EDITORIAL

Conseguir un modelo sostenible

La Contabilidad Nacional confirmó ayer que la economía española sigue creciendo a una tasa interanual del 4%, notablemente más abultada que la de la zona euro, y que sigue creando cantidades de empleo cercanas a los 600.000 puestos de trabajo anuales. Este comportamiento es tanto más optimista cuando se tiene en cuenta que la economía acumula un ciclo alcista ininterrumpido de 14 años, en el que ha logrado duplicar el número de ocupados y ha llevado la renta media a los estándares medios de la Unión Europea. Pero aparecen ya signos de agotamiento del modelo de crecimiento, que deben ser corregidos para proporcionarle mayor longevidad.

Excesivamente sesgado hacia la construcción residencial por una explosión de la demanda aparejada a un periodo demasiado largo de financiación barata, la economía española debe buscar alternativas de crecimiento más sostenido y que absorban menos recursos financieros que la actividad constructora. Los precios de las casas y la actividad residencial ya dan muestras de ralentización, tanto por el insostenible rally de coste como por la subida del dinero, y los intermediarios inmobiliarios empiezan a replegar puntos de venta.

El relevo nominal del modelo de crecimiento consistiría en algo tan simple como poco efectivo y duradero, como que las exportaciones pujasen más y supliesen la debilidad venidera de la demanda interna. Tal cosa ni siquiera ha sucedido aún, a juzgar por los datos conocidos. Y España, como muchos otros países avanzados, tiene cada vez más dificultades para mantener, no digamos ya para ganar, cuota de mercado en el comercio exterior. Pero cambiar el modelo supone estimular las actividades manufactureras y de servicios con valores añadidos crecientes, con empleo de cualificación creciente, y que conquiste cuotas de mercado crecientes. No es fácil, y Gobierno y empresas hacen esfuerzos para lograrlo; pero un modelo de desarrollo nuevo no se consigue de un año para otro.