Tormenta en los mercados

El regulador se lanza a rescatar a las aseguradoras de bonos

EEUU: Eric Dinallo, cercano a Eliot Spitzer, orquesta una ayuda para estas entidades

Esta semana, una de las más complicadas para las Bolsas mundiales, no sólo deja tras de sí para los libros de historia financiera un rastro de volatilidad, drama, y nervios, también figurarán en las crónicas los nombres de ciertos individuos que están siendo claves en la evolución de esta crisis, para bien y para mal. Uno de ellos es el presidente del la Fed, Ben Bernanke, otro es el intermediario de Société Générale, cuyo papel cae necesariamente en la lista negra. El tercero es Eric Dinallo, un abogado de 44 años.

Dinallo es desde el año pasado el superintendente de seguros del Estado de Nueva York. Su oficina es crucial para la regulación del sistema financiero porque en el caso de los seguros la regulación es estatal y no federal y Nueva York tiene la mayor cartera del país a su cargo.

Dinallo llamó a capítulo el miércoles a los representantes de los mayores bancos de Wall Street. La cita, en su oficina de Manhattan, se incluyó en la agenda 24 horas antes y la urgencia respondía a la necesidad de orquestar una ayuda a las aseguradoras de bonos, los monolines, que hacen frente a una crisis capaz de provocar una cadena de efectos que profundicen aún más la crisis financiera. Los directamente afectados serían los bancos y los endeudados municipios.

La sola noticia de que ejecutivos de Citigroup, Merrill Lynch y Goldman Sachs, entre otras entidades, se habían reunido con Dinallo, impulsó al alza todos los índices de los mercados en EE UU a apenas una hora de un cierre que se preveía negativo. El Dow cerró con una ganancia de casi 300 puntos cuando llegó a caer otros 300. El superintendente pidió a la banca que encuentre una solución para estas entidades que aseguran deuda y que puede pasar por una inyección de capital de 15.000 millones de dólares. Sus acciones se dispararon.

El problema con los monolines es que además de asegurar deuda extremadamente sólida, 2,4 billones de dólares de bonos municipales, en los últimos años han garantizado también CDO con la carga tóxica que traían las hipotecas subprime. Ahora estos monolines, MBIA y Ambac son los mayores, están bajo la amenaza de perder la triple A por parte de las agencias de crédito y esto perjudica a ellos y a sus avalados. Los bancos podrían tener que volver a ajustar a la baja el valor de sus activos.

Para Dinallo el salto en escena no sólo era necesario por la salud del sector sino también por el futuro del mercado de los bonos municipales con los que los municipios sufragan las infraestructuras. Pero además el superintendente es conocido por ser un hombre que raramente se queda quieto.

Dinallo trabajó desde 1999 hasta 2003 con el fiscal general del Estado de Nueva York, Eliot Spitzer. Era uno de sus más eficientes empleados y en 2002 fue el autor de la comprensiva lista de violaciones cometidas por la banca de Wall Street en la época de la burbuja puntocom. Su definitiva entrada en el sector financiero vino de la mano de Morgan Stanley quien le puso al frente de su división de regulación. Después pasó a Willis, un intermediario de seguros al que Spitzer puso contra las cuerdas tiempo antes. Spitzer es desde el 1 de enero del año pasado gobernador de Nueva York y llamó a su antiguo colaborador para nombrarle en el superintendente de seguros.

Ayer en Wall Street se empezaba a comentar si no habría saltado muy pronto e innecesariamente a la pista. El rumor es que los bancos, pese a lo que les puede ir en ello, no quieren poner más dinero, y que el capital riesgo estaba tanteando entrar en el sector aprovechando el bajo coste de estas entidades. A cierre de esta edición, la oficina del superintendente sólo dijo que el acuerdo podría tomar tiempo, cuando se esperaba una acción rápida. La acción de Dinallo, como la del resto de los protagonistas de esta semana, se tiene que juzgar cuando pase el tiempo.

En Wall Street

1. Licenciado por la Universidad de Nueva York trabajó en el bufete Paul, Weiss, Rifkin, Wharton & Garrison y entre 1995 y 1999 en con el fiscal de distrito de la ciudad.

2. Eliot Spitzer fue su jefe entre 1999 y 2003 y con él hizo una inmersión en los delitos de cuello blanco en Wall Street.

3. Morgan Stanley le contrató en su departamento de regulación y luego lo hizo Willis.

Un bróker rápido para situaciones de rápida solución

Larry Silverstein y Warren Buffett conocen bien a Eric Dinallo. El primero es el inmobiliario a cargo de la zona cero de Nueva York. Fue Dinallo el que puso fin a la pelea entre Silverstein y las aseguradoras que iban a tardar años en dar al inmobiliario lo que le debían tras los atentados del 11S. Este abogado zanjó el asunto con un acuerdo para que el dinero le llegara en un mes.

El inversor Buffett también le conoce porque a finales del año pasado llamó al encargado de seguros de Berkshire Hathaway para que entrara en el negocio de los bonos.