Fútbol

A Juan Soler se le rompen las cuentas en el Valencia

La eliminación en Europa y la crisis del ladrillo desbaratan el club

Casi como en el cuento de la lechera, Juan Soler, presidente y máximo accionista del Valencia CF, ha diseñado un plan de futuro para la entidad que parece que la realidad está empeñada en frustrar. Soler pensó que con el viejo estadio de Mestalla podría sanear las cuentas del club al tiempo que construir uno nuevo, sin embargo la crisis del sector inmobiliario dejó sin ofertas el primer paquete de suelo ofertado.

En los presupuestos para la presente campaña, se previeron 29,17 millones de ingresos por jugar la Liga de Campeones. Sin embargo, el Valencia ha sido eliminado en la primera fase. Y por si las cosas no pintaban lo suficientemente mal, el tradicionalmente fiel público de Mestalla, que solía abarrotar el estadio domingo tras miércoles ha dejado de acudir al campo. La media de 30.000 espectadores pone hasta en duda para qué necesita el Valencia un campo de 75.000 butacas como el que está construyendo.

El Valencia, que el sábado ahondó en su crisis tanto deportiva como social al perder contra el FC Barcelona, ha realizado en los últimos años dos de las operaciones urbanísticas más rentables, a la par que polémicas, con las que supuestamente el club iba a lograr una suficiencia económica. Por un lado Mestalla, por otro la futura ciudad deportiva de Porxinos, un terreno que el club compró como rústico y que posteriormente le fue reclasificado como urbanizable en una operación que el propio Soler tildó sin rubor de 'pelotazo'.

Con la gestión de esos aprovechamientos urbanísticos la entidad debería ir reduciendo su deuda. Sin embargo, en el ejercicio ya cerrado, correspondiente a la temporada 2006-2007, el Valencia incrementó su deuda un 27%, hasta alcanzar los 370,9 millones.

Destaca especialmente el aumento del 112% de los créditos a largo plazo con entidades bancarias. También resulta llamativo que el club haya pedido un crédito de 30 millones a una de sus filiales, la sociedad con la que se gestionó la operación de Porxinos.

Fuentes del club apuntan que ese dinero, ahora prestado a la entidad, proviene del pago que ha realizado la constructora Nozar por poder construir una urbanización aneja a la futura ciudad deportiva. Esos préstamos y la rebaja de los gastos en un 37% no evitaron que el club cerrase el ejercicio con unas pérdidas consolidadas de 32,99 millones, dejando los fondos propios en 26 millones en negativo. Eso ha obligado a Soler a comprar él mismo por 90 millones la parcela de Mestalla que nadie quiso. Así, como reconoce el auditor, se solventa la causa de disolución en la que estaba el sociedad.

Esos 90 millones están incluidos en el presupuesto del Valencia para la presente campaña. Lo primero que llama la atención en las cuentas es que baja la previsión de ingresos respecto al ejercicio pasado, de 118 millones a 108 millones.

Sin embargo, esta cifra tampoco es ya real. El ingreso por competiciones es el apartado más importante, junto a los derechos de televisión. Los 29,14 millones presupuestados incluían una buena posición en la Liga de Campeones. El año pasado, por llegar a cuartos de final se ingresaron 27,64 millones. El resto de ingresos por competiciones apenas si superan los dos millones, por lo que al caer tan pronto en Europa, esa partida queda en el aire.

Al Valencia le queda todavía por vender parte de la edificabilidad que dejará el viejo Mestalla y aún tiene un as en la manga: los terrenos que ocupa la ciudad deportiva en Paterna. Soler ya especula con cambiar la calificación de ese suelo. Ya ha lanzado algún globo sonda por si hubiera que adelantar plazos.

Las cifras

29,14 millones de euros presupuestó como ingresos el Valencia por competiciones. Casi todo ese dinero proviene de la Liga de Campeones, de la que ya ha sido eliminado.

370,9 millones de euros debe el Valencia CF tanto a corto como a largo plazo. En el pasado ejercicio, el club incrementó sus créditos un 112%.

36,27 millones de euros de beneficio espera obtener el Valencia en esta temporada. Sin embargo, la mala racha deportiva puede afectar a algunos de los ingresos.

2010 es el año en el que el club espera lograr el equilibrio financiero. El nuevo estadio debe generar fuertes ingresos por todas las vías, no necesariamente deportivas.