Cita en Pekín

Los Juegos Olímpicos alumbrarán una nueva China

Los Juegos Olímpicos de 2008 son para China algo más que la competición deportiva más importante del momento, son el escaparate para mostrarle al mundo su transformación en los últimos años y su potencial económico. Los expertos creen que la cita en Pekín transmitirá una imagen de modernidad que atraerá las inversiones y el turismo más allá del evento, lo que acelerará aún más el vertiginoso crecimiento del gigante asiático.

Las olimpiadas han precipitado la transformación de China, un país que aprovechará la oportunidad que ofrece el acontecimiento deportivo para transmitir al mundo entero una imagen de modernidad y estabilidad que, según los expertos, tendrá efectos inmediatos. Para Juan Iranzo, director del Instituto de Estudios Económicos, los Juegos Olímpicos de Pekín atraerán el turismo y las inversiones más allá de los 16 días que duran las competiciones. ¢Se creará un flujo futuro de inversiones y visitantes que continuará después de los juegos por la imagen de una China más moderna, llena de cambios y más vinculada al capitalismo¢, afirma.

Leopoldo Pons, experto en economía internacional, explica que ¢el impacto mediático del deporte va a suponer un antes y un después¢ en la actividad económica de China. ¢Hasta ahora ha sido un país cerrado donde las inversiones han estado muy controladas por la administración y el poder político. La apertura que se inició hace unos cinco años tiene ahora una penetración importantísima que necesita de un cambio de escenario. El impacto mediático de los juegos busca atraer las inversiones hacia el interior y hacer más visible el mercado interno¢, señala.

En cuanto al crecimiento económico, ambos expertos coinciden en que los Juegos Olímpicos impulsarán todavía más la economía china, lo que puede suponer un problema para su gobierno. ¢Las autoridades chinas están tratando de frenar el crecimiento porque produce más inflación, entre otras cosas. La tasa de crecimiento de un país no es siempre un indicador de bonanza¢, comenta Pons.

Crecimiento imparable

China ha experimentado un crecimiento anual medio del 9% entre 1980 y 2005 gracias al imparable consumo interno, según el Buró Nacional de Estadísticas. Para este año y hasta 2010, con los Juegos Olímpicos de por medio, las previsiones sitúan el avance del PIB por encima del 10%. En el horizonte de 15 o 20 años se espera una ligera ralentización, aunque los antecedentes llevan a pensar a los expertos que puede mantenerse perfectamente una tasa media del 8%.

Este potencial ha permitido una inversión de 3.370 millones de euros destinada a la preparación de los Juegos Olímpicos de Pekín, cuya arquitectura ha acelerado el desarrollo urbanístico del territorio. Se han construido diez nuevas líneas de metro con trenes más rápidos y 37 instalaciones deportivas, 31 en Pekín y 6 repartidas entre Hong kong, Tianjin, Shenyang, Shanghai, Qindao y Qinhuangdao. Además, la capital china ofrecerá 60 recintos para el entrenamiento de los deportistas.

Muchas infraestructuras son faraónicas. La sede principal es el Estadio Olímpico, con una superficie de 258.000 metros cuadrados y una capacidad para 91.000 espectadores, ubicada en el parque olímpico ¢Olimpic Green¢. La construcción, bautizada por los chinos como ¢nido de pájaro¢ por su diseño entrelazado y circular, ha costado 3.100 millones de yuanes (290 millones de euros). Destacan también el Centro Nacional de Natación, para el que se han desembolsado más de 100 millones de dólares (68 millones de euros), y el gigantesco aeropuerto de 990.000 metros cuadrados, valorado en varios billones de dólares.

Para Salvador Marín, presidente de la Organización de Economistas de la Educación, los Juegos Olímpicos servirán a China ¢para mostrar al exterior su desarrollo urbanístico y su valor cultural. Se verá si se ha introducido en la economía de mercado y si genera confianza¢.

Beneficios de 185 millones de euros

Se espera que estos JJ OO aporten un beneficio superior a los 185,5 millones de euros, según los cálculos del Comité Olímpico Internacional (COI), aunque los organizadores chinos rebajan la cifra a 13,3 millones de euros. El optimismo del COI se asienta en datos como los que aporta el sector comercial, que ya ha pulverizado todos los récords a unos meses del evento. Alrededor de 50 empresas, nacionales y extranjeras miembros del Comité Organizador de los juegos (Bocog), junto con los patrocinadores del COI han desembolsado un total de 900 millones de dólares, un 45% más que en Atenas.

La clave es que muchas marcas aprovechan la oportunidad que brinda este acontecimiento deportivo para darse a conocer y otras más arraigadas, como Adidas, para fortalecer su presencia en el país. Según datos del sector, los gastos publicitarios alcanzarán los 42.000 millones de dólares en 2008, frente a los 34.000 millones registrados el año anterior.

Frente al principal rival de los juegos, la contaminación, el Gobierno chino se puso las pilas con el objetivo de reducir un 30% las emisiones en la capital. Entre 1998 y 2006 se han invertido más de 11.000 millones en mejoras medioambientales. Las medidas adoptadas, como potenciar el transporte público y trasladar la mayor empresa metalúrgica fuera de la ciudad, han mejorado considerablemente la situación a unos meses de los juegos, lo que beneficiará la salud de los deportistas, algo que preocupaba al COI, que incluso se planteó retrasar algunas competiciones por los altos niveles contaminantes.

Todo tiene que ser perfecto, tanto que se está eliminando cualquier indicio de pobreza y suciedad; los mendigos desaparecerán de las calles y se sanciona con multas escupir al suelo. También se ha colgado en muchos sitios el cartel de ¢prohibido fumar¢, un hábito que tienen 350 millones de los 1.300 millones de habitantes chinos, según datos del Ministerio de Salud. Todo es poco para ofrecer a los dos millones de turistas que se esperan, 550.000 de ellos extranjeros, una imagen de modernidad, lujo y barrios de nuevo cuño.

Por otro lado, la cobertura informativa que implican unos Juegos Olímpicos choca con la censura que Pekín viene imponiendo en Internet. Ante el gran despliegue de medios previsto, el Bocog ya informó de que está estudiando la posibilidad de rebajar la censura que actualmente aplica a miles de sitios web.