Análisis

Las economías emergentes se ponen a prueba

El empeoramiento de perspectivas en Europa y EE UU obliga a los recién llegados a tomar el testigo como motor económico. Los analistas no tienen claro si serán capaces

La envergadura de la crisis que atraviesa EE UU ha desatado una tempestad de alcance aún desconocido. El crecimiento económico de la principal potencia se ha resentido de manera drástica y sus efectos ya se han dejado sentir en otras áreas desarrolladas como Europa o Japón. ¿Podrá la economía mundial sobrevivir sin Estados Unidos? En los últimos años los países emergentes han ocupado una posición desconocida como motores de crecimiento mundial. En 2007, pese a las turbulencias financieras y la crisis de crédito que empezó en junio, su mayor fortaleza relativa ha quedado constatada con un crecimiento del 7,8% frente al 2,2% de EE UU, el 2,6% de Europa o el 1,9% de Japón, según el FMI. Queda por ver si podrán seguir manteniendo el tirón si EE UU y Europa frenan su consumo. El mundo está en sus manos.

El tirón de la demanda interna y la menor dependencia de EE UU explican en buena medida el éxito de los emergentes. Poseen unos fundamentales sólidos; elevadas tasas de ahorro, niveles de deuda razonables, reservas crecientes y la balanza de pagos en superávit. Un excelente punto de partida para resistir la crisis de EE UU. La clave está en ver la envergadura del contagio en 2008.

'En las últimas semanas la caída de los mercados emergentes a la par que los desarrollados ha llevado a muchos a cuestionar la teoría del decoupling -la idea de que EE UU puede ralentizar su crecimiento sin afectar a las economías emergentes como en el pasado- y es completamente ridículo. Una cosa es lo que ocurra en la economía y otra en el mercado. Incluso en un escenario de recesión en EE UU probablemente crecerán entre un 3,5% y un 4% más que las desarrolladas', explica Allan Conway, responsable de emergentes de Schroders.

El mundo entero se verá afectado si EE UU finalmente entra en recesión, eso nadie lo duda, pero unos más que otros. Europa sufrirá fundamentalmente por sus vínculos financieros y comerciales, además de verse afectada por la fortaleza actual del euro, moneda que carga fundamentalmente con la caída del dólar. Así, Schroders calcula que por cada apreciación del euro del 10%, los beneficios empresariales se reducen un 3,5% de media en Europa. La buena noticia es que las ayudas fiscales, la previsible bajada de tipos de interés y unos fundamentales sólidos permitirán que Europa, pese a no ser inmune a EE UU, resista su tempestad y todavía crezca cerca del 2,6%.

El panorama para los emergentes se presenta mejor. La demanda interna y el comercio entre ellos se ha convertido en el soporte de sus economías. 'De hecho, excede al comercio con economías desarrolladas. También es importante la menor dependencia de EE UU. Las exportaciones a este país han pasado del 25% al 16% en seis años', añade Conway.

Por tanto, el nivel de sensibilidad hacia EE UU es mucho menor que en el pasado. Tanto, que se está asistiendo a un verdadero cambio de poder, y los países emergentes representan ya dos tercios del crecimiento económico mundial. 'Los emergentes se están convirtiendo en economías desarrolladas', dice Mark Pearce, especialista de Threadneedle.

Esta misma semana Simon Johnson, economista jefe del FMI, aseguraba que 'las economías emergentes continuarán siendo el motor del crecimiento mundial', al tiempo que reconocía que crecerán menos, un 6,9% frente al 7,8% de 2007. 'La teoría del decoupling se ha exagerado. La desaceleración está contagiando a Europa y afectará a las naciones emergentes', añadió.

Afirmación con la que coinciden otros. 'En mi opinión decoupling es un término equivocado. Las economías no pueden desentenderse de otras. Esto es totalmente contrario a la globalización y a la creciente dependencia del comercio que hemos visto esta década. Precisamente esta fuerte dependencia es lo que ha facilitado el crecimiento de las economías emergentes', explica Alex Ingham, especialista de emergentes de Morley. Tampoco hay que olvidar que no sólo Estados Unidos está sufriendo una desaceleración. Europa y Japón también, algo que inevitablemente afectará a los mercados emergentes', añade. 'Una caída del consumo del 1% en EE UU implicaría que los chinos y los indios deberían aumentar el gasto un 6% para que se mantenga el consumo global. Lo veo poco probable. El decoupling es un mito', añade Jim Leavis, de M&G.

La buena noticia es que tanto detractores como seguidores del decoupling coinciden en una cosa. Las economías emergentes están en una situación mucho mejor que en el pasado para afrontar la desaceleración. En muchos casos incluso mejor que las desarrolladas. 'Tiene un nivel de reservas que servirá de amortiguador', añade Pearce. 'La mayoría de las divisas y finanzas están respaldadas por unos fundamentales sólidos que están permitiendo el consumo y la expansión de las infraestructuras. La clase media continúa creciendo y el consumo doméstico permitirá frenar la desaceleración', añade Ingham. Una cosa por tanto es la economía y otra la Bolsa.

