Trabajo

La empresa pierde el miedo a flexibilizar la jornada laboral

España es el segundo país europeo, por delante de Grecia, con menos trabajadores a tiempo parcial

'Cien personas, cien excepciones'. La filosofía del departamento de recursos humanos del museo Guggenheim (Bilbao) no es un reflejo de la manera en que se organizan los tiempos de trabajo en la empresa española, pero sí sirve para ilustrar que algunas firmas han perdido el miedo a flexibilizar la jornada laboral de sus empleados. Son muchas las compañías que en los últimos años han tomado medidas que afectan al horario que realizan sus trabajadores. La medida más común es la de ofrecer una franja amplia de entrada y salida. En esta línea se sitúa Nike, con una plantilla de 256 personas, que permite entrar entre las ocho y las diez de la mañana, con la única condición de acordarlo con el supervisor directo. Procter & Gamble también permite empezar a trabajar entre 7.30 y 9.30 de la mañana. Sony, por su parte, exige seis horas de presencia en una franja determinada y fuera de ese intervalo los trabajadores pueden adaptar libremente sus tiempos de presencia. En la misma línea se sitúan Alcatel, Asepeyo, Gaes, Vodafone, Agilent Tecnologies, Sanofi, Sony, Aventis, IBM, Nestlé, Ifema o Pepsico.

Algunas añaden a esa flexibilidad un límite en la hora de salida, como Textel, una consultoría comercial con sede en Barcelona, donde se intenta que a las seis de la tarde no quede nadie en la oficina. Ese es límite marcado también por Bausch & Lomb para sus 120 empleados, por REE o por Nintendo.

La flexibilidad en la hora de entrada y salida es una de las medidas más generalizadas entre las empresas españolas pero también es cierto que es de las más tímidas. Capítulo aparte es todavía permitir que los trabajadores puedan acogerse a realizar media jornada o a la llamada semana laboral comprimida, en la que el personal trabaja más horas al día y a cambio tiene un día o medio día libre a la semana, o incluso la jornada reducida sin que exista un menor o una persona dependiente que lo justifique. Pocas empresas que permiten estas últimas opciones. Una de ellas es Procter & Gamble, donde la posibilidad de acogerse a una reducción de jornada está abierta a todos los empleados, con la única condición de estudiar cómo el volumen de trabajo repercute en el resto del equipo. Viena, una cadena catalana de 24 establecimientos de restauración y con una plantilla de 1.173 personas, es otra de las excepciones. El 60% de la plantilla trabaja a tiempo parcial, algunos de ellos en los llamados puestos compartidos. Una modalidad que consiste en que dos personas comparten el mismo puesto de trabajo, y que obliga a que el perfil de los empleados sea similar para poder compartir las mismas responsabilidades. Es el caso de IBM, donde algunas secretarias comparten el mismo puesto de trabajo para cubrir las necesidades de un directivo con un horario muy extenso.

Muy pocas firmas permiten acogerse a media jornada, a la semana comprimida o a empleos compartidos. Procter & Gamble permite jornada reducida a todos los empleados

Comparando la situación española con la de otros países europeos, el empleo a tiempo parcial sigue siendo la asignatura pendiente. Según un estudio realizado por Nuria Chinchilla, profesora de IESE, el freno cultural a esta medida 'es la creencia de que se pierden posibilidades de carrera profesional, y que al final no compensa económicamente porque se suele reducir el horario pero no los objetivos a conseguir'. En Europa, los países más propensos a la jornada parcial son los nórdicos y los centroeuropeos, mientras que los países mediterráneos están en la cola de la clasificación. España es el penúltimo en la aplicación de jornadas parciales, con únicamente un 8,01% sobre el total de empleo. Holanda es el más avanzado en esta cuestión, con un 36,3% de los contratos a tiempo parcial y con la particularidad de que no está únicamente reservado a mujeres. De hecho, un 8,75% de los hombres holandeses tienen un empleo a tiempo parcial, frente al 1,48% de hombres que lo tienen en España, en esta ocasión el menor porcentaje de Europa, incluso por detrás de Grecia (2%).

Iberdrola, pionera en conciliar

Jornada compacta

La firma energética es una de las más activas en la conciliación de la vida laboralcon la personal. La diferencia entre ésta y otras compañías es que ha establecido una medida de conciliación, la jornada continuada, de la que se beneficia la mayoría de la plantilla, compuesta por 8.000 trabajadores. Los empleados deben trabajar siete horas y treinta y seis minutos al día, entre las 7.30 y las 15.30, con una flexibilidad de 24 minutos, que puede aplicarse en la entrada o en la salida. El personal responsable de averías, organizados en grupo de ocho empleados, disfruta de otro tipo dejornada compacta. Mediante turnos rotatorios tienen jornada partida cuatro días al mes, en los trabajan hasta las 19.30.

Permisos

La compañía ofrece a las empleadas embarazadas la posibilidad de un permiso antes del parto, que les permite dejar de trabajar dos semanas antes y continuar recibiendo el 100% del salario. 115 empleadas disfrutaron hasta diciembre de 2007 de esta medida. La reducción de la jornada hasta que el hijo cumple el primer año de vida es otra de las ventajas de la plantilla. Permite trabajar cinco horas diarias sin reducción del sueldo y ha sido disfrutada por 195 mujeres y 11 hombres hasta diciembre del año pasado. También cuatro hombres se acogieron a la posibilidad de reducir la jornada por guardia legal de un menor de 10 años.

Certificado EFR

Iberdrola fue la séptima empresa en conseguir el certificado de Empresa Familiarmente Responsable (EFR) y la primera del sector eléctrico que lo disfruta. El sello es una distinción de la Fundación +Familia, que tiene como patrón fundador al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y que reconoce a las firmas que incorporan un sistema integral de gestión de la responsabilidad social interna, especialmente en la conciliación entre la vida laboral y la personal.