Jornada de pánico en los mercados

Crac bursátil mundial

Un miedo fuera de control se apoderó ayer de las Bolsas europeas, cegadas por las ventas ante la ausencia de actividad en Wall Street, que cerraba por festivo. El pesimismo estalló entre los inversores, asustados ya desde hace semanas por la recesión económica. La ruptura de soportes técnicos multiplicó las ventas en una espiral bajista de proporciones históricas. El Ibex regresó a niveles de septiembre de 2006 y perdió 1.029,6 puntos, una caída sin precedentes. El mercado se encomienda escéptico a una rápida respuesta de la Fed.

El pánico arrasó ayer lo mercados y dejó hecho trizas el optimismo de quienes aún se resistían a pensar en el fin del largo ciclo bursátil. Con un desplome del 7,54%, el Ibex se metió ayer de cabeza en el escenario adverso que ya sufría desde hace dos meses: recesión en EE UU, rebaja importante de los resultados empresariales y final de la etapa alcista que inició en 2003.

Aunque sea difícil de creer, ayer no pasó nada especial. Más bien se trató, como suele pasar en la Bolsa, de una profecía autocumplida. Los mercados empezaron la sesión con fuertes bajadas, empezando por Asia. La caída -o la ausencia del esperado rebote- aceleró el pesimismo y provocó más descensos. A medida que éstos rompían barreras técnicas, las órdenes automáticas de limitación de pérdidas ponían más papel en el mercado, lo que aceleraba aún más las ventas. La espiral de pánico -primero se vende, luego se pregunta- creció hasta completar un crac histórico.

Pero el desplome fue real. Y pone en evidencia que las consecuencias de la crisis subprime que estalló en verano han ido mucho más allá del ámbito hipotecario. 'Se ha terminado por poner en precio una recesión a nivel global. Las atractivas valoraciones eran hasta hace poco el último clavo al que agarrarse pero ahora ya no se sabe lo que van a ganar las empresas', resume José Ramón Iturriaga, de Abante Asesores.

La volatilidad de la Bolsa europea se disparó ayer con una intensidad similar a la del 11-S

El espectro del crac bursátil se paseó ayer a sus anchas por las Bolsas, con el desalentador prólogo del Nikkei (-3,86%) y el Hang Seng (-5,49%). Sin el faro de Wall Street en la sesión de ayer, que cerró por festivo, los índices se estrellaron contra las ventas. Junto a la caída del 7,54% del Ibex -que ya acumula la mayor caída del año en Europa-, el Euro Stoxx perdió el 7,31%; el Footsie el 5,48%; el Cac 40, el 6,83% y el Dax, el 7,16%. Desplomes de esta magnitud no se recordaban en Europa desde la jornada negra del 11 de septiembre de 2001.

En España, el hundimiento fue histórico para el Ibex, creado en 1992, y será recordado como la tercera sesión más aciaga de la historia de la Bolsa española, con el matiz de que en esta ocasión a la desconfianza sobre la Bolsa no se une el riesgo de una moneda débil. El alud de ventas ha llegado después de ocho jornadas consecutivas de descensos, tras seis semanas seguidas de pérdidas y cuando el saldo del Ibex en lo que va de año ya arrojaba, a mitad de la semana pasada, una caída superior a todo lo ganado en 2007. El nuevo año había comenzado con un continuo goteo de ventas, pero la riada de ayer fue incontenible y dejó al Ibex en los 12625,80 puntos, un nivel que no se conocía desde septiembre de 2006.

Purga de excesos

El selectivo se ha derrumbado el 20,8% desde el máximo logrado hace apenas dos meses y medio, cuando el Ibex aún era el Rey Midas y conseguía insólitos récords en plena crisis subprime, gracias a Telefónica. 'Se están purgando aquellos excesos con la misma velocidad. Aunque el miedo es ahora mucho mayor a la ambición de comprar a un buen precio', señala Carlos Llorente, subdirector de Finanduero.

El Ibex 35 cotiza a un ratio PER inferior en un 30% a su media histórica, según Inverseguros. Pero ni siquiera las atractivas valoraciones sirvieron ayer para atraer el dinero. Telefónica se desfondó el 6,87% BBVA, el 7%; Santander, el 9%; y Repsol, el 9,77%. Iberdrola fue el peor valor del Ibex, con una pérdida histórica intradía del 12,58%. 'Los próximos rebotes serán oportunidades de venta', en opinión de José Ramón Iturriaga.

La volatilidad, omnipresente en los últimos meses, se elevó ayer a niveles similares a los de la jornada bursátil del 11-S y el índice Vdax se disparó un 29,5%. El mercado, que ya descuenta un próximo recorte de tipos de al menos 0,5 puntos en EE UU, aguarda ahora una rápida respuesta de la Fed capaz de contener los desplomes, aunque los futuros anticipan fuertes caídas para hoy en Wall Street.