Robert Ruyak

'Somos una firma global, pero no una internacional'

Acaba de sellar su unión, 'con éxito', con el bufete español Martínez Lage y explica que son una firma global que trabaja en diversos países con abogados nativos. 'Las internacionales sólo mandan a los americanos'

Comenzar su carrera profesional junto a John Sirica, el juez estadounidense que ayudó a desvelar la verdad sobre el escándalo Watergate, era una garantía de éxito casi seguro para el futuro de Robert, Bob, Ruyak, hoy presidente y consejero delegado de Howrey, uno de los bufetes estadounidenses más prestigiosos, especializado en derecho de la competencia, conflictos de empresas y propiedad industrial e intelectual.

Robert Ruyak, nacido en Pensilvania hace 50 años y educado en Derecho en la Universidad de Georgetown, ha pilotado la entrada en el mercado español de la mano de Santiago Martínez Lage, presidente del bufete Martínez Lage. Se conocieron el pasado mes de agosto y pensaron que la fusión sería beneficiosa para ambas firmas. Cinco meses después, en enero, Howrey Martínez Lage era ya una realidad en España.

¿Cuándo se planteó la necesidad de estar presente en España?

'En nuestra fusión con Martínez Lage nadie ha perdido, porque no es una absorción, es una unión de iguales'

'La economía española es muy fuerte, así que creo que hay un potencial importante para crecer más aquí'

Los planes de abrir una oficina en España son ya antiguos, pero nunca se había dado la oportunidad. Ya habíamos entablado conversaciones con otros despachos en España, pero con la ayuda de algunos de nuestros socios en Europa, el año pasado conocí a Santiago Martínez Lage. Eso fue por el mes de agosto, más o menos, aunque yo ya había oído hablar de su despacho en 2002, cuando abrimos en Bruselas, y sabíamos que era la mejor firma especializada en competencia en España. Así que enseguida comprobé que teníamos muchos puntos en común, muchos puntos de vista similares.

De forma que se conocieron en agosto y este mes de enero la fusión se ha hecho efectiva. ¿Suelen ser tan rápidos estos procesos como el que acaban de cerrar?

Bueno, a nosotros ya nos ha pasado tres o cuatro veces. Cuando encuentras a la persona perfecta es como el amor a primera vista. Sabíamos ya mucho de la firma, su reputación y su trabajo y no era difícil tomar la decisión.

¿Recomendarían a uno de sus clientes llevar a cabo una fusión con tanta premura como lo han hecho ustedes?

Bueno, no sé. Depende del tipo de empresa y del tipo de fusión.

¿Qué características específicas tiene la que han protagonizado ustedes? Este tipo de situaciones suele ser complicada y en ocasiones produce incluso la pérdida de puestos de trabajo. ¿Cómo han gestionado su fusión?

Hay que tener en cuenta que nosotros somos distintos de cualquier otra empresa. Hay una diferencia sustancial entre una firma global y una firma internacional. Nosotros siempre nos hemos establecido en otros países con gente local. Nunca mandamos a un americano para abrir una oficina. Esa es la diferencia entre una empresa internacional, que manda a los americanos al extranjero, y una global como la nuestra, que abre con gente local y con abogados empresas locales. Siempre lo hemos hecho así. En Europa, en los distintos despachos que tenemos hay más de cien abogados y ninguno de ellos es americano. Porque no es una absorción, es una combinación de iguales. No absorbemos a unos abogados que pierden su reputación y su firma y su personalidad. Y por supuesto, ninguna persona ha perdido su trabajo.

¿Los socios españoles seguirán ostentando esa categoría? ¿Cómo es la estructura societaria de Howrey?

Los tres socios españoles de Howrey pasan automáticamente a ser socios de Howrey. Todos los socios son iguales, los europeos y los americanos y una única sociedad para todo el mundo. Es muy importante que se consideren iguales.

¿Cómo beneficia esa situación desde el punto de vista de la gestión a un bufete?

En una firma global, el respeto mutuo y la igualdad de trato es absolutamente necesario. Tenemos una reunión anualmente con todos los socios del mundo, que son 250, y vienen todos con sus esposos y esposas. Este año lo hacemos en abril en Miami. Luego tenemos un consejo de asesores de 20 que representan cada oficina y cada práctica, y también un comité ejecutivo de 6 personas, uno de Europa y de cada práctica. Todos se reúnen mensualmente para asesorarme. Pero, en España, el socio director, Santiago Martínez Lage, es quien decide todo y dirige todo en el bufete en España, porque cada uno es autónomo en su oficina.

¿Este sistema de gestión siempre ha sido así o se adoptó en el momento de la internacionalización de Howrey?

