EDITORIAL

Las señales del IRPF

El informe de recaudación tributaria de 2006 revela que la aportación del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) ha crecido más de un 14%, tasa de avance desconocida en la historia de la Agencia Tributaria. Esta circunstancia demuestra un grado de madurez muy alto del sistema tributario, que no depende sólo de la contrastada capacidad de cobro del fisco, sino del alto grado de cumplimiento de los contribuyentes, más revelador de la equidad y justicia del impuesto. Además, a juzgar por la evolución de las cuentas públicas, la aportación del IRPF comienza a parecer excesiva, hasta el punto de justificar por sí sola un nuevo descenso de la tarifa del impuesto.

Pero un crecimiento que prácticamente duplica al del PIB nominal, comportamiento reiterado los últimos años, además de confirmar la asombrosa capacidad de generación de actividad de la economía, sólo puede estar indicando, como ya hacen otras muchas pistas, que las bases imponibles declaradas son muy superiores a las que la Contabilidad Nacional reconoce. Una revisión más dinámica del verdadero valor de la producción haría justicia a la coyuntura.