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Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

El plan B de la Reserva Federal

La semana pasada la Reserva Federal tuvo que tomar medidas excepcionales para evitar que el sistema financiero se fuera por el desagüe. Fue sorprendente ver la facilidad con la que entidades financieras centenarias hubieran ido a parar a los libros de historia, de no ser por el muro de contención puesto por la Fed. La dinámica en la que el mercado había entrado nos hizo recordar un dominó cayendo y arrastrando a sus compañeras. Caído Bear Stearns, la siguiente era Lehman y así sucesivamente.

El Plan B se puso en marcha. El A, una solución de mercado, era demasiado duro de asumir; el sistema financiero estaba en juego. Un jarro de agua fría para los que consideramos que el libre mercado es el mecanismo más eficiente de asignación de recursos y fijación de precios y que los políticos y autoridades monetarias, cuanto más lejos, mejor. Probablemente hayamos llegado a esta situación por la creencia generalizada, fruto de la experiencia de otras crisis, de que si la cosa se pone fea ahí van a estar los Bancos Centrales con su red de salvamento, lo que ha llevado a mucha gente a andar por la cuerda floja con excesiva tranquilidad. Pero si quitamos ahora la red asistiríamos, dado el número de funámbulos advenedizos, a demasiados descalabros. Hay que asumir que la solución de la crisis pasa por una intervención por parte de las autoridades que va mucho más allá de sus competencias habituales. Para los que nos dedicamos a intentar anticipar los movimientos de mercado, supone introducir una nueva incógnita que aumenta la aleatoriedad del desenlace.

Mi sensación es que de ésta, al igual que de todas las anteriores, vamos a acabar saliendo. Una solución sería aplazar el problema, hinchar una nueva burbuja y que volviéramos a vivir otros cinco años de espejismo a lomos de un nuevo paradigma. Mi apuesta es, sin embargo, que no va a ser tan fácil. Bernanke y sus chicos están dispuestos a remangarse y poner toda la carne en el asador para que el sistema financiero no se colapse, pero cuando se calmen las cosas van a pedir la baraja y repartir cartas nuevas. Y con menos comodines.

Joaquin Casasus. Socio director de Abante.

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