'Telecos'

Telefónica y Nokia rozan la 'crisis diplomática' por un ejecutivo de O2

El director general de tecnología critica al fabricante de móviles en una comida con JPMorgan.

El cuerpo diplomático tiene una razón de ser que ninguna nación grande o pequeña pone en duda. Ahí están para limar asperezas, tender puentes entre países o promover acercamientos cuando un desliz tensa la cuerda de las relaciones. El problema para algunos es que se trata de un cuerpo del Estado, pero eso no significa que entre las empresas no existan conflictos necesitados de las dotes de la diplomacia para encarrilarlos.

Y si no, que se lo digan a Dave Williams, director general de tecnología de Telefónica O2 Europa, la filial de la operadora española para el Viejo Continente. No es un novato, ya que mantiene el mismo puesto desde 2003 -cuando O2 era todavía independiente- y antes tuvo cargos de responsabilidad en la estadounidense Cingular o en Vodafone, pero unas palabras en una comida han estado a punto de crear un problema entre dos gigantes de las telecomunicaciones con una intensa y millonaria relación, Nokia y Telefónica.

Claro que el receptor de las palabras tampoco era un cualquiera; nada menos que el analista responsable del sector europeo de telecomunicaciones de JPMorgan. El resultado fue que los comentarios de Williams quedaron inmortalizados en los denominados JPMorgan Minutes, una suerte de entrevista pregunta respuesta resumen del almuerzo que el banco de inversión remite a sus clientes, a potenciales inversores y medios de comunicación de todo el mundo.

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La comida fue larga. El analista y el directivo de Telefónica O2 repasaron la llegada del iPhone a Reino Unido -el informe está fechado el pasado día 3, así que la entrevista se mantuvo antes de que fuera oficial el contrato exclusivo de distribución firmado entre Telefónica y Apple-, el desarrollo de los datos en el móvil y las velocidades de conexión.

Una conversación interesante, pero bastante técnica y nada comprometida hasta que se llega a la página 15. El epígrafe lleva por título 'La estrategia de Nokia en voz sobre IP sigue irritando a los operadores' y la pregunta del experto es concisa: '¿Está usted preocupado por la dirección que Nokia está tomando?'.

'Sí, la voz sobre IP introducida en todos los teléfonos móviles da un poco de miedo', responde Williams. Hasta ahí, una tímida toma de posición desde una operadora que ve cómo uno de sus principales suministradores de terminales innova para desarrollar aparatos con las principales aplicaciones tecnológicas, incluso aquéllas -como la voz sobre IP- que no sólo no reportan un euro a la telefónica, sino que permiten a los usuarios saltarse servicios que sí son facturables.

'Alguien podría reducir sus pedidos'

Lo conflictivo comenzó después de la primera respuesta. 'Si Nokia no se comporta, puede que uno de los grandes operadores europeos decida simplemente reducir sus pedidos', asevera. Y continúa: 'Creo que esto podría pasar fácilmente en los próximos dos años. Vodafone podría hacerlo sin problemas en Alemania'.

El directivo de Telefónica O2 prosigue con su interpretación de lo que está pasando en Nokia, donde unos abogan por las plataformas abiertas mientras otros pelean para que no se desarrolle nada que pueda 'molestar' a las operadoras. 'Creo que al final se van a meter en un problema con un gran cliente que simplemente dejaría de vender terminales de Nokia por un año'. Llegados a este punto, Williams entra en la polémica que ha despertado la irrupción de Apple y su iPhone en la relación entre Nokia y las operadoras. 'Si Apple lo hace bien, entonces Nokia sería más fácil de llevar', dispara.

Ni Nokia ni Telefónica tienen un equipo de diplomáticos de carrera en sus filas -por lo menos, dedicados a esas tareas-, pero afortunadamente no ha hecho falta. Las dos compañías se han apresurado a restar importancia al incidente y a reafirmar el buen entendimiento entre ellas. 'Nuestra relación con Nokia es excelente', señala Telefónica, que añade que en ningún caso se podría plantear incluso la posibilidad de prescindir de la relación con un líder mundial como el fabricante finlandés, que firma uno de cada tres móviles que se venden en el mundo.

Nokia reconoce que, a veces, los desarrollos tecnológicos preocupan a los operadores, porque permiten a los usuarios acceder a servicios no tarificados. Pero añade que no puede poner límites a la tecnología, porque si no lo hace ella lo hará un competidor suyo. Además, existe el problema tradicional en la relación entre fabricante y operador. Evidentemente, el cliente de Nokia es Telefónica, que es la que hace los pedidos, pero también el usuario final y éste demanda lo último en tecnología para sus terminales.

Colaboración para frenar el recelo

Nokia tiene una política: implicar a las operadoras en los desarrollos tecnológicos que quiere introducir en los terminales de forma que entre las dos se encuentren soluciones convergentes que permitan a las compañías proveer servicios facturables sobre ellos.

Y es que el líder mundial de los teléfonos móviles es consciente de que sus desarrollos no siempre son bien vistos por las operadoras. La voz sobre IP es un claro ejemplo, porque permite hablar usando la red internet y dejando al margen a la telefónica celular con la que se tiene contratado el móvil.

Por ahora, esta aplicación sólo está prevista para los terminales de gama alta y en ese caso el riesgo es reducido, porque los clientes que los compran son de mucho gasto. El potencial problema se planteará cuando la voz sobre IP se extienda a los terminales de gama media y baja, cuyos titulares probablemente aprovecharán al máximo la posibilidad de exprimir los servicios gratuitos.