Fútbol internacional

Los propietarios del Liverpool ya negocian con Dubai la venta del club

Según The Times, George Gillet y Tom Hicks podrían ceder más del 50% de sus poderes a un consorcio árabe el mes que viene.

Tom Hicks ha negado la noticia y ha asegurado que "La realidad es que yo estoy personalmente, profesionalmente y financieramente comprometido con el club y los que lo apoyan y que voy a seguir para honrar ese compromiso con lo mejor de mi capacidad y ahora en el futuro.

El mandato de los americanos Tom Hicks y George Gillet Jr, actuales propietarios del Liverpool FC, podría llegar a su fin tras un turbulento año al frente de la entidad. Según el diario británico The Times y pese a las reiteradas negativas de Hicks sobre vender su 50% de acciones que posee, ambos dueños han concedido el permiso a la entidad Dubai International Capital (DIC) para que examinen las cuentas del club con vista a un traspaso de poderes, previa negociación, el próximo mes de marzo.

La gestión llevada a cabo por Gillet y Hicks -este último pretende albergar parte de su influencia en Anfield después de concluir su mandato- no ha dado los resultados previstos, y cada día que pasa, el valor del club desciende. Por ese mismo motivo, según el diario, existe cierto clima de impaciencia en los dos propietarios a la hora de deshacerse de la empresa. Para demostrar las buenas intenciones de uno y otro, fuentes estadounidenses han indicado que tanto Gillet como Hicks estarían dispuestos a dirigir la entidad concediendo una doble diligencia con el DIC, principal brazo de inversión privada del gobierno dubaití.

De los dos propietarios, sin duda Tom Hicks es el más duro en las negociaciones. La implicación actual de George Gillet en el día a día del club es mínima. Quiere vender rápido y, según el rotativo, por ese motivo, podría liquidar su paquete accionarial el mes que viene. Hicks, en cambio, se ha mostrado más propicio a vender la totalidad de sus acciones "con sensatez y profesionalidad, aunque despacio". Es más duro en las negociaciones ?incluso podría hacerse con la parte de Gillet y forzar un mayor desembolso al DIC, aunque es improbable-, si bien todo apunta a que el consorcio árabe controlará mayoritariamente el club en cuanto Hicks venda parte de sus títulos, que se sumarían al 50% vendido por Gillet.

Por ahora hay más intenciones que acuerdos. El valor del club ha aumentado en más de 230 millones de euros en los 12 meses de gestión de Hicks y Gillet (la entrada en funciones se valoró en unos 290 millones de euros- y ahora se rondan los 530, aunque las deudas han devaluado el precio hasta los 464), pero los árabes se mantienen impertérritos en sus condiciones: no aceptarán ese precio si el Liverpool no consigue mantener su presencia en la Liga de Campeones.

Hicks y Gillet, que llegaron como salvadores, podrían salir por la puerta de atrás en las negociaciones, y sus posibles sucesores, sus hijos, pierden peso en la alta esfera del club. El hijo de Hicks, Tom Hicks Jr, fue increpado por los propios seguidores del Liverpool el pasado sábado en un pub cerca de Andield, aunque es optimista en la idea de reconducir la situación. Sin duda, más que el sucesor de Gillet, Foster, que parece no tener intenciones de volver a Liverpool.