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El turismo rural saca provecho de la desaceleración económica

El sector espera que la demanda de casas de interior siga creciendo y que la oferta se estabilice

El turismo rural saca provecho de la desaceleración económica
El turismo rural saca provecho de la desaceleración económica

El aumento del paro, los elevados precios del petróleo y de los alimentos, la desaceleración económica... Nada de esto invita a tumbarse despreocupadamente bajo una sombrilla playera durante unos largos días de vacaciones. Así lo creen los miembros del sector del turismo rural, que se frotan las manos viendo cómo las preocupaciones monetarias del consumidor potenciarán este verano un ocio más económico y de estancias más cortas como el que ofrecen los alojamientos rurales de interior.

'Cuando la economía se resiente el ocio es lo primero que recorta la gente, y nosotros pensamos que en julio y agosto dejarán de ir a destinos más caros y lejanos para pasar unos días en alguna casa rural', destaca Francisco Javier Herrera, presidente de la Asociación Española de Turismo Rural (Asetur). 'Es obvio que estamos en un buen momento para esta modalidad de turismo', añade.

Un punto de vista que defiende François Derbaix, director de TopRural, una de las principales web de búsqueda de casas rurales: 'El de interior es un turismo refugio en momentos de reducción del poder adquisitivo', afirma. Según explica, los viajes al extranjero se reducirán este año, en beneficio de 'un turismo de cercanía que permite viajar en estancias más cortas y a un precio más económico que el hotel. El ocio rural podría pasar de suponer el 7% del sector turístico extra-hotelero a alcanzar los dos dígitos en los próximos años', sentencia.

El gran reto para esta modalidad de ocio es captar al viajero extranjero, que hoy sólo representa el 10% de la ocupación de este tipo de alojamientos

Lo cierto es que la demanda de casas rurales sigue creciendo a un ritmo sostenido en las temporadas estivales. Las pernoctaciones de turismo de interior creció un 7,7% en febrero respecto al mismo mes de 2007, hasta superar las 350.000, según el INE. las plazas ofertadas aumentó un 8%, de modo que el número estimado de casas rurales es de casi 12.000, 1.000 más que en 2007. Sin embargo, el sector prevé que la apertura de este tipo de alojamientos se estabilice: 'Este año el crecimiento de la oferta se reducirá; lo que es positivo, porque un aumento excesivo sería perjudicial a largo plazo', afirma Herrera.

Los dos destinos preferidos por los viajeros son Castilla y León y Cataluña, aunque la zona con mayor densidad de establecimientos rurales por habitante es Asturias. 'Las regiones cercanas a las grandes capitales son las más demandadas', comenta Derbaix. Y es que el perfil del turista rural es, esencialmente, el de un urbanita entre 25 y 45 años y que se gasta una media de 169 euros, de los cuales 82 corresponden al alojamiento, según la Radiografía del Viajero Rural elaborada por TopRural.

Y además es español, pues tan sólo el 10% de estos viajeros provienen del extranjero. Las asociaciones de turismo rural afirman que los foráneos se confunden con la multitud de denominaciones que existen -masía, cortijo, caserío, mesón, posada, pazo...- y desconfían de su calidad. Por ello, según cuentan tanto Herrera como Derbaix, es muy importante unificar las calificaciones sobre el estado de los alojamientos, a la manera de las estrellas hoteleras. Porque captar a los extranjeros para hacer sombra al sol y playa es ahora el gran reto de un turismo rural que vive la crisis económica sin demasiada inquietud.