EDITORIAL

Cambio de tercio inmobiliario

Las inmobiliarias se están rindiendo a la evidencia: las ventas están cayendo y los compradores no se agolpan en las casetas de sus promociones como hace tan sólo unos meses. Ante este panorama, que marca unas nuevas reglas de juego, tímidamente están empezando a ofrecer rebajas del 5% al 10% sobre unos precios que claramente están por encima de lo que el mercado está dispuesto a pagar. Incluso los comerciales más osados aceptan que sea el cliente el que diga cuánto abonaría y, a partir de ahí, negociar.

Sin embargo, los promotores muestran su temor a declarar abiertamente que han entrado en una espiral de bajadas que motive a los compradores a demorar unos meses su decisión en espera de mejores precios. Con ello, la desaceleración en las ventas podría devenir en pocos meses en un parón nada apetecible, ni para el sector ni para la economía en su conjunto. De ser ciertas las cifras que se están barajando, cada año habría medio millón de personas interesadas en adquirir una casa en España, lo que despejaría cualquier temor a una crisis inmobiliaria como la vivida a principios de los noventa. Pero la duda es a qué precio. En este sentido, bajadas poco perceptibles no les animarán. Quizá sería más oportuno lanzar un mensaje estimulante con rebajas suficientemente apetecibles para que la demanda se reactive. Puede que la bajada sea, al final, la misma tanto si se hace de golpe como si se realiza lentamente.

Además, con el plan anunciado por el Gobierno de incentivo del alquiler ya sale más rentable -desde el punto de vista económico- esta opción que comprar, según un estudio realizado por el Servicio de Estudios de Funcas. Hace tan sólo un año la situación era la inversa, pero tanto las ayudas del Gobierno como el aumento en el coste de las hipotecas han dado la vuelta a la tortilla. No obstante, el supuesto realizado por Funcas parte de la premisa de que los precios de los pisos subirían un 3,3% de media anual para el próximo decenio, lo que podría estar sesgado a la baja.