Pequeños gigantes

Álvarez Gómez, una fragancia de actualidad

Una combinación de esencias naturales de limón, lavanda, geranio y bergamota. Es la base de la fórmula del clásico perfume madrileño Agua de Colonia Concentrada de Álvarez Gómez, mantenida con éxito desde hace cerca de un siglo. Los primos leoneses Herminio Álvarez Gómez y Emilio Vuelta Gómez emigraron a Madrid a finales del siglo XIX a trabajar en la tienda de un conocido, quien les cedió el negocio al jubilarse.

Al poco tiempo se mudaron a la calle Sevilla y en la trastienda del local Herminio organizaba tertulias: se reunían personalidades célebres como artistas, toreros, políticos y también viajeros con noticias frescas de otros lugares. Entre ellos, un alemán les aportó la famosa fórmula. Los primos decidieron aplicarla, sin imaginarse que estaban creando un clásico y una empresa familiar que a principios del siglo XXI seguiría en manos de sus descendientes, manteniendo la tradición y enfrentándose a nuevos retos.

'La verdad es que la empresa tiene una historia con toques románticos', explica Rafael Rodríguez Carrasco, director general de la empresa y sobrino-nieto de Emilio. Rodríguez Carrasco tomó las riendas de la empresa a finales de los años noventa. Son diez socios en total, familiares directos y políticos, y unas 45 personas en plantilla.

Alicia, hermana de Rafael y farmacéutica, trabaja en la fábrica donde es la técnico responsable de los productos. Su hermana Mari Carmen gestiona la tienda de Serrano, la más antigua que mantiene la empresa desde que vendió, hace unos pocos meses, el local de la calle Sevilla. Ahora la prioridad es acelerar su expansión internacional y la promoción de la línea Balneario.

Sin perder de vista su herencia, a partir de los años noventa la marca empezó a modernizar sus diseños. Manteniendo la botella original del Agua de Colonia Concentrada, se la ha sometido a cambios leves para mejorar su producción. 'Nadie ha notado nada, pero hemos invertido muchísimo en rediseñar todo', explica Rodríguez Carrasco. La colonia va ahora protegida en el interior de la caja en la cual sigue dibujada la tradicional botella. El etiquetado también ha sido rediseñado, retocando el león del escudo y la letra de modo apenas perceptible.

En el año 2000, se separó el comercio de las tiendas del de los productos con la creación de dos sociedades distintas, aunque ambas siguen ligadas. De momento se está potenciando sobre todo la marca, pero Rodríguez Carrasco mantiene la esperanza de que se haga lo mismo con las perfumerías. 'Perdimos la oportunidad de desarrollar una red importante en su momento', reconoce. 'Pero aún estamos a tiempo de hacer algo con nuestras tiendas de marca. Con toda nuestra personalidad, esta área tiene un gran potencial', añade.

Tras la venta del local de la calle Sevilla, la empresa mantiene cinco tiendas en Madrid. A la venta de perfumes se ha sumado la de complementos, como objetos de bisutería y marroquinería, que toman un gran protagonismo en los imponentes escaparates de Álvarez Gómez.

El próximo gran reto de la marca es impulsar su desarrollo en el mercado internacional. 'Este ha sido un frente abierto dificilísimo y nos hemos desanimado muchas veces, pero este año es cuando nos está empezando a funcionar de verdad', explica Rodríguez Carrasco. Desde el año 2003, la marca participa en varias ferias del sector y ha descubierto que donde mejor funciona es en Europa y en EE UU, a pesar de ser los mercados más competitivos.

Un sello propio

La capacidad financiera de la pyme familiar no le permite realizar grandes desembolsos en publicidad en un mercado en el que compite directamente con grandes firmas multinacionales. Pero son también sus recursos los que permiten que se mantenga con una oferta diferenciada. 'Alguna vez nos hemos planteado la externalización de la fabricación, pero, aunque ahorraríamos costes, nuestra intención es seguir manteniendo como propio el proceso de fabricación', explica Rodríguez Carrasco. 'Si lo hiciéramos, le quitaríamos eso nuestro, y es que controlamos exactamente cómo se hace la colonia', añade.

Combinar su tradición centenaria con la innovación es el sello que la empresa trata de mantener. Hace un año que también vende directamente por internet a través de su tienda virtual y sigue trabajando en la renovación de sus productos, como los perfumes de esencias, cuyo nuevo diseño incluye la imagen de la flor de la colonia en la caja interior. 'Tenemos muchos proyectos en marcha', avanza Rodríguez Carrasco. 'Esto es apasionante', añade. 'Además, estoy rodeado de un gran equipo humano', concluye.

El balneario en casa

Después de tres años de intenso trabajo, Álvarez Gómez ha entrado en el mundo de los cosméticos con una nueva línea totalmente diferente: Álvarez Gómez Balneario, pensada para ofrecer a sus clientes los mejores cuidados de un balneario en su casa.

Los productos se dividen en dos líneas: una pensada para la relajación, Aguacalma, y otra con productos revitalizantes, Aguavital, compuestas por varios componentes como aguas perfumadas, geles de baño, sales minerales, cremas hidratantes.

Los productos de Aguacalma combinan extractos vegetales de avena, ginki biloba, centella asiática y avellana con aceites de pepitas de uva, caléndula, almendras dulces y aguacate, y la línea revitalizante utiliza entre otros gingseng, vitamina E y aceites vegetales de naranja y zanahoria.

'Era un mundo totalmente nuevo para nosotros', explica Rafael Rodríguez Carrasco. 'Después de mucho trabajo, se nos presentaba el reto más difícil: lanzarlo al mercado', añade. En venta desde diciembre, la respuesta del público está siendo muy positiva.

Datos básicos

La colonia

El primer gran hito de la empresa fue la creación de la mítica Agua Concentrada de Álvarez Gómez en 1912. Con la fórmula traída por un viajero alemán, los primos leoneses empezaron a elaborarla en la trastienda del famoso local de la calle Sevilla, número 2. La colonia se popularizó en la escasez de la posguerra.

La tienda

En 1951 se abre la tienda de Serrano, que se convierte en la primera perfumería de lujo. Con Rafael Rodríguez Vuelto al frente, padre del actual director general, la empresa importa perfumes de grandes marcas europeas, como Dior y Guerlain, al tiempo que da un lugar privilegiado a sus propios productos. Actualmente, es la tienda más antigua de Álvarez Gómez.

La distribución

Para dar abasto a la creciente demanda de sus productos, tanto por los clientes como por otros comerciantes, la empresa exterioriza la producción y la distribución de la colonia fuera de Madrid a través de otra empresa.

La fábrica

A mediados de los años ochenta, la empresa decide cortar su relación con el fabricante y construye su propia fábrica en una zona de Tres Cantos, en Madrid. Fue el primer crédito que pidió la empresa, algo que Rafael Rodríguez Carrasco, director general de Álvarez Gómez, recuerda con emoción.

Dos sociedades

En el año 2000, la empresa se escinde en dos sociedades. Herminio Álvarez Gómez, SA, sigue siendo el propietario de las tiendas, y se crea una nueva sociedad, Álvarez Gómez, SA, propietario de la marca y de la fábrica.