Secretos de despacho

Espacio confortable en la UEM

Miguel Carmelo trabaja en un campus agradable, donde también hace deporte

Asegura que trabaja en un entorno privilegiado, en la Universidad Europea de Madrid (UEM), un campus de estilo americano ubicado en el municipio de Villaviciosa de Odón. Miguel Carmelo, nacido en Jaén hace 51 años, preside este centro universitario privado, que define como 'bonito por fuera y bien pensado por dentro'. Y alrededor ha de tener 'buena gente, un equipo con ideas, inteligente y con capacidad para el debate'. Le gusta que cuando hay una idea se ponga en marcha. Hace ocho años que llegó a la universidad procedente de Unilever, cuando la institución pasó de ser una entidad familiar a integrarse dentro de una multinacional como Sylvan Learning, que factura 2.000 millones de euros. La UEM ingresa 100 millones de euros al año.

Cuando se lo ofrecieron, no lo dudó. 'Siempre me ha gustado el ambiente de la enseñanza. Durante años había impartido clases en ONG, y he sido profesor honorario en la Universidad Autónoma de Madrid'. Carmelo ha colaborado en el área docente durante más de 15 años con distintas universidades de Madrid, tanto en pregrado como en posgrado. Durante su estancia en Inglaterra también colaboró con la Universidad de Kingston. Cree que su gran aportación al campus ha sido tratar de profesionalizar la gestión de la universidad, 'sobre todo cuando se trata de una institución privada que opera en un entorno de universidades públicas'. Y añade que ha tratado de implantar un estilo más emprendedor, de anticipación a lo que la sociedad necesita. 'No podemos regirnos por leyes y normas, sino por lo que demanda la sociedad al sistema educativo'. Y todo esto ha cambiado. El papel de la enseñanza ha cambiado. 'La gente tiene que formarse a lo largo de toda la vida, no acaba su proceso educativo cuando se gradúa en la universidad'.

La entrada en vigor del Acuerdo de Bolonia, firmado en 1999, con el que se pretende crear un espacio europeo de educación superior competitivo, ha supuesto para la Universidad Europea de Madrid, en palabras de su presidente, una oportunidad, 'ya que nuestros objetivos coinciden con los acordados por los ministros de Educación, y supone un adelanto, porque serán las universidades las que diseñemos los programas que necesitan para los alumnos'. Se trata de 'amueblar mejor, de preparar a la gente para el mundo profesional'.

'La gente tiene que formarse a lo largo de toda la vida. Este proceso no acaba nunca'

En este sentido, la UEM pretende ser la universidad de las profesiones. Y tratando de ser visionario, Carmelo se atreve a plantear tres profesiones emergentes: las relacionadas con el área de la salud, arquitectura, diseño y comunicación digital, y gestión del ocio. 'Estos tres sectores ofrecerán muchas oportunidades de empleo en los próximos años'. Está encantado de su función y de trabajar en una universidad, 'ya que se pueden hacer muchas cosas que pueden impactar en el progreso, y además me ha enseñado a entender la sociedad en su conjunto'.

Su ritmo de trabajo es frenético, ya que también es presidente de Laureate Internacional Universities para el área mediterránea, entidad que agrupa a 320 alumnos de 30 universidades de 18 países. Dispone de dos agendas, una internacional y otra nacional. Trabaja una media de 12 horas. Comienza su jornada temprano, sobre las 7.30 horas, momento que aprovecha para hacer deporte en las instalaciones de la universidad. 'Es la mejor hora, porque a lo largo del día, y a medida que van pasando las horas, me voy agotando. Además, el deporte tiene un componente de educación mental, aprendes a perder y a competir con otros'.

Se define como un ejecutivo inquieto, al que le cuesta estar sentado. 'No me gusta estar sentado leyendo informes, me encanta moverme'. El espacio que ocupa lo encontró decorado, aunque él ha incorporado algunos detalles. Eligió la mesa y las sillas y buscó, ante todo, crear un ambiente agradable. 'No me gustan los sitios ceremoniosos, prefiero las cosas sencillas y ordenadas, y no me gusta que haya cosas que entorpezcan el trabajo'. Asegura que es una persona impaciente, a la que le gusta, como en el deporte, que se finalice todo lo que se empieza.

Que la música no pare nunca

Trabaja con música. Cuando se realizó esta entrevista, una emisora musical se oía de fondo. 'Me relaja muchísimo la música, y me gustan todos los estilos'. En la mesa de trabajo tiene la fotografía de su hijo, que cambia cada año, pero a la que nunca le modifica el marco. Y también cerca tiene una trompeta, que no suele tocar, pero que le encanta tener cerca. 'Es una asignatura que tengo pendiente, porque me apasiona la música y nada me gustaría más que aprender a tocar un instrumento'. Aunque a Miguel Carmelo no le preocupa tener asignaturas pendientes. 'Es una manera de sentirte vivo, tener siempre algo que aprender'.

Y ésta ha sido una constante en su vida, junto con el trabajo. 'Cuando estudiaba Económicas, trabajaba a la vez. Es una manera de aprender a aprovechar el tiempo. Se lo recomiendo a todo el mundo'. Por ello, ha puesto en marcha en el campus una serie de puestos de trabajo, alrededor de 80, que pueden desarrollar los alumnos a tiempo parcial. 'Son trabajos pagados, porque es una forma de reconocimiento. Todo universitario debe trabajar a la vez que estudia'.

Le gusta la lectura y cuando inicia un libro, no puede parar de leerlo, aunque le cueste horas de sueño.