Lealtad, 1

El monstruo de Frankenstein

A veces el remedio es peor que la enfermedad, y de esto último los mercados financieros andan sobrados. En un interesante artículo publicado ayer, la agencia Bloomberg se hace eco del impacto tan negativo que puede llegar a tener la explosión de los credit default swaps sobre el ya de por sí maltrecho mercado de crédito.

Los credit default swaps o CDS son un tipo de contrato encaminado a proteger al suscriptor de una emisión de deuda en caso del impago de esta última. Es un mercado que se ha desarrollado exponencialmente, duplicando su tamaño cada año a lo largo de la última década, hasta el punto de que puede suceder, y de hecho sucede, que existan más CDS que las emisiones de deuda que pretenden proteger.

El problema es que se ha creado lo que los analistas de Wachovia, denominan 'el monstruo de Frankenstein', porque de un tiempo a esta parte los CDS están moviendo el precio de los bonos que cubren en lugar de ser al revés; es decir, que el valor de un CDS debería variar según aumenten o decrezcan las perspectivas de un impago de deuda. Y no es así.

Con el mercado de crédito más seco que el desierto del Gobi, las entidades se han visto obligadas a valorar las emisiones según los precios que marcan los CDS. Pero los índices de credit default swaps han cobrado vida propia y se mueven de manera autónoma, ajenos a un subyacente que teóricamente cubren, pero que ya no existe. Estos indicadores, aptos para la inversión, facilitan por su liquidez la cobertura de una emisión; es decir, que es más fácil cubrirse con un índice que refleja la evolución de varios CDS que hacerlo con el CDS propio de esa emisión.

Pero a la vez, son un arma en manos de los especuladores, capaces de mover los índices y hacerlos caer si prevén un deterioro en el mercado de crédito. Vamos, que es como el que crea la realidad con las noticias que escribe, en lugar de reflejar en esas noticias lo que da de sí la realidad.