Mercados

Trichet advierte de tensiones inflacionistas a medio y largo plazo

Los riesgos para la estabilidad de precios de la zona euro se mantienen. Ese es el mensaje principal del editorial del boletín mensual del BCE, publicado ayer. El organismo emisor ratifica así las palabras de la semana pasada de su presidente, Jean-Claude Trichet, y prepara aún más el camino a una subida de tipos de interés que los analistas esperan para septiembre.

Los mayores riesgos en el corto plazo se centran en la evolución del precio del petróleo, y, en concreto, en el 'efecto base'. Después de romper su récord y rozar los 80 dólares por barril hace ahora un año, la cotización del Brent se rebajó en el último tramo de 2006, para cerrarlo a poco más de 50 dólares (ayer se pagaba a 70). Salvo que en los próximos meses experimente una rebaja igualmente notable, y dado que la inflación se compara con el año anterior, habrá una fuerte subida relativa de los precios energéticos con el consiguiente repunte inflacionista. No ayuda a las perspectivas el dinero en circulación, cuya expresión ampliada (M3) crece a un ritmo del 10,9%.

Pero el editorial del BCE dedica una especial atención a los riesgos inflacionistas a medio y largo plazo. Sin descartar tensiones adicionales en el mercado petrolífero, los 'factores internos' ganan aquí la partida. Sin ir más lejos, la propia buena salud actual de la economía de la zona euro puede plantear 'restricciones a la capacidad' (desajustes entre demanda y oferta) que llevarían a reclamaciones salariales e incrementos de costes.

El BCE pide reformas estructurales para acabar con la baja competencia en ciertos segmentos de mercado, un fenómeno que facilita la elevación de precios. El equipo de Trichet advierte además a los gobiernos frente a tentaciones procíclicas. Así, la mejora de los ingresos debería utilizarse para elevar el superávit fiscal y evitar repetir lo que sucedió en los años 2000 y 2001. En ese periodo, concluye el editorial, se produjo una 'insuficiente preparación' para las vacas flacas. Ese error agudizó una crisis que ha durado cinco años.