Mercados

La Bolsa inicia 2008 zarandeada por las incertidumbres económicas

Un panorama económico cada vez más complejo ensombrece el inicio del ejercicio bursátil. Con el fantasma de la recesión en EE UU muy vivo y el petróleo rondando los 100 dólares, el nerviosismo se agudiza. Los datos económicos publicados en EE UU ayer dieron cierta tregua a Wall Street, el Ibex perdió los 15.000 puntos y ha retrocedido un 2,14% en las dos primeras sesiones de 2008.

La volatilidad, la incertidumbre y el nerviosismo, tres ingredientes que marcaron el devenir de las Bolsas en 2007, se han acentuado en las primeras sesiones del año. El inicio de 2008, lejos de traer la tregua esperada, se ha visto teñido de rojo. Demasiados factores juegan en contra de los mercados. La restricción del crédito, la delicada situación de la banca, indicadores económicos negativos y un petróleo por las nubes animan poco a los inversores.

'La situación es muy complicada pero habrá que ver cómo se desenvuelve todo. Se temen problemas de crecimiento e inflación pero aún no hay nada concreto más allá del dato ISM, un indicador de confianza', explica David Ardura, de Gesconsult.

La publicación del ISM manufacturero el pasado miércoles se ha convertido en el principal detonante del sentimiento negativo reciente. El índice cayó a 47,7 en diciembre -el nivel más bajo desde 2003- y por debajo de la barrera de 50, un umbral que se interpreta como un indicador de recesión.

'Lo cierto es que fue un mal dato pero sigue siendo compatible con una desaceleración brusca de la economía. Quizás una amenaza de recesión, pero aún evitable', matiza José Luis Martínez, estratega de Citi. 'De hecho, el temor a que esta desaceleración sea más rápida de lo prevista sí puede ser importante para que la Reserva Federal lo utilice como argumento base para nuevos recortes de tipos de interés. El próximo tan cercano como a finales de este mes, cuando esperamos un descenso de 0,25 puntos. Y es factible que continúe con uno o dos recortes más para dejarlos en niveles del 3,5% en la primera mitad de año'.

A la espera de ver si a las autoridades monetarias les queda o no margen de maniobra con el petróleo en los niveles actuales, lo cierto es que la llegada de indicadores algo más benignos ayer lograron suavizar los nervios del mercado. El repunte mayor de lo esperado de los pedidos de fábrica en noviembre en EE UU -subieron el 1,5%-, unido a la caída mayor de lo esperada de peticiones semanales de subsidio de desempleo se recibieron con alivio.

Las Bolsas europeas suavizaron las caídas de la mañana y algunas como el Footsie (+0,98%) o el Mib 30 (+0,17%) incluso cerraron al alza. El Ibex, con todo, pese a recortar la caída inicial concluyó con un retroceso del 0,97% que le llevó a perder la barrera de los 15.000 puntos. Cae el 2,14% en dos días. Los inversores también tuvieron que digerir el repunte de la inflación al 4,3% en diciembre y el aumento del desempleo. Un comportamiento que convirtió a la Bolsa española en la peor entre las principales de la región.

Los pesos pesados fueron los principales lastres. Telefónica (-2%), Santander (-0,96%) y BBVA (-0,84%) supusieron el 70% del retroceso, pese a que la mayor caída correspondió a Colonial. Bajó el 13,3% en su tercer desplome consecutivo. Y en un extraño movimiento, Sacyr escapó en la subasta de cierre de las pérdidas para subir el 6,87%.

En Wall Street los inversores sopesaron los últimos indicadores con prudencia antes de conocer hoy los datos de empleo de diciembre. 'El indicador será muy importante pero no hay motivos para pensar que sea malo. Se espera una creación de 70.000 empleos', explica Javier Barrio, de BPI. La encuesta ADP sobre datos de empleo del sector privado apuntó en la buena dirección ayer al reflejar una creación de 40.000 empleos frente a los 33.000 previstos.

A la espera de nuevas pistas económicos y pese a los nuevos coletazos de la crisis subprime -State Street reconoció una carga extraordinaria neta de 279 millones de dólares en el cuarto trimestre- el cierre mixto se impuso en EE UU. El Dow Jones subió el 0,10% y el S&P 500 cerró sin cambios, mientras que el Nasdaq descendió un 0,27%. Todo ello con el West Texas en 99,07 dólares tras la caída de los inventarios semanales.

Pendientes de la inflación y del efecto del petróleo

Una de las principales preocupaciones que ronda en el mercado con el precio del petróleo coqueteando con la barrera de los 100 dólares barril es su impacto en la inflación, especialmente tras constatar la escalada de precios que han sufrido muchas economías desarrolladas el pasado ejercicio debido en buena medida a ese efecto.

Algunos expertos, como señala Jeff Applegate de Citi, tienen argumentos para quitar hierro a esa preocupación.

Applegate argumenta que el principal motivo que ha sustentado el reciente ciclo alcista en los mercados ha sido precisamente una inflación subyacente contenida y todo ello a pesar de la escalada de precios de las materias primas. ¿La razón? 'Porque los costes laborales son mucho más importantes a la hora de determinar los precios que las materias primas'. Este experto considera que la globalización del mercado laboral y la creciente productividad en EE UU continuarán frenando la escalada de precios. Por ello considera que los mercados están preparados para afrontar el sexto año de subidas.

Moody's opina

1. La economía global es menos robusta como consecuencia de las turbulencias financieras y la contracción del crédito.

2. El colapso del mercado inmobiliario en EE UU se tragará 2,5 billones de dólares, una cifra igual a los activos de los fondos soberanos.

3. Un euro fuerte, la moderación del crecimiento global y la contracción del crédito frenarán el crecimiento en Europa. Se creará menos empleo.

4. Los problemas de liquidez, el miedo a la recesión y la fragilidad de los mercados financieros obligarán a los bancos centrales a bajar tipos.