EDITORIAL

Bienvenida a la hipoteca inversa

El Congreso aprobó ayer definitivamente la Ley Hipotecaria que supondrá, por un lado, la creación de la hipoteca inversa y, por otro, un abaratamiento en los costes de cancelación o subrogación de los créditos. La norma es un cambio de fondo, una reforma estructural -tan necesarias en la economía española-, que implica un acicate para el sector financiero y el inmobiliario y un beneficio para los propietarios de pisos (el 85% del parque de viviendas en España es en propiedad).

La hipoteca inversa se crea para posibilitar que los mayores de 65 años puedan complementar sus rentas a través de una cuota que recibirán de las entidades financieras con su vivienda como garantía. El PSOE finalmente se avino a las pretensiones de CiU y ha aceptado que la nueva figura crediticia se pueda realizar tanto sobre la vivienda habitual como por otros inmuebles, lo que abre el abanico de posibilidades. En España es frecuente la paradoja de que jubilados con pensiones de subsistencia dispongan de un patrimonio abultado en forma de inmueble, especialmente después de las fuertes subidas del precio de la vivienda de los últimos años. Poder convertir este patrimonio en renta servirá para aliviar las cuentas de muchos españoles. Además, la hipoteca inversa ofrece la oportunidad a los herederos de quedarse con la casa, previo pago del capital recibido por los propietarios, o venderla, liquidar la hipoteca y embolsar la diferencia. Eso facilitará que muchos mayores no tengan reparos a la hora de contratar este tipo de créditos.

Otra gran virtud de la nueva ley es la reducción a la mitad de las comisiones por cancelación anticipada de la hipoteca y la rebaja de los aranceles notariales y registrales. El coste de estas operaciones merma de forma considerable el ahorro que se puede obtener con ellas.

Ahora hay que esperar la reacción de las entidades financieras, que deben sacar al mercado las hipotecas inversas e incentivar la subrogación de los créditos para abaratar así el coste financiero que supone comprar una vivienda. En definitiva, éste es el objetivo de la ley.