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Triball 'compra' un barrio de Madrid
Triball 'compra' un barrio de Madrid

Triball 'compra' un barrio de Madrid

Una firma compra decenas de locales para transformar todo un barrio.

Victoria lee un libro sobre Frankenstein que ha encontrado en la calle. Pasará una noche más refugiada entre cartones apoyada en un muro que da a la parte trasera de la tienda que H&M tiene en la Gran Vía de Madrid. ¢Puede decirse que soy yonqui¢, dice, y cuenta que lleva viviendo en la calle unos 10 años. A escasos metros de ella una multitud se agolpa en El Corte Inglés, en la FNAC, en Zara... de al lado de la céntrica calle madrileña, para comprar en rebajas.

La luminosidad de la Gran Vía, alumbrada por miles de detalles navideños, contrasta con la oscuridad de las calles adyacentes, donde se refugia Victoria. En 2008 es posible, sin embargo, que esas calles cuenten con alumbramiento navideño propio. La firma Triball, que ha hecho aparición hace unos meses en el barrio, se encargará de ello. Y también de que, indirectamente, Victoria y otros drogodependientes, así como numerosas prostitutas, abandonen la zona. ¢La calle es de todos¢, dice Victoria. De acuerdo, la calle es de todos; pero las calles de Ballesta, Desengaño, Barco y otras que van desde Gran Vía hasta el barrio de Malasaña son ahora de Triball. De la fachada de más de 30 locales de esas calles cuelga un cartel de Triball. La presencia policial en la zona se ha intensificado, ahora hay cámaras de vigilancia y el ayuntamiento se prepara para convertir en peatonales algunas de esas vías. Todo el que parece extranjero que se topa con la policía se ve obligado a enseñar su documentación. Los locales de alterne que han estado presentes en esas calles en los últimos lustros han sido comprados por Triball. Hasta un cine que exhibe películas porno, uno de los últimos que existe en Madrid, situado en el barrio, cambiará posiblemente de inquilino.

¿Qué es Triball? ¢Pertenece a Amancio Ortega [el fundador de Zara]¢, dice el dueño de un local situado en esas calles. ¢Es del hermano de Gallardón [Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid]¢, asegura un vecino. ¢No, no, es de una empresa americana con muchísima pasta¢, dice otro. El barrio ha recibido a Triball como si se tratara de un nuevo Plan Marshall, dispuesto a pagar lo que sea por metro cuadrado de suelo. ¢Todos esos rumores son falsos¢, dice Miguel Ángel Santa Ibáñez, uno de los socios de Triball. Según la documentación presentada n el Registro Mercantil, además de Santa Ibáñez, en Triball participan Elena y Javier Díez Sanabria, Andrés Torres Hertogs y Eduardo Moreno Menéndez. La consultora Grove, de Francisco Javier García Renedo, presidente de la Asociaciones Española de Centros Comerciales, participa también en el proyecto. ¢Queremos recuperar una zona de Madrid para darle valor¢, explica Santa Ibáñez, que prefiere no hablar de la inversión prevista.

Triball, además de comprar numerosos locales en la zona, ha organizado una carrera popular, conciertos, mercadillos. Si logra cambiar la cara del barrio conseguirá subir el precio del metro cuadrado de suelo. Por esa razón se ha volcado a la hora de adquirir la mayoría de locales de alterne de esas calles y ofrecerlos a marcas de ropa, restaurantes o salas de arte. Triball se niega a alquilar los locales que ha comprado a nuevos negocios ligados a la prostitución y a ciudadanos principalmente chinos o latinoamericanos que opten por abrir tiendas de alimentación o locutorios. ¢Porque ese tipo de negocio no encaja en la filosofía de barrio que pretendemos extender¢, dicen.

¢La calle es de todos¢, dice también una de las prostitutas más veteranas del barrio. ¢Ya lo intentaron con Montera [otra de las calles de Madrid más conocidas por el negocio de la prostitución] y no lo consiguieron¢, apunta mientras apura un cigarrillo apoyada en una moto.

El próximo Soho de la capital

La zona marcada en la imagen superior comprende las calles del centro de Madrid en las que Triball ha a adquirido decenas de locales. Eduardo Moreno, presidente de la firma, explica que, además, comerciantes del lugar han dejado en manos de Triball sus establecimientos para que sea la compañía la que se encargue de gestionar su alquiler. El objetivo es hacer de este barrio una especie de Soho londinense.

Al ajetreo de Gran Vía (donde están instaladas prácticamente todas las grandes firmas de moda que operan en España) se suma el de la calle Fuencarral, repleta de comercios más alternativos. La iniciativa de Triball ha sido aplaudida por todos los comerciantes de la zona.