El analista que sí tiene bola de cristal

Miguel Rodríguez

En tiempos de volatilidad, uno puede tener la tentación de encomendarse a los hados para evitar tomar decisiones erróneas. O puede solicitar consejo de magos y astrólogos sobre si la conjunción planetaria es adecuada para invertir en tal o cual mercado.

Pues esto que suena a broma, que parece un auténtico disparate, resulta que sucede. En el amplísimo y variopinto universo financiero hay inversores que apoyan sus decisiones en la astrología. Existe un fondo en EE UU, The Astrologers Fund, cuyo gestor considera la astrología como una de las fuerzas que mueven los mercados, además de factores fundamentales y técnicos.

'Un analista astrológico estudia el comportamiento del mercado buscando la correlación de los ciclos planetarios con la evolución histórica de acciones, bonos, futuros y opciones', señala el gestor, Henry Weingarten, en la página web de la compañía.

Así, gracias a este analista cósmico, sabemos que los momentos de luna llena son propicios para las inversiones; no así los eclipses lunares. O que cuando Saturno y Neptuno están enfrentados, como ahora, es una mala señal. La última conjunción planetaria de estas características coincidió con la crisis inmobiliaria de Estados Unidos en 1989.

Weingarten afirma que su fondo, dirigido a inversores institucionales y grandes patrimonios, ganó un 17,09% en julio, un 26,15% en agosto y un 14,96% en septiembre (hasta el día 21). Pero su web no ofrece información sobre rentabilidades en periodos más largos de tiempo, ni sus resultados están auditados, ni el fondo aparece en los registros de la SEC.

No es raro oír hablar de famosos que consultan a astrólogos y videntes, y se sabe de grandes mandatarios de la historia que hicieron de la buenaventura una consejera de peso antes de tomar decisiones de importancia.

El mundo está lleno de supersticiosos y siempre habrá alguien dispuesto a creer que Telefónica va a subir porque las raíces de una patata vieja crecen en vertical y no inclinadas. Claro, que también hay quien cree que se pueden obtener rentabilidades estratosféricas sin asumir riesgo alguno. Como hay embaucadores dispuestos a aprovecharse de ello. Lo cual sólo se combate con cultura y formación.

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