Reserva Federal

Bernanke recorta los tipos al 2% y sugiere que no habrá más bajadas

La Fed rebajó ayer los tipos un cuarto de punto, hasta el 2%, y otro cuarto los de descuento. La autoridad monetaria dejó caer que tras siete recortes seguidos en ocho meses llega el momento de la pausa. El mismo día, el Gobierno estimó que el PIB creció sólo un 0,6% hasta marzo.

Bernanke recorta los tipos al 2% y sugiere que no habrá más bajadas
Bernanke recorta los tipos al 2% y sugiere que no habrá más bajadas

De nuevo, faltó la unanimidad en la Fed. Dos gobernadores votaron en contra de esta rebaja que el resto del equipo que preside Ben Bernanke fundamenta en la debilidad de la economía. 'El gasto de los hogares y de los negocios ha bajado y el mercado laboral se ha debilitado más'. A esto se suma el mal momento del crédito y la 'agudización de la contracción en la vivienda que pesará en la economía en lo siguientes trimestres'.

No obstante, el comunicado de la Fed no hizo referencia a que los riesgos al crecimiento están al alza, como lo ha hecho en las últimas reuniones, y aunque se comprometió a actuar para promover el crecimiento, evitó la palabra 'a tiempo'. Además, el comunicado recalcó que la rebaja de tipos hasta ahora ha sido 'sustancial'. Todo ello dejó la impresión de que se ha abierto el tiempo de una pausa en la senda bajista del precio del dinero en EE UU, tal y como anticipaban los analistas.

La Fed muestra también su preocupación por la inflación que se ha situado en un ritmo anual del 2,6% en este trimestre y un 2,2% en su lectura subyacente (sin energía ni alimentos). Los tipos reales son ya negativos.

Según la Fed, los precios subyacentes han mejorado 'en cierta medida, aunque los de la energía y otras materias primas se han incrementado'. Bernanke espera que la inflación se modere pero sostiene que las expectativas de una subida 'han crecido en los últimos meses'.

La economía a la que se refiere Bernanke da muestras frescas de un lento deterioro. Las cifras avanzadas que presentó ayer el Gobierno reflejan que el PIB de EE UU apenas creció y lo hizo a un ritmo del 0,6% en el primer trimestre, como en el precedente.

Las cifras no están aún en el territorio de lo que se considera un escenario de recesión, pero el detalle de estas muestra que el crecimiento es, como describía ayer Mark Vitner del banco Wachovia, 'milagroso'.

La economía se ha salvado del crecimiento negativo por el aumento de los inventarios, que aportan un crecimiento del 0,8%, pero que pueden pesar a la baja en el siguiente trimestre cuando se corrijan. El segundo dato positivo es la mejora de la balanza comercial, aunque esta vez aporta un 0,2% del crecimiento, por debajo del 1% del último trimestre de 2007.

'La mala noticia es que la mayoría de las variables más sensibles al ciclo, entre ellas la demanda doméstica, han caído', dijo Nigel Gault, analista de Global Insight. Para Gault, los datos son 'menos saludables' que los de finales de 2007. El crecimiento del consumo fue de apenas un 1%, menos de la mitad que en el cuarto trimestre de 2007. Es la subida más baja desde 2001.

Las empresas también recortaron sus inversiones y los analistas creen negativo que también haya habido menos inversión en construcción no residencial (la primera vez en 10 trimestres). Son cifras que Vitner asegura que se trasladan en el sentimiento de recesión que vive el país.

El mercado inmobiliario agudiza su crisis

La inversión residencial se desplomó durante el primer trimestre del año. La caída fue del 26,7%. No sólo supera a la del trimestre anterior sino que es la bajada más profunda desde 1981.

Semejante cifra en un apartado tan crucial como este para la economía ha sustraído 1,23 puntos porcentuales al PIB. La vivienda no ha dejado de restar puntos al crecimiento de EE UU desde el primer trimestre de 2006.

El fin de la depresión en este sector no está a la vista de los analistas. La crisis del crédito sigue manteniendo seca la oferta hipotecaria y del lado de la demanda hay pocas ganas de repetir la euforia de principio de década teniendo en cuenta la precaria situación de los hogares, con salarios estancados y apenas sin ahorros para hacer frente a una creciente deuda.

Los precios de la vivienda siguen bajando, tal y como muestra el índice de Standard & Poor's Case-Shiller. De acuerdo con este indicador, los precios de las viviendas unifamiliares cayeron un 13,6% desde febrero del año pasado. Son dígitos que no se han registrado nunca en esta estadística que comenzó en 1987 y que tuvo que estrenarse en el territorio negativo en los noventa. Pero ni siquiera en aquellos años el valor de los inmuebles se precipitó tan rápidamente.

El aumento de los embargos, los amplios inventarios y el mal momento en el crédito complican la recuperación del sector. La caída de precios ha rebajado el patrimonio de los americanos, que usaban su casa como aval para nuevos créditos que les permitieran mantener el consumo.

Con esta 'línea de crédito' cerrada ahora, la confianza ha caído a niveles de 2003, antes de la invasión de Irak.