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Antonio Garrigues Walker

'Seguimos a la clientela española'

En 1973, el bufete Garrigues abrió una oficina en Nueva York que ahora acaba de ampliar. Este abogado apuesta por una más estrecha relación política y económica entre España y EE UU. En su sector no cree que más firmas americanas se interesen por el mercado español.

Un cuadro del edificio Chrysler adorna la sala de reuniones de la nueva oficina de Garrigues en Nueva York. Cuarenta pisos más abajo, en la Tercera Avenida, bulle una ciudad cuya energía su presidente admira. Este abogado dice que era necesario ampliar la oficina, que se inauguró hace unos días. Para él, que anuncia que se retirará pronto, es 'emocionante. La abrimos hace 35 años. Ahora es fácil contarlo pero entonces, la idea de que un bufete español abriera en Nueva York era una cosa complicada'.

¿Qué les llevó a instalar la oficina en Nueva York en 1973?

Teníamos mucha clientela americana y la idea era simple, ayudar y orientar a las empresas españolas que venían a EE UU y asesorar mejor a nuestros clientes americanos en Nueva York. Si tenían preguntas sobre fiscalidad, por ejemplo, queríamos que hubiera gente para contestarles. Además, el objetivo era tener un foco de observación porque este es un país lleno de oportunidades y estar aquí ayuda a entender lo que pasa. Pero si, dar servicio a la clientela local es la razón por la que abrimos aunque entonces no se había todavía producido el fenómeno de la inversión española en EE UU. En la cultura Garrigues, la internacionalización siempre estuvo presente. Abrimos en Bruselas antes que en Nueva York, cuando España no había entrado en el mercado común.

'En los próximos años se multiplicará de nuevo la inversión española en EE UU'

'Estamos capacitados para hacer lo mismo que hacen los bufetes anglosajones'

Este año también han ampliado Bruselas y abierto en Varsovia…

Que está funcionando muy bien. Y abriremos oficina en Londres este año.

¿Dónde quiere llegar Garrigues?

Tenemos más de 1.500 abogados y llegaremos a 1.900 pronto. Somos la firma más importante en Europa continental, pero sin poder compararnos con las grandes anglosajonas. Los americanos y los ingleses dominan, luego a tremenda distancia hay una firma española con una red capilar importante en Latinoamérica, oficinas en Shanghai, Casablanca, etc. Podríamos crecer más pero sería irresponsable porque España no tiene el peso económico de Reino Unido, EE UU, o Alemania. Solamente en Latinoamérica nuestra presencia es importante y por eso estamos allí. Nosotros seguimos a la clientela española.

¿Garrigues tiene su techo de crecimiento donde España tenga el suyo?

Sí, podemos anticiparnos un poquito, pero no mucho.

En los setenta lo hicieron…

Sí, pero entonces ya teníamos una clientela básica importante. Abrir Nueva York no fue una aventura irresponsable sino calculada. Ahora hemos ido a China porque empieza a haber un grupo significativo de empresarios españoles, aunque en China las inversiones grandes aún no se han hecho. En India, podríamos abrir pero la inversión allí no es alta. No obstante, estamos investigando porque no dejan abrir firmas extranjeras, de momento. Hemos de tener mentalidad anglosajona. Seremos lo que somos pero estamos capacitados para hacer lo mismo que ellos.

La ampliación de Nueva York ¿responde a una mayor presencia de españoles aquí o a un mayor interés de los estadounidenses en España?

España ha invertido en EE UU en los últimos cinco años más que en los últimos cincuenta. Es increíble la presencia española. Y no solo en concesiones de obras públicas, también hay inversiones de tecnología, como Indra. Lo que demuestra es que los empresarios españoles se han dado cuenta que además de los mercados emergentes, que tienen mucho atractivo, hay otros desarrollados donde siempre hay nichos y la capacidad de eficacia es mayor. Invertir en EE UU es importante. Hay muchas empresas españolas pensando en el mercado americano y en los próximos años se multiplicará de nuevo la inversión en este país. Una de las cosas que está pendiente es la inversión en la comunidad hispana de EE UU, un mercado especial.

Es difícil estar en Nueva York. ¿No es mejor una alianza o comprar?

Tenemos muchas alianzas y buena relación con no menos de 250 firmas en todo EE UU. Lo que no sería bueno es que tuviéramos relación con solo una porque así se pierde a las demás. Lo mejor es lo que hacemos. Muchas firmas nos han ofrecido un pacto pero no nos interesa porque lo que nos interesa es tener buena relación con muchas.

¿Nunca se ha planteado comprar?

No lo necesitamos porque comprar sería entrar a practicar derecho americano y eso es competir con las grandes firmas que nos dirían que si somos competidores no somos amigos.

Hay algunas firmas americanas que están entrando en España.

No muchas, pero algunas sí...

¿Y el caso de Martínez-Lage?

Lo de Martínez Lage ha sido importante y ha habido otros temas, pero no va a haber una invasión de firmas americanas en España porque el interés económico es limitado. Los grandes tienen que estar en Londres por el mercado financiero, en Alemania por su economía, en Francia porque históricamente es un lugar muy propicio, en Tokio… pero ya están en muchos sitios y abrir oficinas es fácil pero rentabilizarlas es distinto. Me encantaría que vinieran porque la competencia genera más mercado.

Un cambio de relación

Antonio Garrigues dice que conoce bien EE UU y recuerda que su madre era de este país. El es miembro de la Fundación Consejo España-EE UU (entre una larga lista de organizaciones) y cree que las relaciones entre EE UU y España deben estrecharse. Admite que ahora están tirantes, 'pero diría que menos de lo que aparenta', porque a nivel del Ministerio de Exteriores está normalizada. 'Hemos llegado a un punto', explica, 'en el que al señor Bush no le interesa ver al señor Zapatero ni al señor Zapatero le interesa ver al señor Bush. Hasta que no haya un cambio de Administración, esa relación no se normalizará, pero doy por seguro que al día siguiente del cambio, incluso si ganan los republicanos, que lo dudo, habrá una normalización de las relaciones por muchas razones, entre ellas, Latinoamérica'. Explica Garrigues que no pide para España una relación privilegiada como la del Reino Unido, 'pero puede ser preferente, porque tenemos en común a Latinoamérica. ¿Quién puede ayudar al desarrollo político, democrático, económico, cultural de esta región? España y EE UU'.Este abogado señala que, incluso aunque ganen en peso otras potencias en el área del Pacífico, hay que trabajar en la amistad con EE UU, un país que 'está pasando una época mala por una guerra, la de Irak, que ha destruido la convivencia internacional y no sólo con España'. Explica que la política exterior americana 'nunca ha sido excelente', pero 'que nadie crea que este país dejará de ser el más potente del mundo'.Garrigues cree que cuando cambie la Administración, EE UU volverá a subir, porque en términos de productividad, competitividad, innovación y tecnología no se puede le comparar con nadie.

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