Mercados

Empieza la cirugía de las 'monolines'

FGIC pide permiso para separar su negocio municipal del de derivados

La aseguradora de bonos FGIC pidió ayer a las autoridades del estado Nueva York permiso y licencia para dividir su cartera y dejar en un lado su negocio en los seguros bonos municipales (munis) y en otro, el tóxico y arriesgado negocio de derivados. El anuncio de la decisión de esta aseguradora de deuda (monoline), en manos de Blackstone y PMI, llega apenas horas después de que el interventor del Estado de Nueva York, Eric Dinallo, dijera en el Congreso que esta era una de las soluciones, aunque la más extrema, para aislar los problemas de la línea de negocios de productos estructurados y evitar el contagio a los munis. Su jefe, el gobernador Eliot Spitzer, dio a las aseguradoras entre tres y cinco días para solucionar sus problemas o proceder a la división.

Entre todas las monolines señaladas por la crisis, MBIA, Ambac y FGIC, esta última es la que más problemas tiene. Como dijo Dinallo el viernes a la cadena CNBC, el problema no es la solvencia de estas compañías sino su capacidad para mantener su calificación de AAA. Los bonos que aseguran heredan la calificación de su asegurador y si la pierden saldrán automáticamente de muchas carteras de inversores.

Para mantener esta calificación se necesitan unos niveles de capitalización que, desde el jueves, Moody's considera que FGIC no tiene debido a las pérdidas sufridas en el mercado de productos estructurados. Esta agencia le acaba de retirar la AAA, algo que ya habían hecho Fitch y Standard & Poor's. Fitch retiró a Ambac la AAA hace unas semanas y el resto mantiene su vigilancia sobre esta entidad y MBIA.

Lo que quieren Dinallo y Spitzer es garantizar la salud de los bonos municipales. La mitad de estos bonos, unos 800.000 millones de dólares, están asegurados por estas entidades. Dinallo está en conversaciones con la banca para que aporten capital que asegure su rating. Pese a que esta es la opción preferida de las autoridades, los bancos son renuentes a aportar dinero.

A Dinallo no le convencen. El superintendente dijo el viernes que la preferencia de las autoridades 'es una solución por parte del capital privado' pero si este no llega habrá que buscar otras como la separación de negocios . Dinallo dijo que el capital para asegurar a estas compañías puede venir de Fondos Soberanos, capital riesgo u otras empresas. 'Esta es una magnífica oportunidad para Wall Street', comentó, más ahora que las agencias de crédito parecen estar dándoles tiempo.

Jaime Caruana, desde el FMI, afirmaba recientemente en términos muy parecidos que está en el interés de la banca capitalizar estas empresas, ya que si pierden la Triple A, tendrán que volver a ajustar a la baja sus carteras de derivados. Ayer UBS valoró ese posible ajuste en 203.000 millones de dólares.

Zach Pandl, de Lehman Brothers aseguraba en un informe que la situación de los monolines amenaza con 'más presión a los balances de los bancos y puede dar lugar a una mayor contención en el crédito'. 'El shock puede ser menor que el sufrido el año pasado pero con la economía mucho más débil, las consecuencias pueden ser más severas'.

Pese a todo, los responsables de Ambac y MBIA rechazaron la idea de que necesiten ayuda y calificaron el plan de Warren Buffett de comprarles su deuda municipal de 'hilarante'. Dinallo admitió que puede haber resistencia a la división de negocios y explicó que una de las consecuencias obvias de ella será el afloramiento del valor del libro que registre los derivados, la cartera mala lo que puede dar lugar a la rebaja de la calificación que no llegará a los munis.

Rentabilidades elevadas en un mercado aburrido

Los munis financian municipios, agencias locales y organizaciones educativas. Son emisiones de bonos a largo plazo que en muchos casos se subastan semanalmente. Debido a la fortaleza financiera de los emisores (su capacidad para subir impuestos, tasas o precios) el interés que se abona a los inversores es menor que los de la deuda del Tesoro. La ventaja es que al subastarse semanalmente es como tener dinero a la vista con una rentabilidad de plazo fijo porque son tax free.

Hasta hace bien poco. Desde que se ha evidenciado la crisis de los monolines la rentabilidad de algunos munis se ha disparado. Pese a ello, los inversores se han quedado fríos. En los últimos cuatro días más de 1.000 subastas de deuda se han quedado sin compradores. Una de las situaciones más llamativas es la de la solvente Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey que tras la última subasta está pagando un interés del 20% en 100 millones de deuda. Cuatro veces más que hace una semana. The New York Times aseguraba el viernes que el Museo Metropolitan de Nueva York está pagando un 15% por parte de su deuda. Insólito.