Fortalezas y debilidades. Un abanico de oportunidades con sus riesgos

Crecimiento alto. Desde 1999 las economías emergentes crecen a un ritmo anual un 3,6% superior al de los países desarrollados. El FMI espera que el PIB mundial caiga al 4,1% este año frente al 4,9% de 2007, mientras que para los emergentes prevén un tasa del 6,9% desde el 7,8%, lo que les mantendrá como el motor del crecimiento mundial.

Demanda interna. Una proporción cada vez mayor del crecimiento de las economías emergentes viene de la demanda interna y del comercio entre ellas. 'Históricamente la demanda de materias primas era el principal motor del crecimiento pero ahora la demanda interna y los servicios cobran importancia', añade Mark Pearce, de Threadneedle.

Inflación. Los más temerosos con el futuro de los emergentes recuerdan sus problemas con la inflación. 'En muchas economías emergentes las autoridades pelean con los problemas de inflación derivados de la energía y los alimentos. Esto es más problemático para los emergentes donde la alimentación representa una mayor proporción del presupuesto de consumo', explica Alex Ingham, de Morley.

Castigo injusto. Los países emergentes apenas se han visto afectados por la crisis subprime. Con mercados hipotecarios aún sin desarrollar y bajos niveles de deuda en términos generales, su implicación en la crisis ha resultado mínima. La desconfianza generada en el mundo inversor y la creciente aversión al riesgo, sin embargo, sí ha incidido en de evolución de estas Bolsas. Para muchos expertos representa una opción de inversión a largo plazo pero ningún experto duda que sufran altas dosis de volatilidad este año porque en ojos del mundo inversor entrañan más riesgo que otras regiones.

China. Las previsiones de crecimiento que se manejan para China hablan de una desaceleración desde el 11,4% de 2007 al entorno del 10%. En el año 2007 casi dos tercios de los exportaciones de China tuvieron como destino Asia y los mercados emergentes, mientras que el resto se repartió entre Europa y EE UU, con el viejo continente por delante. Las exportaciones de otros mercados emergentes hacia China también han superado a las que recibe EE UU, por lo que la demanda de los emergentes resulta ahora más importante. Otra buena noticia es que 2008 es un año de olimpiadas, con el impulso económico que supondrá. China se enfrentará a la desaceleración de EE UU, pero también deberá afrontar las consecuencias de la política monetaria restrictiva en vigor para frenar el calentamiento de la economía. 'La inflación también será un reto para la flexibilidad del banco central', asegura Goldman Sachs.

Infraestructuras. El potencial de crecimiento de los países emergente es su principal atractivo. El desarrollo y la sólida situación financiera de estos países ha llevado a una importante demanda en infraestructuras. 'Un buen ejemplo de ello son los 500.000 millones de dólares en infraestructuras que planea invertir India en los próximos cinco años', explica Jan Boudewjins, gestor de emergentes de Dexia Asset Management.

Mejor escenario. Una estabilización económica en EE UU y una mayor liquidez en el interbancario serían buenos síntomas para los emergentes ya que ayudarían a disminuir la percepción de riesgo.

Ideas de inversión . La demanda doméstica de los países emergentes será el motor de su crecimiento. Por eso muchos expertos aconsejan explotar este filón y centrarse en empresas de telecos o infraestructuras. Rotar desde mercados como China, Rusia, India o Brasil a otros menos caros como los de Oriente Medio, o explotar los bonos emitidos en moneda local son algunos consejos de inversión.

Los inversores venden tras años de plusvalías

El ejercicio bursátil no podía haber empezado peor. Las incertidumbres económicas han desatado ventas indiscriminadas y los mercados emergentes, estrellas de los últimos cinco años, han sucumbido a la presión. Los inversores han hecho pocas distinciones. 'Hay muchísima aversión al riesgo e incluye las economías emergentes incluso si sus fundamentales son mejores', explica María Folqué, directora de inversiones de Tressis.

En épocas de crisis los inversores tienden a vender primero los activos que mayores plusvalías acumulan y menos liquidez tienen, algo que convierte a los emergentes en los candidatos principales. Entre octubre de 2002 y finales de 2007 el índice MSCI de Emergentes subió un 390% frente al 127% del MSCI World. Eso sí, desde los máximos del pasado octubre hasta hoy los castigos son similares y el índice de emergentes pierde un 23% frente al 18% del MSCI World.

'Tras las caídas recientes los precios ya descuentan una desaceleración de resultados. El PER está en las 12 veces, por debajo de sus media histórica. Los emergentes no están caros, incluso si se revisan las previsiones de resultados', añade Allan Conway, de Schroders.

Precisamente, las exigentes valoraciones que alcanzaron los emergentes en octubre de 2007 -coincidiendo con los máximos históricos-, niveles a la par con los mercados desarrollados, generaban recelo. 'La corrección les ha devuelto atractivo', añade Folqué.

La clave está en ver si el dinero regresará a los emergentes en un momento como el actual en el que la aversión al riesgo domina y el mercado se mueve más por motivos técnicos.

Muchos tienen claro que no son una moda pasajera. 'Han entrado a formar parte de las carteras con ponderaciones importantes y es inevitable que esto siga así', concluye Folqué. En septiembre recuperaron con rapidez tras el batacazo de agosto. Está por ver si llega la tranquilidad, pero el corto plazo promete mucha volatilidad.