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Los fondos que invierten en China lideran las pérdidas en noviembre

La volatilidad ha hecho mella en las carteras que invierten en China. Los fondos especializados en el gigante asiático han sufrido unas pérdidas medias en el último mes del 11,8%, afectadas por un acusado descenso de las Bolsas del país desde los máximos históricos de comienzos de octubre.

Los fondos que invierten en China lideran las pérdidas en noviembre
Los fondos que invierten en China lideran las pérdidas en noviembre

Hablar de una caída del 20% desde máximos es poca cosa cuando se trata de China, un país acostumbrado a las grandes cifras. Pero puede ser sintomático, porque es una de las peores rachas para esta Bolsa asiática desde que comenzó su despegue a comienzos de 2006.

Desde el máximo histórico alcanzado el pasado 16 de octubre, el índice CSI 300, una compilación de los mercados de Shanghai y Shenzen, ha caído un 19%. Sólo en noviembre el retroceso asciende al 16,72%, en el que ha sido el peor mes desde que se creó este índice en mayo del año 2005. En la misma línea, el índice de acciones A de Shanghai, el destinado a inversores domésticos, ha perdido un 18,23% en el mismo periodo, lo que supone la mayor caída mensual en 15 años.

Este mal comportamiento se ha notado en las carteras de los fondos que invierten en el país. Todos los fondos de esta categoría a la venta en España, unos 75 productos, han registrado pérdidas en el último mes.

La pérdida media, según datos de Morningstar, asciende al 11,8%, aunque las minusvalías oscilan entre el 6% del mejor producto al 22% del menos rentable en el periodo.

De fondo subyace un creciente temor entre los inversores en torno a la posibilidad de que la Bolsa china haya subido demasiado. La historia de crecimiento económico de los últimos años, un peculiar sistema de negociación que divide a los inversores extranjeros de los domésticos, una liquidez elevada y el afán especulador de la población china han provocado una subida de las Bolsas del país superior al 400% desde comienzos de 2006.

A ello ha contribuido una leve apertura para que las entidades extranjeras puedan invertir en acciones tipo A, y el impulso de las ofertas públicas de venta por parte del Gobierno.

'China parece más avanzada en el camino hacia una burbuja que el resto de los mercados emergentes', afirma en un artículo Nicholas Field, gestor de Schroders. Las Bolsas chinas cotizan con un PER (veces que el beneficio por acción está incluido en la cotización) cercano a las 50 veces, frente a las 14 veces del índice Bovespa de Brasil o las 13 veces del RTS de Rusia, por citar algunos países emergentes de moda en los últimos años.

'El único mercado en el que podemos afirmar con certeza que se ha producido el clásico efecto burbuja es el mercado nacional chino de las acciones tipo A', comentaba en una nota de octubre Mark Mobius, gestor estrella de Franklin Templeton. 'El Gobierno chino se ha percatado de los serios riesgos que conlleva el sobrecalentamiento del mercado bursátil y creemos que introducirá nuevas medidas para contener los excesos. Dicho esto, también creemos que el Gobierno chino no está deseoso de presenciar caídas drásticas en el mercado bursátil, ya que ello podría comportar repercusiones tanto económicas como sociales y políticas.

China Railway debuta un 69% al alza

El furor por la Bolsa china se constata día a día. Invertir en el gigante asiático está de moda y uno de los termómetros más claros es la buena acogida que tienen las empresas que debutan en el mercado, algo que recuerda a los tiempos de euforia que se vivieron en EE UU y Europa durante la burbuja tecnológica de finales de los noventa. Así, China Railway, la tercera empresa de construcción del mundo y la última en salir a cotizar, debutó ayer en la Bolsa de Shanghai con una subida del 69%.

La empresa dio el pistoletazo de salida a 4,8 yuanes y al cierre concluyó en 8,09, lo que implica que alcanzó una capitalización de 141.000 millones de yuanes (13.000 millones de euros).

China Railway ha acudido al mercado en busca de financiación para incrementar su capacidad de producción. Un negocio que ha recibido el visto bueno del mercado. Y es que China prevé incrementar la red ferroviaria en unas tres veces de aquí a 2020 para facilitar la expansión económica.