche, ex presidente del Athletic Club de Fútbol. Ugarteche llegó a la tribuna del estadio de San Mamés tras el fallecimiento de Javier Uría, anterior presidente de Urazca y del combinado rojiblanco de Primera División. La viuda de Uría sigue con el 49% del grupo después de que Ugarteche adquiriera el resto del capital a la familia de su marido.

Urazca comenzó a ganar volumen en el mundo de los negocios a través de la cantera Nafarrondo de Orozko (Vizcaya), que finalmente fue adquirida por Cementos Lemona. A partir de ahí inició una diversificación de la mano de Ugarteche que le llevó a entrar en otras actividades, como las residencias para la tercera edad (participa en la empresa del sector Igurco) y los parkings.

Fuentes del sector han señalado que Urazca había dejado de lado, por su volumen empresarial, las obras de dimensión pequeña (entre uno y tres millones de euros por adjudicación) que eran las que históricamente sumaban rentabilidad e ingresos periódicos.

Una crisis de referencia

La suspensión de pagos de Urazca heló ayer el gesto de los hombres de negocios de Euskadi. Aunque los problemas de liquidez del grupo eran un clamor desde principios de año, una coyuntura publicitada en exceso esta semana por diversos anuncios y protestas laborales, la crisis de la promotora bilbaína trae negros recuerdos a los empresarios vascos. Desde la pasada década de los noventa, la última etapa oscura en la economía española, no había suspendido pagos en Euskadi una compañía de tanta dimensión. Hay que retrotraerse a los difíciles días de La Papelera Española y Tubacex, con pasivos superiores a los 20.000 millones de pesetas de aquellos años. Esta crisis parece que deja de lado a la industria y se concentra en el ladrillo (hace meses suspendió pagos la inmobiliaria Ereaga, con 160 millones de pasivo). El Gobierno vasco no teme que la crisis de Urazca afecte a la futura Supersur, donde construye dos de sus tramos.