No, también ha sido así dentro de Estados Unidos en las diferentes oficinas que tenemos allí. Cada managing partner se ocupa de las cosas de su oficina.

¿Las fusiones son más fáciles cuando son entre abogados, que conocen perfectamente los entresijos y las dificultades del proceso, o, por el contrario y por eso mismo, pueden ser más difíciles?

Pues no sé, porque en nuestro caso siempre ha funcionado bien. Pero las fusiones entre otras firmas de abogados no siempre han sido tan fáciles. De todas formas, en nuestro caso quizá ha sido más fácil porque no es una oficina gigante con muchísimos abogados y muchas prácticas. Tal vez porque nosotros estamos enfocados a litigación, competencia y propiedad intelectual, sólo tres asuntos de especialización, y así es más fácil tal vez. Además, siempre tratamos de encontrar gente con la misma filosofía y los mismos valores. Y eso es fundamental.

En su caso concreto, ¿cuándo podrán decir que la fusión está completamente cerrada y que ya es un éxito?

Yo diría que en unos seis meses. Eso, además de que el bufete en España tiene que crecer en una de las tres áreas en las que está especializado Howrey, que es propiedad industrial e intelectual, que Martínez Lage no tenía. Y antes del verano se crecerá también en ese campo.

¿Cuántos profesionales de propiedad intelectual deberá incorporar el bufete en España para operar en este campo?

Al menos diez personas para crecer de la forma en la que necesitamos. Santiago Martínez Lage será en todo caso quien tendrá que tomar la decisión. Debo decir que la economía española es muy fuerte, así que creo que hay un potencial importante para crecer más aquí.

¿Cuál cree que es el punto fuerte del bufete que preside?

Las oficinas y su gestión son bastante similares, independientemente del lugar del mundo en el que se encuentre, y ese es uno de los puntos fuertes e, insisto, también porque no hay americanos aquí, y eso es bastante raro para los bufetes americanos que salen fuera.

A través de la fusión con Martínez Lage, Howrey tiene ya presencia en Madrid, ¿habrá otras oficinas en otros puntos de España?

Eso dependerá mucho de lo que se decida en Madrid. Si se necesita y encontramos a la gente apropiada y encontramos el alma gemela, sí, pero de momento no hay ningún plan.

Aún mantienen los dos nombres, Howrey y Martínez Lage, ¿cuál será la evolución y el futuro nombre del bufete en España?

Es muy importante mantener el nombre Martínez Lage para aprovechar su fama y reputación. No tenemos un límite para usar o dejar de usar el nombre. En las cláusulas del acuerdo se refleja la obligación de que Santiago se quede en el bufete al menos cuatro años y para usar el nombre también durante ese tiempo si es conveniente. En París, por ejemplo, nos pasó algo parecido y usamos el nombre durante un tiempo porque era un valor importante. Y en Madrid será lo mismo, porque hoy casi nadie conoce a Howrey, pero todos conocen a Martínez Lage.

¿Son necesarias las firmas de abogados globales?

Sí, porque los clientes las demandan. Los clientes tienen negocios y problemas legales y necesitan un asesoramiento consistente de sus abogados. Vale la pena tener la misma empresa que pueda representarles. Por facilidad y también por el secreto profesional.

¿Cuál es la ventaja o desventaja de formar parte de una red global o, por el contrario, tener una red propia?

Es una cuestión de coherencia y de control. Una red propia proporciona una mayor coherencia y control en el asesoramiento. Además, una red prestada es al final más cara para el cliente. Muchas veces las redes se guían más por principios de amistad que por principios de calidad.

¿Cómo ve el mundo de la abogacía en España?

Es muy vivo y especialmente en las cuestiones en las que nosotros somos especialistas, que es en competencia; con la nueva regulación que entró en vigor en septiembre va a serlo mucho más. Eso hace de España un lugar muy interesante para ejercer la abogacía.

Un abogado con gran visión de futuro

El bufete de abogados Howrey se creó hace 52 años, pero hasta 2001, cuando llegó a Londres, no había salido de EE UU. En estos momentos tiene también oficinas en Bruselas, París, Ámsterdam, Múnich y ahora Madrid. Y esos planes de expansión tienen mucho que ver con la visión del presidente de la firma, Bob Ruyak. Cuando éste se incorporó al bufete sólo existía el despacho de Washington.

'Me convertí en socio en 1980. Tenía la creencia de que había que crecer en número de prácticas, porque entonces sólo se llevaban temas de competencia, y en número de oficinas. Primero en Estados Unidos y luego internacionalmente. Así que la estrategia fue crecer geográficamente y en áreas de propiedad intelectual y litigios empresariales que hasta entonces no se desarrollaban y que hoy son la característica del bufete', explica Ruyak, quien en 1998 fue elegido presidente de la firma.