Inversión

EE UU vuelve a cuestionar la irrupción extranjera en sus compañías tecnológicas

Las autoridades estadounidenses han vuelto cuestionar la entrada de capital extranjero en grandes empresas nacionales de tecnología. Esta vez ha sido el Comité de Inversiones Extranjeras en EE UU (Cfius), agencia intergubernamental encargada de revisar estas operaciones, la que ha decidido extender durante otros 45 días su investigación sobre la compra de 3Com por parte de Bain Capital y la china Huawei. Esta adquisición, valorada en casi 1.500 millones de euros, fue anunciada en octubre pasado y otorgaba al grupo asiático una participación del 16,5% en el capital de 3Com.

En este caso, el motivo argumentado por el Cfius en su decisión está basado en la posible amenaza para la seguridad nacional que podría suponer la entrada de la firma china en la tecnológica estadounidense, que en la actualidad es una de las grandes contratistas de las distintas administraciones públicas de EE UU. Así, diversos medios estadounidenses recordaban que Ren Zhengfei, el fundador de Huawei, es un ex alto oficial del Ejército chino. Asimismo, en Washington hay un cierto convencimiento de que el ciberataque lanzado contra el Pentágono en 2007 procedió de territorio chino.

Los responsables de Bain Capital dijeron que van a colaborar con la Cfius para tratar de desbloquear la compra. Una de las opciones que se barajan es obligar al citado grupo de inversión y a Huawei a vender TippingPoint, filial de 3Com que trabaja para las fuerzas armadas de EE UU, para autorizar la compra de todo el grupo.

Con este movimiento podrían volver a repetirse las tensiones generadas en 2005 cuando IBM decidió vender su división de ordenadores personales a la china Lenovo, operación que fue sometida a una exhaustiva investigación. Más recientemente, a finales de 2007, algunos legisladores norteamericanos mostraron sus reticencias a la entrada de Mubadala Development Company, un fondo propiedad de los Emiratos Árabes Unidos, en el capital del fabricante de chips AMD, del que tomó un 8,1% por 426 millones de euros.