Medio ambiente

Europa y EE UU pugnan al límite en la Cumbre de Bali

Estados Unidos, la Unión Europea y el G-77 más China seguían al cierre de esta edición el maratón negociador para salvar un acuerdo global sobre el cambio climático que abra la era post-Kioto en 2009.

El acuerdo, que se perfilaba anoche como una declaración de intenciones menos ambiciosa de lo que estos días se ha ido perfilando en Bali, estaba previsto para el viernes por la mañana. Pero el conflicto a tres bandas entre Estados Unidos, que se niega a un compromiso cifrado de recorte de emisiones, la Unión Europea, la más ambiciosa, y los países en vías de desarrollo (G-77), que tampoco quieren obligaciones para poder crecer, tenían en vilo a las delegaciones nacionales y a la prensa, ya entrada la madrugada en Bali.

La organización mandó a dormir a la mayoría de países y se quedó negociando la plana mayor medioambiental de un grupo reducido de 40 países.

Es la primera vez que una cumbre climática se retrasa, lo que se interpretaba como una puerta abierta al consenso.

'Ningún político puede permitirse salir de aquí sin un acuerdo', explicaba el hábil secretario ejecutivo de la ONU para cambio climático, Yvo de Boer. Igual de positivo se mostró el ministro de Medio Ambiente alemán, Gabriel, el país que se ha erigido en líder de la posición de la Unión Europea, quien el viernes cambió el tono beligerante para dar algo de aire. 'El clima en la cumbre del clima es bueno', sentenció.

De Bali tiene que salir una hoja de ruta clara que marque la voluntad política mundial de atreverse a ser ambiciosa en el recorte de emisiones, y de paso pensar en las generaciones futuras.

La administración Bush intenta salirse del paraguas de la ONU, que le obligaría a aceptar un marco legal mundial. De ahí su negativa a incluir en el acuerdo en ciernes el rango del 25% al 40% de reducción de emisiones en 2020 que dictan los científicos. El viernes todo indicaba que esa mención quedaría reducida a una simple 'nota a pie de página', o directamente anulada.

Por su parte, los países en desarrollo seguían sin estar dispuestos a aceptar obligaciones cifradas, y en un sonoro golpe de efecto para elevar la presión sobre EE UU, el G-77 más China no dudó en denunciar las 'amenazas comerciales' de los países ricos para aceptar un recorte de emisiones de CO2.

El desastre climático, en ocho años

La ONU recalca que sólo faltan ocho años para evitar el desastre climático y de Bali tiene que salir la hoja de ruta. En previsión quedan futuros acuerdos en Polonia, en 2008, y en Copenhague en 2009, año en el que cambia el inquilino de la Casa Blanca y cuando está previsto el pistoletazo de salida de Kioto 2.

La presión internacional tiene los ojos puestos en Bush. De salir un acuerdo de Bali, aunque sea de mínimos, el camino está libre.